La mujer tiene 30 años y había llegado al aeropuerto de Haneda. Decalró que le ofrecieron miles de dólares por trasladar el cargamento.
Un procedimiento realizado en un aeropuerto internacional de Japón terminó con una investigación por tráfico de drogas, específicamente cocaína. La sospecha surgió durante un control de rutina.
La actitud de una pasajera llamó la atención de los agentes, quienes decidieron profundizar la inspección y solicitar estudios médicos.
La detenida es una argentina de 30 años que intentaba ingresar al país con casi un kilo de cocaína distribuido en 101 cápsulas ingeridas. Según declaró, le habían prometido 7000 dólares por completar el traslado.
La mujer fue identificada como Rosa Micaela Kipildor y quedó bajo investigación por presunto contrabando de drogas. Según informaron medios japoneses, había llegado sola al aeropuerto internacional de Haneda, en Tokio, el 10 de agosto, en un vuelo procedente del Reino Unido.
Durante el control migratorio y aduanero, los agentes repararon en su comportamiento y resolvieron profundizar la inspección. La sospecha quedó confirmada mediante una radiografía: en el interior de su organismo aparecieron decenas de pequeños envoltorios.
De acuerdo con la información difundida por FNN (Fuji News Network), TBS News Dig y TV Asahi, los investigadores contabilizaron 101 cápsulas de aproximadamente 5,2 centímetros de largo, con una forma similar a la de un capullo. En su interior había cocaína protegida con plástico y un segundo material negro similar al caucho.
Durante el interrogatorio, la argentina habría reconocido que transportaba la droga y explicó cómo había llegado a participar de la operación. Según su declaración, una mujer que conoció durante un festival en la Argentina le ofreció realizar el traslado a cambio de dinero.
Kipildor sostuvo que posteriormente recibió los paquetes en Brasil, donde ingirió las cápsulas antes de emprender el viaje. Por completar el recorrido y llevar la cocaína hasta Japón, aseguró que le habían prometido US$7000.
A partir de su testimonio y del recorrido realizado antes de aterrizar en Tokio, la Policía Metropolitana investiga ahora si detrás del traslado existe una organización de narcotráfico con base en Sudamérica que utiliza correos humanos para ingresar cocaína al mercado japonés.
El caso se conoce en momentos en que las autoridades de Japón registran un crecimiento de los delitos vinculados con esta droga. Durante el último año fueron detenidas 415 personas por casos relacionados con la posesión de cocaína, una cifra cercana a diez veces la registrada una década atrás.
La investigación sigue abierta y busca reconstruir toda la ruta del cargamento. Los investigadores intentan establecer quién entregó la droga en Brasil, quién debía recibirla en Japón y qué papel tuvieron otras personas en la organización del viaje. También se procura determinar si la mujer actuó sola o si formaba parte de una estructura dedicada al traslado internacional de estupefacientes.