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El Ministerio de Desarrollo Social de la Nación presentó un Registro Nacional de Trabajadores de la Economía Popular que incluía el trabajo sexual como una modalidad laboral. Sin embargo, a las pocas horas eliminó esa categoría, en medio de un debate entre quienes celebraron la medida y otros que la repudiaron por considerarla una forma de blanquear la violencia.
“Pusimos en marcha el primer ReNaTEP, que permitirá relevar las diferentes actividades. Eso generó un debate en torno a algunas categorías de trabajo en la economía popular. Escuchamos las diferentes opiniones y decidimos armar una Mesa de Trabajo a la que convocaremos a representantes de los ministerios de Justicia y Derechos Humanos, de Seguridad, de Trabajo y de las Mujeres, Géneros y Diversidad; y a organizaciones sociales y diversos colectivos para analizar las distintas perspectivas”, dijeron fuentes del ministerio que comanda Daniel Arroyo, en diálogo con Infobae.
“Con el Ministro @LicDanielArroyo coincidimos de acuerdo a nuestra legislación y los convenios internacionales que la prostitución no es trabajo. El formulario ya fue bajado”, tuiteó, por su parte, Gustavo Vera, director del Comité Ejecutivo de Lucha contra la Trata y Explotación de Personas y para la Asistencia a las Víctimas.
El ReNaTEP fue creado para que las personas que estén allí registradas puedan acceder a programas de empleo, seguridad social y capacitación, redes de comercialización y herramientas crediticias y de inclusión financiera.
Sin embargo, el episodio reavivó un viejo debate que atraviesa los feminismos. Es que incluso quienes ejercen o estuvieron en situación de prostitución tienen miradas diferentes. Mientras algunas personas lo consideran un trabajo, otras sostienen que es una forma de violencia de género. Cabe recordar que por ley, Argentina es un país abolicionista, que no persigue la prostitución sino la explotación de la prostitución ajena.
“Sepan que cuando apareció ‘trabajadora sexual’ como posibilidad lloré de emoción”, dijo en un primer momento Georgina Orellano, Secretaria General de la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR), al compartir la novedad en sus redes sociales como un hecho histórico.
“Era la primera vez que en un registro estatal nos podíamos inscribir con el trabajo que verdaderamente realizamos. Ya no debíamos ocultamos ni inscribirnos con categorías engañosas (…) Entienden que ahora el formulario está dado de baja para TODXS lxs trabajadorxs de la economía popular? Entienden que es un registro para conocer nuestra realidad? O sea, ni eso quieren las abolicionistas, nos quieren siempre en la clandestinidad”, manifestó más tarde, cuando la iniciativa retrocedió.
En el otro polo, Sonia Sánchez, que se reconoce como sobreviviente de explotación sexual, sostuvo: “Daniel Arroyo reconoció a la explotación sexual como trabajo en la economía popular!!. El gobierno argentino @alferdez , @Barranco, reconoce que se puede vender, alquilar a seres humanas cómo putas. Como sobreviviente de la prostitución y trata repudio y denuncio".
"El Estado tuvo que retroceder por la gran presión que hemos generado desde el abolicionismo. Es que están violando todos los tratados internacionales que firmaron. Porque si el gobierno reconoce la prostitución como un trabajo cualquiera lo que está legalizando es el proxenetismo. Argentina es un país abolicionista, no prohibicionista, por lo tanto si vos querés ser puta podés ser puta. Lo peligroso es que si se reglamenta la prostitución como un trabajo el gobierno saca del delito al proxeneta y lo convierte en un gran empresario del sexo. Es más, no solo al proxeneta sino también a los traficantes de personas”, explicó más tarde, cuando el registro fue dado de baja.
En sintonía, Alika Kinan, otra sobreviviente de una red de trata, expresó: “Reconocer la prostitución como trabajo es blanquear una de las mayores formas de violencia. Porque no es una, es un cúmulo de violencias: sexual, económica, física, psicológica pero, como hay un pago de por medio, se pretende mostrar como un trabajo. Te maltratan, te matan a piñas en una habitación, te violan, ¿o acaso te vas a creer esta romantización de la prostitución? Hay que correr la mirada, la mayoría son mujeres que están coaccionadas por la pobreza y otras vulnerabilidades, el 85% han sufrido violaciones o abuso en sus infancias o adolescencias”.