{# #} {# #}

ver más

Los vecinos de Neuquén generaron más residuos durante la pandemia

Según los datos del servicio de recolección, el encierro incrementó la cantidad de basura producida en el hogar. También aumentó la predisposición a separar.

El período más estricto de la pandemia, en el invierno de 2020, tuvo su correlato en el trabajo de los recolectores de basura de la ciudad, que se encontraron con un mayor volumen de bolsas de residuos en sus recorridos por las casas de familia. En su mayoría, los neuquinos generaron más residuos húmedos o alimenticios a partir de una mayor permanencia dentro del hogar.

Cristian Haspert, subsecretario de Limpieza Urbana de la Municipalidad de Neuquén, explicó que se notó un incremento en la cantidad de residuos húmedos que los vecinos sacaban a sus canastos. En cambio, la cantidad de papeles y cartones que sacaban a la calle se redujo, explicado en parte por la falta de consumo de electrodomésticos que vienen empaquetados en cartón o el incremento de actividades en línea, que redujeron el uso de papeles.

A partir de la flexibilización de las restricciones, se notó otra vez una baja en la producción de residuos húmedos domiciliarios. Sin embargo, se comprobó que durante la pandemia también creció la conciencia sobre la importancia de separar los residuos dentro de casa.

Haspert aclaró que se llevó adelante un análisis junto a la Universidad Nacional del Comahue (UNComa), en donde se estudia la ruta de cada camión recolector. "Se tira una nylon grande en el suelo y se abren todas las bolsas del camión de un día particular, ahí analizamos cuántos separan y cuántos mezclan", dijo y agregó que ha crecido la cantidad de vecinos que dividen los residuos entre húmedos y secos.

ON - Basural (13).jpg

Los vecinos de Neuquén generaron más residuos durante la pandemia

Desde hace varios años, la Municipalidad impulsa un programa de separación domiciliaria de los residuos. Se apela a que los vecinos usen dos cestos: en uno se arrojan los residuos húmedos (restos de comida, yerba, cáscaras de fruta, productos sucios) y en el otro se colocan los reciclables (papel limpio, cartón, vidrio, plástico, nylon). Aunque las bolsas de húmedos pueden sacarse a la calle todos los días, los productos secos se sacan sólo los lunes y jueves entre las 20 y las 21.

A partir de los nuevos anuncios de confinamiento, Haspert dijo que se notó la reactivación de microbasurales en distintos barrios de la ciudad. "A veces pasan apenas unos días entre que nos llevamos las máquinas y los camiones, y vemos que ya hay basura nuevamente", dijo y agregó que los barrios con mayor cantidad de microbasurales son Cuenca XV, Confluencia y Valentina Sur.

"Lo más preocupante es que el 70% de los residuos de los microbasurales son residuos húmedos domiciliarios, no sabemos si la gente junta la basura de su casa de toda la semana y la lleva en una carretilla o qué hace", dijo Haspert y agregó: "No se entiende porque son barrios que tienen servicio de recolección 6 días a la semana".

En esos casos, se realiza un arduo trabajo para generar conciencia sobre la importancia de tirar la basura en los canastos de las casas o de usar los centros de transferencia de residuos voluminosos. Durante los días de restricciones más estrictos durante la pandemia, cuando estos centros estaban cerrados "había vecinos que subían la basura al auto, se exponían a una multa por circular sin permiso y nos tiraban la basura en la puerta del centro de transferencia".

"Basta con que uno tire un colchón viejo o un inodoro roto para que el resto de anime a tirar; dicen que si uno tiró, por qué no pueden tirar ellos, y agregan restos de poda o bolsas de residuos", se lamentó Haspert y agregó que es necesario evitar esta mala costumbre que tienen los vecinos porque existen alternativas para mantener la ciudad libre de contaminación.

ON - Basural (13).jpg

Los vecinos de Neuquén generaron más residuos durante la pandemia

-> Perros y falta de canastos, los principales obstáculos

Por otro lado, Haspert aseguró que son muchas las viviendas que no tienen un canasto de residuos para colocar las bolsas que se generan en el hogar. "Es importante que todas tengan su canasto y con una altura suficiente para que no la alcancen los perros, que rompen las bolsas y arrastran los residuos por la vereda", dijo y agregó: "Esto tiene un impacto ambiental y también un impacto visual negativo".

La basura que es arrastrada por los perros pueden caer en los desagües pluviales y terminar en el río o provocar anegamientos durante los días de lluvias fuertes. Por eso, Haspert solicitó que los vecinos construyan sus canastos con la protección suficiente para evitar que los perros, que muchas veces tienen dueño, hagan daño sobre las bolsas.

"Vemos que en los barrios de casas más nuevas faltan canastos, quizás en una manzana con 45 viviendas tenemos sólo 12 canastos", dijo Haspert. En esos casos, muchos vecinos dejan los residuos en el suelo o en un árbol, y eso puede provocar problemas por la presencia de perros sueltos. Entre los barrios con mayor faltante de canastos mencionó a Cuenca XV, Confluencia e Islas Malvinas.

"Otro problema que tenemos con los perros es que muerden a los recolectores", se quejó Haspert y dijo que en la última semana tuvieron dos incidentes de ese tipo, cuando los perros mordieron a una inspectora y a un recolector. "Muchas veces son perros con dueño pero los frentes de las casas no tienen el cerramiento adecuado y salen a la calle", explicó.

A pesar de estas dificultades, desde Limpieza Urbana sostienen el servicio de recolección y ya abrieron nuevamente los centros de transferencia para evitar la creación de nuevos microbasurales. Y piden que la predisposición a separar se sostenga incluso cuando se visita esos espacios, donde también se separan plásticos como bidones y grandes cartones de otro tipo de residuos, como escombros o resto de poda.

Te puede interesar