El clima en Neuquén

icon
Temp
76% Hum
La Mañana

Kitesurf, reunidos por el viento

En el lago Los Barreales se practica esta disciplina que se nutre de la fuerza del viento para traccionar una tabla. En la capital funciona la única escuela homologada de la Patagonia.
Tiempo atrás se creó la asociación de Alto Valle de Kitesurf, que hace que se trabaje bajo los estándares de la Asociación Argentina de Kitesurf.
 
Neuquén > Desde hace algunos años y cada vez que el viento los convoca, un grupo de jóvenes despliega las velas del kitesurf en el lago Los Barreales. “Es libertad, no hay mucho más. Lo que conjuga esta disciplina es la tracción del viento sobre una tabla. Una mezcla de wakeboard y de windsurf. Se emplea una tabla similar al wakeboard y una vela, similar a un parapente, que lo impulsa”, resumió Ignacio Anzorena -uno de los promotores junto a Darío Ferraris- de la única escuela homologada de kitesurf de la Patagonia.
A unos 75 kilómetros de Neuquén y a pocos kilómetros del lago Mari Menuco, los adeptos a esta disciplina se encuentran en un recodo cuando el viento se anuncia en la zona. “Apenas sentimos una brisa, empezamos a sentir un cosquilleo en el cuerpo que nos da ganas de salir corriendo a practicar este deporte”, afirmó Ignacio, confirmando que no está desacertado el logo que usan en sus vehículos (“Adictos al viento”).
Reniegan del hecho de que se lo venda como un deporte extremo cuando quienes lo practican en realidad buscan la conexión con la naturaleza y la adrenalina que les provoca el viento cuando les permite que se deslicen a gran velocidad sobre el agua.
“Nosotros lo publicitamos en contra, no como un deporte extremo porque es como atraer a todos los loquitos y eso es lo que no queremos. Es un deporte tranquilo. Pero no es el perfil que queremos porque es un peligro para él y para el resto”, aclaró Darío.
El equipo para practicar la disciplina se conforma de una tabla, una vela, unas líneas de unos 24 metros replegables y un arnés que conecta al deportista con el resto. No ocupa más de un metro y medio cuadrado, lo que lo hace fácilmente transportable.
 
Escuela
En el país hay siete escuelas homologadas, de las cuales seis se encuentran en Buenos Aires y una en esta ciudad llamada “Kitesurf Neuquén”, que es la que llevan adelante Ignacio y Darío desde hace cuatro temporadas. A medida que los más de 120 alumnos fueron “egresando” se conformó la asociación de Alto Valle de Kitesurf, que hacen que trabajen bajo los estándares Asociación Argentina de Kitesurf (AAK).
“Nos empezamos a enseñar entre nosotros, en algún momento se planteó la necesidad de que se transmita el conocimiento, se hicieron las homologaciones y rendimos ante la asociación madre que fiscaliza los instructores que es la AAK”, puntualizó Ignacio.
Explicó que lo primero que deben saber quienes quieran experimentarlo es conocer las cuestiones relacionadas a la seguridad, como buscar el freno en el auto. Saber cómo manejar el eyector en caso de accidentes que los mantiene enganchados al arnés y fijarse si se descomprime el cometa pero si queda enganchado por una línea de seguridad y pasa algo no queda otra alternativa que liberarlo.
Aseguró que la evolución en el aprendizaje es rápida y si bien depende de cada uno, normalmente en seis meses -entre la cuarta y la sexta clase - una persona está navegando.
Al inscribirse, se facilita todo el equipo y  el curso va desde el armado del equipo hasta navegar por cuenta propia. “Hay una metodología a seguir que no la inventamos nosotros, como el no ingresar a una persona al agua sino se sabe autorrescatar”, apuntó. Lo que ellos aconsejan es que no se compren un equipo profesional porque quizás no se ajusta a sus necesidades y más que disfrutarlo lo van a sufrir. El equipo se puede adquirir en esta ciudad y los precios oscilan entre los 2.000 y los 2.500 dólares
Los adeptos van desde los 17 a los 57 años, aunque en realidad no hay edad límite. Algunos son atraídos por el colorido y la adrenalina y otros para despejarse de los avatares de la vida moderna.
“Hace poco uno de ellos me decía o voy a un psiquiatra o empiezo kite porque no me da más la cabeza. Tengo que buscar una actividad que me saque de los problemas y del estrés del laburo”, recordó uno de referentes del deporte en la zona.
“Es una actividad buenísima para amigarte con el viento, el agua y la naturaleza, lo tenés todo”, dijo cuando la arena comenzó a repicar y de pronto los cometas emprendieron su retirada.