La última encuesta confirma que habrá segunda vuelta. Para sumar más tensión al domingo, los candidatos se bajaron a último momento del debate final cruzando fuertes acusaciones.
Brasil vota este domingo 4 de octubre en la primera vuelta de sus elecciones presidenciales. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva llega al día del comicio con una ventaja de cinco puntos sobre su principal rival, el senador Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro, pero con un escenario mucho más ajustado ante una eventual segunda vuelta.
Así lo indica la última encuesta de Datafolha, difundida el jueves, que confirma el patrón que dominó toda la recta final de la campaña: Lula va adelante en primera vuelta, pero sin el 50% más uno de los votos válidos que necesitaría para evitar el balotaje.
Entre los votos válidos, el presidente registra el 45% frente al 40% de Bolsonaro hijo. Más atrás aparecen Augusto Cury, de Avante, con el 4%, y Ronaldo Caiado, del PSD, y Renan Santos, de Missão, con el 3% cada uno. Cuando se suman también los votos blancos, nulos e indecisos, Lula cae al 42% y Flávio Bolsonaro al 38%. Ambos crecieron dos puntos respecto a la medición anterior y la distancia entre ellos se mantuvo en cuatro puntos.
Si ninguno supera el umbral del 50% más uno, los dos más votados se enfrentarán en un balotaje el 25 de octubre. Y allí el panorama cambia de manera significativa: en ese escenario, Datafolha proyecta a Lula con el 48% y a Bolsonaro con el 45%, una diferencia de tres puntos que se encuentra dentro del margen de error de dos puntos y configura un empate técnico. La encuesta entrevistó a 2.506 electores entre el 29 de septiembre y el 1° de octubre con un nivel de confianza del 95%.
La recta final de la campaña tuvo un episodio inesperado: el debate de TV Globo, el último antes del domingo, terminó siendo cancelado. Lula había anunciado que no participaría. Horas antes de comenzar, Flávio Bolsonaro también se bajó. "Acabo de tomar la decisión de no ir al debate de Globo debido a la censura impuesta al evento por el Tribunal Superior Electoral (TSE)", escribió el senador en X.
El TSE había modificado las condiciones del encuentro. Entre otras restricciones, prohibió que Globo colocara una silla vacía para representar la ausencia de Lula y limitó la posibilidad de que los candidatos presentes interpelaran al mandatario en sus intervenciones. Bolsonaro interpretó esas condiciones como censura. Tras su baja, Globo consideró que ya no estaban dadas las condiciones para mantener el debate con los candidatos restantes y lo canceló.
El mapa electoral muestra divisiones marcadas que se mantienen estables desde el inicio de la campaña. Lula conserva sus mejores números entre los sectores de menores ingresos y en el nordeste: entre quienes tienen ingresos familiares de hasta dos salarios mínimos, obtiene el 50% frente al 28% de Bolsonaro.
El senador, en cambio, obtiene resultados más altos entre los evangélicos, los votantes del sur y los segmentos de mayores ingresos: entre quienes perciben entre dos y cinco salarios mínimos, se impone 47% a 34%.
Otro dato que refleja el nivel de polarización: Lula y Flávio Bolsonaro registran el mismo nivel de rechazo, del 45%. Son los dos candidatos que generan mayor resistencia entre el electorado, en una elección organizada una vez más alrededor de los campos identificados con el lulismo y el bolsonarismo. La amplia mayoría de quienes expresaron una preferencia asegura que su decisión ya está tomada, lo que reduce el margen para grandes movimientos en