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La ampliación del horario de delivery mejoró las ventas

La medida permitió recuperar parte de la demanda nocturna del sector de la gastronomía en el marco de la pandemia.

Por Ana Laura Calducci - calduccia @lmneuquen.com.ar

La extensión del delivery hasta las 21 llevó alivio a las pizzerías, rotiserías y heladerías de la ciudad, donde dos tercios de los clientes llaman de noche. La medida permitió recuperar parte de la demanda, que venía en declive por la cuarentena. En el sector coinciden en que les llevará meses restablecer el ritmo previo a la pandemia.

Los empresarios gastronómicos de la ciudad están organizados a través de un grupo de Whatsapp, en el que intercambian consejos para sobrevivir a la cuarentena. Desde allí nació el reclamo formal para extender los servicios de delivery hasta las 23. No consiguieron eso, pero sí que se traslade el tope de 19 a 21, con opción para circular hasta las 21:30.

Esa medida se puso en marcha este lunes y ya generó un incremento en las ventas. "Se siente fuerte el impacto de la cuarentena, pero ayudó que agregaran esas dos horas más", destacó Néstor, propietario de las pizzerías Alta Barda.

Explicó que en Neuquén la gente está acostumbrada a comer tarde. "Por eso en los restaurantes no va nadie antes de las 21 y, con la restricción hasta las 19, perdíamos el trabajo de la noche", señaló. Y explicó cómo era el ritmo antes de la cuarentena: "Recién a las 20:30 empezaban a caer los pedidos y hasta la 1 de la mañana seguías entregando".

Comentó que hoy, con los clientes que no se acostumbran a cenar temprano, recurrieron a otras estrategias: "Estamos implementando las empanadas precocidas o pizzas semiarmadas, así después les pegan un golpecito de horno".

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"Llevará tiempo recuperarse"

Fernando Álvarez, de Betos Delivery, ratificó el efecto positivo del nuevo horario: "Dos horas más suman, porque el fuerte nuestro es el horario nocturno".

Agregó que, en su negocio, el movimiento es principalmente nocturno: "El 70% de las ventas son a la noche y el 30% al mediodía, con la mayor demanda de 21 a 23, por eso ojalá en algún momento se pueda extender también un poco más".

Álvarez relató que, para alentar la demanda, probó con hacer un horario corrido. "Pero a las cinco de la tarde no vendés ni una papafrita, tenés que concentrarte en las dos horas de la noche", indicó.

"Mientras dure la restricción, lo importante para todos es poder pagar sueldos y en lo demás quedaremos con deudas, con la idea de que va a llevar tiempo recuperarse", añadió el comerciante.

Miguel Moreno, dueño de la heladería Cuore Di Panna, también dijo que la extensión horaria los benefició: "Nos permitió armar un circuito más grande y eso genera más ventas".

Comentó que hasta la semana pasada recibían pedidos de 12 a 16 y ahora pudieron ampliar hasta las 18. "Después, con Google Maps armamos el reparto por zonas, para no andar tanto en la calle", detalló.

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Dijo que tuvo que crear un servicio de delivery desde cero y hoy hace los repartos "en familia", con su esposa y dos hijos.

Al igual que otros empresarios del sector gastronómico, prevé un invierno complicado. "Vamos a perder de acá a fin de año una parte importante que teníamos, que era la de la cafetería y la pastelería en nuestro salón, porque cuando se permita, igual los clientes van a tener temor de acercarse y eso va a hacer que la recuperación sea muy lenta", pronosticó.

Según lo señalado por los comerciantes, un 50% fue la caída estimativa de la demanda en las casas de comida de la ciudad por el aislamiento obligatorio.

Al margen de la restricción horaria, que ahora se atenuó, la actividad en el sector bajó a la mitad. Para alentar las ventas, algunos comercios ofrecen facilidades de pago o combos con envío gratis.

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El lunes se corrió al domingo

En Neuquén, por tradición, las casas de comidas cerraban los lunes y atendían desde el martes en adelante. Ahora, con la baja en las ventas y la prohibición de circular los días domingos, muchos optaron por abrir el primer día de la semana.

"Como los domingos no podemos trabajar, incorporamos el lunes; el único problema es que tenés que avisar a los clientes que abrís, porque estaban acostumbrados a no llamarte", explicó Néstor, de la pizzería Alta Barda.

Antes de la pandemia por coronavirus, la demanda de los domingos era alta, por ser el momento de la semana en que muchas familias prefieren no cocinar.

Esa rutina de comprar comida hecha se mantiene, aunque los negocios estén cerrados. Fernando Álvarez, de Betos Delivery, contó que varios clientes llevan empanadas o pizzas el sábado a la noche, con la idea de calentarlas y consumirlas al día siguiente.

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