Desaceleración y ajuste fiscal: los desafíos económicos que enfrentará Lula en Brasil

Crecimiento a la baja, tasas de interés altas y un déficit del 9% del PBI marcan el panorama que hereda el próximo presidente. Qué esperan los mercados.

Desaceleración y ajuste fiscal: los desafíos económicos que enfrentará Lula en Brasil

Quien ganara el balotaje de este domingo —finalmente Luiz Inácio Lula da Silva— recibirá una economía que todavía crece, pero que ya muestra señales claras de enfriamiento. Altas tasas de interés, un pesado déficit fiscal y una desaceleración del crecimiento marcan el horizonte del próximo presidente de Brasil.

Las principales consultoras y bancos recortan sus proyecciones. BBVA Research estima un crecimiento del 2,1% para 2026 y del 1,8% para 2027, con riesgos a la baja por las condiciones monetarias restrictivas, el impacto del fenómeno de El Niño en el sector agropecuario y la incertidumbre sobre la consolidación fiscal poselectoral.

Itaú proyecta 1,7% y 1,2%, respectivamente, mientras que Santander anticipa 1,8% y 1,3%. El más pesimista es Bradesco, con 1,3% para 2026 y apenas 1,0% para 2027.

El déficit, el problema central

El analista Honorio Zabaleta, de Eco Go, estima el déficit financiero de Brasil en torno al 9% del PBI y advierte que la moderación fiscal ocurrirá independientemente del ganador, lo que frenará aún más la economía en 2027. En su lectura, un gobierno de Lula intentaría controlar el gasto sin abandonar las políticas sociales, aunque esa combinación es difícil de vender a los inversores. Un gobierno de Bolsonaro, en cambio, iría más decididamente hacia recortes y privatizaciones, aunque el propio candidato aclaró que no tiene planes de privatizar Petrobras, Banco do Brasil ni Caixa.

Gustavo Pérego, de ABECEB, es más tajante: el déficit ya es insostenible. El problema es estructural: alrededor del 88% del gasto público es automático, lo que deja muy poco margen de maniobra. Reducirlo implicaría cambiar la indexación del salario mínimo, las jubilaciones y el gasto en salud y educación, todo esto con una inflación que ya supera el 5% anual.

En términos de gobernabilidad, Pérego espera que un Congreso con orientación más derechista dificulte un eventual tercer mandato de Lula, mientras que Bolsonaro tendría mayor margen inicial, aunque aclaró que "no hay cheque en blanco para nadie".

Qué esperan los mercados para 2027

Las proyecciones financieras para el año próximo dibujan un escenario de ajuste gradual. El tipo de cambio se ubicaría entre 5,30 y 5,50 reales por dólar. La inflación cerraría 2026 en torno al 4,9–5,1% y bajaría al rango del 4,0–4,6% en 2027. La tasa Selic terminaría el año en 13,25–13,75%, con una tendencia a la baja en 2027: Bradesco proyecta 11%, Itaú 12,50% y Santander 12,75%.

Un dato clave: más de la mitad de la deuda pública brasileña se comporta como deuda de corto plazo, lo que significa que cada movimiento de la Selic impacta rápidamente en los pasivos del Estado. Bajar las tasas sin agravar el déficit es, para el próximo presidente, uno de los equilibrios más delicados que deberá gestionar desde el primer día.

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