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Alvaro Nanton - Nantona@lmneuquen.com.ar
No se puede describir el rostro, aunque su tono es de admiración y seguridad, mientras cuenta su relación con las Madres de Plaza de Mayo, y se le desfigura la voz detrás del teléfono. “Este 24 de marzo es un poco distinto porque no podemos ir a la calle, pero estamos haciendo otras acciones, para seguir manteniendo viva la memoria”, describe Sol Bosso, integrante de Jóvenes por la Memoria.
Bajo el estado de aislamiento social decretado por el Presidente, la organización busca levantar la misma bandera todos los años. Cambió su forma, ya que no podrán tomar la calle, pero proponen. Utilizan las armas que tienen a mano y juegan para cumplir su objetivo: “Tomar la posta”.
Mediante las consignas dispuestas por las redes sociales, este grupo invita a que los ciudadanos del Alto Valle hagan su propio pañuelo blanco y lo pongan a circular en sus cuentas personales. “La idea es que de forma individual, se realice en una tela blanca o en una hoja, o con lo que se tenga, la simulación de un pañuelo y que cada uno le ponga una frase conmemorativa”, desarrolla Sol, y agrega: “Luego se le toma una foto y se publica, así rememoramos de forma comunitaria y social este día importante”.
Su compañera, Rocío Morales, la complementó: “La segunda iniciativa que estamos fomentando durante todo el mes de marzo, es la recomendación de películas o libros, en donde cada uno de los usuarios puedan llevar sus textos, propios o ajenos, a las redes sociales y que otras personas puedan verlo”.
La importancia que está teniendo esta parte de la juventud es “hacerse cargo”. Bajo esta premisa, se organizaron hace tres años para darle vida al libro “Esta marcha no tendrá fin”, que recopila historias de las Madres del Alto Valle.
Luego de esa publicación, comenzaron lunes tras lunes a poner su voz y su memoria en la Radio Enrique Angelelli para que todos los argentinos puedan “Tomar la posta”. Bajo este concepto, que le da el nombre al programa semanal, desarrollan los sucesos actuales que atentan contra los Derechos Humanos y tienen una sección de efemérides, que agarran la historia y describen las injuisticias del pasado.
“Este concepto de hacerse cargo, tiene que ver con entender y comprender lo que pasó, y llevárselo a las siguientes generaciones. Ese es nuestro rol”, afirma una de las integrantes, quien explica: “Porque lo que a veces no queda claro es que la dictadura no solo nos dejó desaparecidos, sino que ciertas costumbres que intentamos marcar y exponer que van en relación a los Derechos Humanos”.
En el contexto actual, en donde las fuerzas nacionales tomaron la calle para garantizar el aislamiento, Morales expuso la visión que tiene la organización: “Si bien se está tomando las medidas nacionales con mucho más tiempo que en otros países, se ve desvalorizada la salud y nos parece que el rol de las fuerzas de seguridad hoy no se puede evitar y se los pone en este papel. Pero sabemos que muchas organizaciones con la que estamos trabajando repudian este hecho, aunque nosotros estamos muy atentos a que no pase situaciones de arbitrariedad, y más en los territorios vulnerables. Hasta ahora, no recibimos ninguna denuncia, pero estamos alerta”.
Sol Busso no vivió en la dictadura. Nació en la década del 90 como muchas de sus compañeras y compañeros. Se crió cerca de las Madres del Alto Valle, tiene padres militantes de los DDHH, estudió su carrera en La Plata y acerca de cuando regresó a la región, comentó: “Me volví a juntar con varias personas que teníamos intereses en común e hicimos realidad un libro con historias y relatos relacionados a nuestras referentes”.
Justo ahí, en la publicación del libro, conoció a Rocío Morales. Una compañera, con un par de meses menos, quien conoció la lucha “de grande”: “Mis padres nunca me inculcaron este sentimiento de lucha o esa afinidad con las madres”. Su primer acercamiento fue en la secundaria, pero la bandera la tomó cuando estuvo en una audiencia: “En la causa Escuelita VI fue cuando me di cuenta que debía hacer algo porque en la primera audiencia estaba la sala llena, pero luego la gente no seguía yendo y marcaba el abandono de la lucha”.
Y se motivó: “Por eso, decidí ponerle el cuerpo y empezar a hacer cosas para que esa sala esté llena. Y entre esas cosa, apareció un llamado y un texto, que culminó en empezar a trabajar en Jóvenes por la Memoria”.
Si bien, ambas son parte de la misma generación, llegaron a la lucha por dos vías distintas, pero están juntas con otros compañeras y compañeros acompañando a las Madres. “Estamos haciendo la segunda edición del libro y esperemos que puedan ir a las escuelas para seguir fomentando la memoria”, aseguró Sol y concluyó, antes de cortar la llamada: “Si la primera publicación fue el inicio de esto, la segunda puede ser el disparador para cosas más grandes”.
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