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Malvinas: muchas versiones pero una sola guerra

La gesta de 1982 a través del libro "Malvinas en primera línea" de Lautaro J. Jiménez Corbalán. Vivencias y anécdotas de los integrantes del Regimiento de Infantería 4.

Por Vicky Chávez

Neuquén > “Son mejores las derrotas peleadas que las victorias fáciles”, afirmó el General José Francisco de San Martín.  
“La guerra de Malvinas aún aguarda a sus historiadores”. Esta opinión da inicio a las páginas del libro "Malvinas en primera línea" de Lautaro J. Jiménez Corbalán en el que narra los pormenores de una guerra aún viva, sangrante como una herida.
Nicolás Kasanzew es autor de uno de los prólogos de la obra. Sostiene que “la guerra es una amalgama de polos opuestos. Hay de todo y simultáneamente. Bondad y maldad. Heroísmo y cobardía, terror y serenidad, atracones e inanición, caballerosidad y salvajada”. Sin dudas, Kasanzew pone el foco en las grandezas ocultadas de la gesta de Malvinas. Del autor del libro, Kasanzew afirma que “Jiménez Corbalán fue un oficial que siempre estuvo cerca de sus hombres, y que se revela como cuidadoso observador y minucioso cronista”.
El profesor Santiago Polito Belmonte, autor del  segundo prólogo, realiza un análisis de la obra expresando que “la lectura de la crónica del día a día, que Lautaro desarrolla a partir de los apuntes que él registró en los meses de abril, mayo y junio de 1982, me permitió vislumbrar el espíritu y los sentimientos con los que el jovencísimo subteniente Jiménez Corbalán enfrentó, junto a sus subordinados de su misma edad, esos días de extrema tensión. Salvando las distancias, hay una similitud entre el  autor de esta obra con el Julio César de La guerra de las Galias: ambos desarrollan la narración de los hechos bélicos en los que participaron con un lenguaje sencillo, directo, sin exaltaciones heroicas y como si se tratara de acciones llevadas a cabo por otros”.
Belmonte destaca la labor cumplida por el subteniente, de 19 años, al mando de una de las secciones del Regimiento 4 de Infantería: “Leer lo escrito por Jiménez Corbalán me permitió comprender el verdadero significado de la definición dada por Napoleón: 'La Infantería es la reina de las batallas'”.
Esbozar  una síntesis del libro, cuyo autor, acertadamente, dio participación a las vivencias y anécdotas personales de sus subordinados, sus camaradas y sus jefes, todos ellos actores que entraron en combate, es una tarea difícil, por lo que hemos creído oportuno seleccionar aquellos párrafos que nos parecieron más significativos.
En los primeros capítulos, que llamó “Juegos de Guerra”, el autor relata una anécdota sucedida en Córdoba, más precisamente en Alta Gracia, donde jugaba un grupo de niños a la guerra, sin imaginar que un día el juego se iba a convertir en realidad. Uno de esos  niños era Lautaro, futuro subteniente del Ejército.
En el capítulo llamado “El día más largo del año” (en clara alusión al 2 de abril de 1982), relatará el momento cuando escuchó la noticia en la sala de armas de la Primera Compañía de Cadetes: “Las Fuerzas Armadas de la República Argentina, en una operación conjunta, han recuperado las islas Malvinas al patrimonio nacional”. Lautaro corrió a darle la noticia al Teniente Primero.
Puntualizando algo que resulta esencial, el autor aclara en este capítulo que “la finalidad de este libro escapa a los intrincados pormenores que la puesta en escena del plan de recuperación de Malvinas significó. A casi tres décadas, hay bastante tinta que intenta dar un manto de luz a esta significativa determinación; sin embargo, hay dos teorías antagónicas que marcan el rumbo de la interpretación histórica, que sobre el 2 de abril se intenta vincular.
En extrema síntesis, una es la salida que encuentra el gobierno argentino de facto para prolongar la entrega del poder o al menos atenuar su caída precipitada, utilizando y alcanzando un antiguo anhelo nacional; y por otro lado, la inducción del gobierno británico, impulsada por el lobby de los grupos de presión, a desencadenar una alternativa militar que echara por tierra cualquier posibilidad futura de negociación de la soberanía de los archipiélagos y justificara el establecimiento de una fortaleza militar británica”.
 
Llegamos a las islas
“Una vez que el Boeing 737-200 de Aerolíneas Argentinas ganó altura al dejar el aeropuerto de Río Gallegos, la ansiedad creció en esos cientos de jóvenes soldados, que marchábamos a vivir una inolvidable y desconocida experiencia. (…) empezaba a comprender que el juego de niño se estaba haciendo realidad y eso era algo que de a poco comenzaba a preocuparme… Los días que vendrían confirmarían mi apreciación y esos inocentes juegos bélicos de niño, tristemente se convertirían en una cruenta realidad”, escribió el autor en el capítulo 5 del libro.
El autor, objetivamente, relata día por día lo sucedido en Malvinas; su tan verídico relato resulta escalofriante: “secos y fuertes estruendos resonaron en la silenciosa noche. Las tremendas detonaciones sacudieron el aeropuerto y sus alrededores. Con el descanso interrumpido, nadie por esas horas podía tener dudas de que la guerra estaba tocando a nuestras puertas y comenzaba a mostrarnos su rostro cruel”.
Lautaro J. Jiménez Corbalán nació el 10 de junio de 1962 en la provincia de Corrientes. En la Guerra de Malvinas era subteniente de Infantería, grado al que fue ascendido en comisión cuando cursaba el Cuarto Año del Colegio Militar.
A lo largo de su carrera cumplió funciones en varias especialidades, como las de comando, paracaidista, antártico y montañés. Obtuvo el título de Oficial de Estado Mayor y Licenciado en Estrategia y Organización. Desempeñó cargos académicos en los niveles universitario y de enseñanza media.
Desde los primeros años demostró un acabado interés por la guerra de Malvinas y la geopolítica del Atlántico Sur.
 
La libreta negra de tapa semidura
“Cuando intentaba plasmar cada impresión de mis vivencias ocurridas en los días de Malvinas en esa libreta negra de tapa semidura, que celosamente guardaba dentro de una bolsa de plástico en el bolsillo derecho del pantalón de combate, jamás dimensioné que, en el futuro, sería una especie de reliquia personal de los tiempos de guerra; cuyo valor relativo se incrementaba con el correr de los años. Nunca tuve la intención de escribir nada más allá de los sentimientos personales, que invaden a un hombre cuando está transitando un período muy intenso de su vida; de allí que el principal destinatario de este pequeño diario de guerra era mi familia, a la que por entonces no sabía si volvería a ver”.
 
Pie de trinchera
Así llamó el autor a un capítulo que trata sobre la patología quirúrgica que llamó la atención de los cirujanos militares: “En la República Argentina no existía conocimiento práctico en la materia, sin dudas será importante que la recopilación y el análisis de la experiencia vivida sean tenidos en cuenta por los médicos que deban actuar en cualquier eventual conflicto que se desarrolle al sur del río Colorado. Hemos considerado adecuado conservar el tradicional nombre de pie de trinchera, aunque la denominación no es la más exacta para referirse a esta patología. Hubiera sido más apropiado referirse a lesiones locales producidas por el frío”.
“En la literatura en castellano hay muy pocos artículos que se ocupan del tema en toda su extensión. La afección constituye un muy importante problema militar, y su aparición epidémica puede deteriorar seriamente el poder de combate”.
 
La otra isla
“A lo largo de todos estos años, los sucesos de la guerra de Malvinas, que por la espectacularidad suscitaron una mayor atención o han mantenido una presencia casi constante en la iconografía nacional, son principalmente el hundimiento del Crucero ARA General Belgrano, los ataques aéreos a la flota y los combates en Darwin y Puerto Argentino, que por supuesto pudieron trascender por filmaciones o diferentes materiales fotográficos. (…)", escribió Corbalán en el capítulo sexto.
“Como sabemos, estos combates terrestres se desarrollaron casi con exclusividad en la Isla Soledad (Isla del Este) sin embargo, quienes estuvieron realmente 'solos' fueron los compatriotas que debieron cumplir con su misión en la “isla del frente”, isla Gran Malvinas (Isla del Oeste). Ellos no sólo no disfrutarían del reconocimiento que les fue propiciado a los demás veteranos, sino que debieron librar una peculiar guerra contra el aislamiento y sus consecuencias por encima del mismo agresor. (…) Cuando finalmente se confirmó que la flota británica venía con intenciones bélicas, el general Leopoldo Fortunato Galtieri instó a ocupar con tropas las dos islas principales. Si bien nadie discutía que el objetivo estratégico de la campaña era Puerto Argentino, el requisito político de ocupar ambas islas significó dividir esfuerzos en un contexto plagado de dificultades logísticas. (…)”.
“Escapa a la finalidad de este libro detallar todas las experiencias, que aún sin la espectacularidad de las demás fueron muy ricas en vivencias de todo tipo, incluyeron patrullas, bombardeos, derribo de aeronaves y hasta la captura de prisioneros, sin dejar de lado, por cierto la más dolorosa de todas, la misma muerte.”
En el capítulo llamado "Un Sargento de Marina" que integra la tercera parte de la obra, los conceptos vertidos nos informan: “Como es de imaginar, a esta altura del libro el cúmulo de relatos y experiencias de la guerra es tan vasto como veteranos hay. Sin embargo, hay ciertos casos paradigmáticos que por lo inusual de las circunstancias vividas, se han transformado en experiencias únicas y atractivas de ser reproducidas, en particular por tratarse de integrantes del Regimiento de Infantería 4. Este es el caso del sargento Primero Rubén Oscar Marchetti y el soldado Ramón Orlando Godoy, quienes siendo hombres del Ejército compartieron las vicisitudes de la guerra en la Armada”.
Otro pasaje emotivo relata: “Un día, Llambías Pravaz en una de las recorridas por el lugar tuvo un golpe de suerte al remover la tierra con el pie. Encontró tres  raciones de combate inglesas enterradas, que estaban a medio consumir. Cuando las levantó, le surgió la duda si podrían estar envenenadas, pero el hambre que tenían dejó de lado cualquier precaución y las galletas fueron engullidas con una sorprendente velocidad entre los que lo acompañaban. No había dudas, los ingleses habían reconocido el lugar y estaban cada vez más cerca de nosotros (…) La Infantería desde tiempos inmemoriales, ha sido un arma íntimamente relacionada con el sacrificio. La dureza y la exposición de su lugar en la pelea han contribuido a enaltecer su gloria; símbolos estos que trascienden las fronteras. Los infantes, aún con las notorias dificultades que deben enfrentar, gozan de una posibilidad única, que incluso no ha cambiado en los tiempos modernos: enfrentarse cara a cara con el enemigo y en ese instante cúlmine, materializar su esencia ruda y humanizante al mismo tiempo”.
 
Dos hermanas
“Quienes alguna vez han estado en la milicia con algún grado de responsabilidad de conducción saben perfectamente lo que significa la 'soledad del mando'. Un sentimiento confuso pero que lo abarca todo, una incertidumbre sin respuesta, una sensación de soledad extrañamente acompañada. Es sentir que el pequeño mundo que nos rodea gira alrededor de nuestras propias decisiones, con la exigencia de que estas sean las más adecuadas. Es necesitar la confidencia que se tiene con un amigo del alma y que no está a nuestro lado”.
“Si tuviéramos que discernir entre los momentos más duros que nos han tocado vivir por entonces, la pérdida de nuestros camaradas y en algunos casos  amigos está sin lugar a dudas en el máximo nivel del pedestal de dolor. Pero no menos sentida era la tragedia que provocaba la rendición misma. Ese momento angustiante, donde, después de tantos sufrimientos y privaciones, se debía sucumbir sin más alternativa a la voluntad del adversario".
 
Prisioneros de guerra
El autor del libro, junto a los que con él lucharon y que, ahora, son inmortalizados, relatan en el capítulo 10 minuciosamente todos los detalles vividos que es tarea difícil extractar lo que nos parece más significativo.
“A veinticuatro horas del cese de las hostilidades, la población de Puerto Argentino se duplicó exponencialmente. Ingleses y argentinos nos cruzábamos por las calles observándonos con recelo y hasta cierta ignorancia. Cada unidad trató de reorganizarse, para sobreponerse de la mejor manera a la nueva situación de prisioneros de guerra. Se escuchaba que las autoridades de la Cruz Roja Internacional estaban en plenas gestiones para acordar entre los británicos y argentinos el regreso al continente de los miles de combatientes de las islas. Nadie sabía con exactitud cuándo podría efectivizarse el regreso, pero al menos estábamos vivos”.
 
Atrapante
La lectura del libro "Malvinas en primera línea" de Lautaro Jiménez Corbalán resultó una tarea atrapante y fuerte. Si cabe la opinión desde un punto de vista literario, podría aventurarse que también fue entretenida, ya que nos permitió  visualizar desde el interior los hechos acontecidos en la guerra.
Creo que ningún argentino tuvo acceso a tantas realidades, tantas verdades, tantos  hechos bélicos desconocidos, como ahora que podemos acceder a las narraciones de Jiménez Corbalán.
Tanto él como sus camaradas fueron jóvenes argentinos que se desempeñaron con inusitado coraje, mereciendo la admiración y el respeto de los propios adversarios.
Por este motivo quiero cerrar esta reseña bibliográfica con sus propias palabras: “La nación no se construye desde el olvido ni la parcialidad en la historia. La presencia argentina en Malvinas hace un cuarto de siglo no ha sido una cruel inutilidad, como algunos han afirmado con brutal falta de respeto hacia quienes quedaron en las islas como centinelas del derecho argentino a reintegrarlas un día al territorio nacional. Ellos no merecen que se olvide o se diga, como algunos lo han hecho que la guerra de Malvinas fue "una aventura inútil".