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El pasado 29 de abril, un jurado popular encontró, por mayoría de 10 a 2, a Marangel culpable por el delito de abuso sexual con acceso carnal contra quien era su novia en ese momento. Sin embargo, lo declaró no culpable por privación de la libertad, la tenencia de arma y las amenazas a empleados de un supermercado.
"No sentí el alivio de que ahora se terminó todo, pero sí que pude sacarlo de la garganta. Aunque con el jurado tuve una decepción terrible. Tenían todo, les mostraron las armas, me re decepcioné", expresó la joven respecto al veredicto del jurado popular y agregó: "Cuando nombraron no culpable, me pasaron tantas cosas por la cabeza y estuve todo el día llorando, hasta que me calmé y también hablé con mi abogado. Lo que más me importaba es lo del abuso y así fue".
Es que tanto el fiscal jefe Pablo Vignaroli como el abogado querellante Marcelo Hertzriken Velasco habían solicitado la declaración de culpabilidad por todos los delitos; mientras que la defensa, la absolución en todos.
Respecto de la estrategia de la defensa, la que enfocó la misma en el consumo de droga de ella, la joven aclaró: "Tenía una impotencia terrible y creo que ahí ya no lloré más por la bronca".
"El abogado de él me trató todo el tiempo de adicta, pero yo no soy así. No voy a mentir que lo conocí porque fui a comprarle droga, pero el abogado quiso utilizar que era adicta como justificando lo que me hizo", confió la joven, sobre lo sucedido durante el juicio cuando declaró en la primera jornada.
Fue la única que presenció la sentencia e incluso, tras ser consultada por la Fiscalía y la querella, dijo que quería que Marangel esté presente en la sala. Luego, las demás jornadas del juicio las vivió vía videoconferencia, al igual que lo hará en la cesura, fijada para el 31 de mayo.
Incluso contó que al escucharlo declarar a su agresor sintió bronca. "A lo último no podía terminar de verlo a él; decir que la mujer es sagrada cuando casi mató a golpes a la mamá de su hijo", sostuvo.
Desde el violento episodio, allá por mayo de 2020, y una vez que Marangel quedó detenido, ella decidió mudarse a su San Rafael natal con su hija y su madre. Solo viajó para declarar en el juicio.
Pero antes de mudarse, estuvo viviendo 15 días en Rincón de los Sauces con custodia permanente. "Tenía muchísimo miedo. Pasamos un momento terrible esos 15 días. No sabía cómo explicarle a mi hija porque había un policía en la puerta", recordó la joven, quien agradeció la ayuda de la Policía, que la asistió desde el primer momento en que ella escapó de la casa del violador y corrió "desesperada" a la comisaría. También agradeció "a la gente del hospital, a la gente de la Fiscalía y a mi abogado que me acompañaron".