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La incansable lucha de Florencio Heritier por fundar el hospital Churruca-Visca

Su estatua está en la entrada del nosocomio. Era el tío materno del comisario mayor Florencio Guillermo Watkins. Uno de sus hijos llegó a Neuquén en la década del 70.
Por VICKY CHÁVEZ

Neuquén > La Policía Federal Argentina es la fuerza de seguridad de la República Argentina que fue creada el 24 de diciembre de 1943 mediante Decreto Nº 17.750 sobre las bases de la antigua Policía de la capital que había operado en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires desde el año 1880. La Policía Federal entró en funciones el 1 de enero de 1945, dependiente del Ministerio de Seguridad. Cuenta con destacamentos en todas las provincias  del país, llamadas “Delegaciones”, y en la Ciudad de Buenos Aires. Las provincias tienen policías propias, que trabajan en muchos casos articuladas con la Policía Federal.
Los primeros pasos hacia la Policía Federal Argentina fueron, como ya se estableció, por el Decreto 17.750 del Poder Ejecutivo Nacional, el cual encontró sus bases  en un trabajo realizado por el comisario inspector Eugenio Salcedo, el abogado Víctor Jiménez y  el comisario Enrique Fentanes, los cuales fueron designados por el entonces jefe de Policía coronel Emilio Ramírez para el estudio de los antecedentes y la legislación de otros países con respecto al tema en cuestión.  Es así que estos le presentaron a Ramírez un proyecto para la creación de dicha fuerza el día 8 de noviembre de 1943; éste lo elevó al Poder Ejecutivo nacional, al presidente de facto Pedro Pablo Ramírez, quién sancionó el decreto mencionado. A partir de su publicación en el Boletín Oficial comenzó a funcionar la Policía Federal Argentina, la cual fue progresivamente atribuyéndose las funciones que hasta ese momento era competencia de la Policía de la Capital.
 
El Hospital Policial Bartolomé Churruca
En el mes de diciembre de 1933, el comisario inspector Florencio Heritier se hizo cargo de un legado de veinte mil pesos moneda nacional ($20.000 m/n)  en su calidad de tesorero de la Caja de Socorros de la Policía y Bomberos de la capital, instituido por la señora Mercedes Churruca de Maglione, fallecida el 8 de noviembre de 1932. En su testamento, la señora expresaba: “Que una vez satisfechos los legados en él mencionados y los gastos que se derivaran de su cumplimiento, destinaba el importe restante para la fundación de un buen y grande hospital a construirse en esta capital, debería llevar el nombre de su señor padre, don Bartolomé Churruca, encargando a sus albaceas el fiel cumplimiento de esta disposición y la construcción en forma, con todo lo necesario, para funcionar de inmediato”.
Por tal motivo, y ante la magnitud del legado, el comisario Heritier comenzó las gestiones para llevar a cabo lo peticionado. Acompañado por el gerente de la Caja de Socorros, contador D. Justo Ángel Zunda, alegó documentadamente ante los albaceas, las necesidades prioritarias de la Institución, la que aportaría el terreno que la Municipalidad había cedido en Luis María Campos y Dorrego, en el año 1919.
 En la sesión del 30 de enero de 1934, los albaceas, doctores Luis C. García, Jorge Ortiz de Rosas y escribano Tomás Bravo, lo resolvieron a favor de la Policía Federal. Días después el 28 se suscribió un convenio ante la Policía de la Capital y los albaceas testamentarios de la señora Churruca de Maglione, en virtud del cual se acordó que el Hospital Policial llevase el nombre “Bartolomé Churruca”. En homenaje a la donante y a su esposo, el doctor Norberto Maglione, dos de las salas llevarían sus nombres.
Por entonces, el terreno cedido por la Municipalidad en 1919 estaba ocupado por un lavadero mecánico del Ejército Argentino, y las gestiones del coronel García hicieron que la Municipalidad le otorgara el 1º de junio de 1934 otra fracción ubicada en las calles Acoyte, Avellaneda, Hidalgo. Pero resultó inapropiado hasta que una nueva ordenanza del 31 de agosto de 1934 le dio la actual ubicación de las calles Almafuerte y Pepirí, y el trazado de las de Patagones y Los Patos, hasta la intersección de Uspallata y San Francisco; un terreno de 32.737,72 metros cuadrados, cuya posesión tomó el comisario inspector Heritier el 6 de noviembre de ese año y se escrituró  el 1º de febrero de 1935.
Se designaron los arquitectos proyectistas y directores de obra y se nombró una comisión que formulara sugestiones, presidida por el comisario inspector Heritier y un grupo de médicos y letrados.
El general de brigada Andrés Sabalain, prosiguió la larga tramitación para concretar la obra del Hospital Policial, por medio del incansable comisario inspector Heritier, vencieron obstáculos y demoras, y el 15 de agosto de 1938 en el terreno cedido por la Municipalidad de la Capital, en el Barrio de Parque Patricios, que entonces alcanzaba 43.700 metros cuadrados de superficie, tuvo lugar con asistencia del Presidente de la Nación, albaceas del legado de doña Mercedes Churruca de Maglione, autoridades nacionales, municipales y policiales, la colocación de la piedra fundamental de la obra, que fuera bendecida  por monseñor Devoto.
El 10 de noviembre se procedió a la licitación pública de la construcción entre las veinte más importantes empresas constructoras; el 1º de febrero de 1939  se le adjudicó a la firma GEOPE el contrato por la suma de $2.263.953,12 m/n. Las obras se iniciaron rápidamente y a fines de 1939 el esqueleto del hormigón armado alcanzó a las diez plantas.
La toma de posesión del edificio del hospital Churruca  fue realizada el 15 de octubre de 1943 en un acto presidido por el jefe, coronel Emilio Ramírez, al que acompañaron autoridades nacionales y policiales. El designado director del hospital fue el doctor Arturo J. Risolia.
El 5 de junio de 1944 se inició la actividad médica en los consultorios externos.
El 9 de octubre fue reglamentada la carrera médica, sus especialidades, condiciones de ingreso y carrera hospitalaria.
El 23 de marzo de 1956 se creó la Dirección de Obra Social y Sanidad Policial. Para una acción más directa en pro del bienestar del personal policial. Asimismo, se produjo la ampliación de los servicios de internación y provisión de medicamentos y ordenamiento de consultorios instalados en dependencias policiales; Servicio Médico del gran Buenos Aires y Servicios Médicos generales; en 1957 el Régimen arancelario para internación de familiares. Servicio médico y odontológico de radio con profesionales contratados. Servicio médico asistencial hasta 30 kilómetros de la capital.  Se extendieron las prestaciones a retirados, pensionados y jubilados y a sus familiares en el interior del país. En 1961 se creó la escuela de Enfermería en el Hospital Policial para subsanar la carencia de personal técnico auxiliar.
Posteriormente y resumiendo la ampliación de todos los servicios del hospital se creó el Escalafón de médicos con estado policial con grados de jefes y oficiales. Se implantó la “Residencia Hospitalaria”. En 1969 se contrataron servicios médicos especializados privados en todo el país para el tratamiento e internación de enfermos tuberculosos. Creación del Servicio de Pediatría y el de Oftalmología de la Capital, con profesionales contratados, como así también el de Radiografías de Pulmón y Electrocardiogramas a domicilio en la Capital y Gran Buenos Aires, a partir de 1971.En 1975 se creó la Escuela de Enfermeras y Auxiliares de Enfermería”.
 
El legado Visca
Don Andrés Visca era un comerciante italiano instalado con despacho de lechería y afines frente al Departamento de Policía, en Capital Federal,  y fallecido el 12 de febrero de 1938.
En una de las mandas de su testamento dispuso la donación de $50.000 m/n para contribuir a la obra del Hospital Policial, condicionando ello a que fuese el comisario Heritier “quien dirija esa inversión”.
Asimismo, consignó mediante otra manda testamentaria que con el excedente de su fortuna, después de distribuida en la forma que disponía, se construyese una sala de Maternidad para 20 parturientas, que debía llevar su nombre, y si alguno de sus herederos se opusiera a esa distribución, debía anularse su parte, acreciendo la de los demás.
El testamento fue objetado por algunos de sus herederos y se originaron actuaciones judiciales que duraron veinte años; terminadas en agosto de 1960 por decreto del Poder Ejecutivo Nacional se estableció la proporción de la herencia de los herederos y la que pasaría al Estado Nacional.
Ante esta situación, el señor Heritier hizo valer el derecho de la Policía Federal para que el producido de ello fuese asignado a la Institución, con la obligación de construir la Maternidad que llevara el nombre “Andrés Visca”.
Por ese motivo presentó ante el Agente Fiscal en lo Civil y Comercial en febrero de 1961 los planos de l proyecto y memoria descriptiva de las obras a realizar. Este trámite fue exitoso y se designó los terrenos contiguos al hospital Churruca para llevarlas a cabo.
A raíz de ello se designó una comisión presidida por el señor Heritier para realizar toda la tramitación. El 12 de septiembre de 1963 se colocó la piedra fundamental y poco después se inició la construcción.
Antes de terminarse las obras fallecieron el Comisario General Heritier, en 1972, a la edad de 84 años; y al año siguiente su eficiente colaborador, el contador Zunda, a los 77 años de edad. Ambos ya habían superado los escollos, que debieron sortear con la obra, con su esfuerzo y tenacidad, y dejaron terminada una gran parte de la obra.
 En diciembre de 1976 se entregó  a la Policía Federal del edificio hospitalario construido, el Instituto “Andrés Visca” e Iglesia Policial, integrados en una superficie de 6.500 metros cuadrados cubiertos.
 
El Complejo Médico de la Policía Federal “Churruca-Visca”
Luego de producida la fusión del Hospital Policial “Bartolomé Churruca” y el “Instituto Visca” quedó constituido el Complejo Médico Policial “Churruca-Visca”. Sus respectivos y contiguos edificios con ingresos separados quedaron unidos por un corredor aéreo cerrado al nivel del primer piso de ambos, asegurando de esta manera la intercomunicación del  Complejo, sin salir al exterior.
Los servicios y consultorios comenzaron a habilitarse el 26 de abril de 1977.
Posteriormente se fueron anexando nuevos servicios: el Laboratorio Central, Servicio de Kinesiología de radio, la Farmacia Social, la instalación de un tomógrafo, entre tantas.
 
Descendencia del comisario Florencio Heritier, alma máter de la creación del hospital Churruca
El comisario general Florencio Heritier era el hermano de Herminda Heritier, quien se casó en los albores del siglo XX con Alfredo Martín Watkins, un descendiente de galeses. De esa unión nacieron: Oscar Martín, Florencio Guillermo, Roberto y Mario. Es necesario dar a conocer que el comisario general Heritier se casó con la Sra. Jessie Watkins hermana de Martín Watkins (dos hermanos con dos hermanos).
Florencio Guillermo, el segundo hijo, siguiendo  los pasos de su tío, el comisario general Florencio Heritier, realizó su carrera en la Policía Federal, y llegó a jubilarse como Comisario Mayor. Se casó en la década del 50’ con María Clotilde Viera Medus –a la sazón estudiante de Ciencias Agrarias de la Universidad de La Plata- y de esa unión nacieron Guillermo y Patricio, quienes les dieron cinco nietos y un bisnieto.
El comisario Florencio Guillermo Watkins se desempeñó en varias Delegaciones de la Policía Federal: en San Juan y en La Pampa. A partir de su Retiro Efectivo, a fines de la década del ´60, fue nombrado  jefe de Policía de la provincia de San Juan y en noviembre de 1969 Jefe de Policía del entonces Territorio Nacional de Tierra del Fuego.
En su juventud cultivó el amor por la  Esgrima, especialidad de sable; fue Campeón Argentino y sudamericano por equipos en el mencionado deporte.
Su hijo mayor, Guillermo, llegó en la década del ´70 a cumplir con el servicio militar a la ciudad neuquina y fue aquí donde formó su familia.
 
La delegación neuquina de la PFA
En el año 1941, el oficial de la Policía Federal Horacio Scalia fue nombrado representante de Coordinación Federal ante la Jefatura de Policía del entonces Territorio Nacional de Neuquén. Recordemos que este territorio había sido convertido en Provincia “con sus límites actuales” por Ley Nº 14.408 del año 1955. Pero la provincialización se vio postergada por la Revolución Libertadora que derrocara al Gral. Perón.
En 1958 se creó la Delegación Neuquén de la Policía Federal, con jurisdicción sobre toda la provincia. El 1º de abril del mismo año se designó al subcomisario Febo Ferrandi a cargo de la nueva dependencia que comenzó a funcionar en instalaciones  de Comunicaciones de la Policía Provincial, en la sede de la calle Corrientes y Montevideo, en Neuquén Capital. El 21 de diciembre de 1960 se trasladó con la Jefatura de Policía de Neuquén, a la nueva sede de la calle Mendoza 360.
En el año 1961 se compró el edificio de la calle Santiago del Estero Nº 136, al que se trasladó la sede de la Delegación, lugar donde continúa funcionando.
 Posteriormente esta delegación pasó a tener jurisdicción sobre el Departamento General Roca de la provincia de Río Negro, que dependía de la delegación Viedma.
Con fecha 18 de febrero de 1981, al crearse la sección ferroviaria San Carlos de Bariloche, se extiende su jurisdicción a los departamentos Pilcaniyeu, 25 de mayo, Ñorquinco y Bariloche, de la Provincia de Río Negro. Asimismo, el 13 de julio de 1981 se dispuso la creación de un destacamento de Seguridad y oficina de documentación en Plaza Huincul-Cutral Co y en octubre del mismo año se creó un destacamento de seguridad en el aeropuerto de Cutral Co, ambos dependientes de esta Delegación.
El 14 de noviembre de 1986 se creó el destacamento Zapala como oficina expendedora de documentos y en febrero de 1988 se reestructuraron las jurisdicciones en la zona, se le asignó a Neuquén los departamentos Minas, Chos Malal, Ñorquín, Pehuenches, Añelo, Confluencia, Picún Leufú, Collón Curá, Huiliches, Lacar y Los Lagos, todos de la provincia del Neuquén.
Por resolución de agosto de 1988 se creó en esa delegación un gabinete pericial.
Por último en abril de 1997, la jefatura dispuso la elevación a nivel de Subdelegación de la Oficina de Documentación Personal de San Martín de los Andes, con dependencia de la Delegación Neuquén.
Una particular historia que enlaza personajes que actuaron en jurisdicción  nacional, como el Comisario Heritier y su destacada labor en pro del Hospital Policial, con parte de su descendencia radicado en esta capital. Su prolífica tarea quedó plasmada en tan amplio complejo instalado para atender la salud de todos los afiliados a esa fuerza de Seguridad, cuyas delegaciones se encuentran dispersas a lo largo y ancho de nuestro país.