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Los vecinos de la meseta exigen un destacamento

El reclamo se reflotó tras el brutal crimen del criancero de 63 años.

"Están matando a los abuelos", "esto no es cosa de ahora", "los robos ocurren todo el tiempo", "aparecen sólo en tiempos de elecciones". Uno a uno, los vecinos de Colonia Nueva Esperanza arribaban a la reunión para expresar sus inquietudes.

El pasado viernes, José Armado Roa (63 años) fue encontrado muerto por su hermano dentro de su vivienda, en la calle Los Sorgos entre La Vid y El Girasol. Al criancero, al que muchos conocían como un vecino tranquilo de la zona, lo atacaron esa madrugada. Lo amordazaron con una remera, lo maniataron con cables, lo torturaron con un cuchillo y lo mataron de un golpe en la cabeza. Todo para robarle 5 mil pesos que había cobrado de una pensión. Hasta el momento no se tienen datos de los asesinos.

300 metros hay entre una luminaria y otra. La oscuridad reina en la meseta neuquina.

En la convocatoria para la reunión de ayer decía que acudiría el subsecretario de Seguridad de la Provincia, Gustavo Pereyra, pero al llegar al punto de encuentro en el matadero, los crianceros se enteraron de que el funcionario no asistiría por tener que estar en los actos por la jura de la bandera de los flamantes oficiales policiales, en Plaza Huincul.

Alejandro Benítez, presidente de la Asociación de Fomento Rural de Colonia Nueva Esperanza, explicó que el día anterior lo había visitado Pereyra en el matadero ante la solicitud de los vecinos por la ola de robos y hechos de violencia que han sufrido en los últimos meses.

"No pudieron entrar a mi casa porque tengo rejas por todos lados. Me llevaron la garrafa", Héctor, víctima de un robo hace unos meses

“Vino, pero se excusó en que no tienen recursos. Es más, me preguntó a mí qué le sugería para mejorar la seguridad”, contó Benítez sobre la visita del funcionario al matadero el lunes por la tarde, a tres días del atroz crimen ocurrido el viernes.

“Le propuse masificar la presencia acá, pero no por unos días, sino permanente. Vemos que no hay respuesta del Estado provincial, quien debería darnos seguridad”, sostuvo Benítez. Los vecinos explicaron que antes había un destacamento policial, pero lo sacaron y ahora dependen sólo de la Comisaría 20 de Parque Industrial, ubicada a unos cuantos kilómetros de sus casas.

"Los delincuentes nos ganaron la calle. Los vecinos vivimos atemorizados"..Alejandro Benítez, vecino y presidente de la Asociación de Fomento Rural

El crimen de Roa fue la gota que rebalsó el vaso, pero los hechos de violencia no son novedad. Una mujer que atiende una despensa fue asaltada dos veces en la misma semana. “Eran tres adultos y venían con un bebé, les dije que les iba a dar pan y carne para el nene, pero sacó un cuchillo y me exigió vino”, contó Jimena. Además, resaltó que en el comercio había una clienta que tras la huida de los ladrones le confesó: “Le reconocí la voz, es el que entró a mi casa”.

La oscuridad y poca frecuencia de los colectivos es el marco propicio para los ladrones que están al acecho en la meseta. “Mi hija mayor se tuvo que mudar a la zona urbana después de un intento de violación de un camionero. Ella venía caminando y llegó desesperada a la casa porque un camionero la quiso levantar”, contó Jesús sobre un episodio que vivió su hija de 18 años hace unos meses.

“Están matando a los abuelos por un poquito de plata nomás”.Ana.Vecina que vive hace 45 años en Colonia Nueva Esperanza

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