Washington aseguró que tomó el control de la embarcación tras un operativo militar, en medio de un escenario de alta conflictividad en el estrecho de Ormuz.
La interceptación de un carguero con bandera iraní por parte de fuerzas estadounidenses en el Golfo de Omán sumó un nuevo capítulo a la escalada entre Washington y Teherán, en un momento marcado por tensiones en una de las principales rutas energéticas del mundo.
El hecho fue dado a conocer por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien afirmó que la Armada actuó tras detectar que la nave intentaba eludir el bloqueo marítimo impuesto sobre puertos iraníes. Según su versión, el operativo derivó en la toma de control del buque luego de que las fuerzas militares abrieran fuego.
De acuerdo con lo informado por el Comando Central de Estados Unidos, la embarcación fue advertida durante varias horas para que detuviera su marcha. Ante la falta de respuesta, un destructor estadounidense intervino y disparó contra la zona de máquinas, lo que permitió neutralizar la navegación y asegurar la custodia del carguero.
El buque, identificado como Touska y alcanzado por sanciones del Departamento del Tesoro norteamericano, había iniciado su recorrido en Malasia días atrás. Registros de tráfico marítimo indicaban que, antes del operativo, se encontraba a unos 45 kilómetros de la costa sur de Irán, en cercanías del puerto de Chabahar.
Se trata del primer procedimiento de este tipo desde la implementación del bloqueo naval anunciado por Washington la semana pasada. Según fuentes militares estadounidenses, la medida ya generó que más de veinte embarcaciones modificaran su rumbo para evitar quedar involucradas en acciones similares.
El episodio se da en un contexto particularmente sensible en torno al estrecho de Ormuz, por donde circula aproximadamente el 20% del petróleo comercializado a nivel global. La zona registra restricciones severas en la navegación, con decenas de buques a la espera de autorización para atravesar el corredor marítimo.
Desde Irán, las autoridades cuestionaron el accionar estadounidense y lo calificaron como una maniobra de presión que compromete las vías diplomáticas abiertas. El presidente Masoud Pezeshkian expresó su rechazo en un diálogo con el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, mientras que medios oficiales iraníes pusieron en duda la continuidad de las negociaciones previstas en Islamabad.
La incautación del carguero también generó incertidumbre sobre los contactos diplomáticos en curso. La Casa Blanca había anticipado el envío de una delegación encabezada por el vicepresidente JD Vance para retomar conversaciones con autoridades iraníes, en el marco de un intento por sostener una tregua temporal.
Ese alto el fuego, planteado inicialmente por Trump tras contactos con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el presidente libanés, Joseph Aoun, tenía una duración prevista de diez días. Sin embargo, desde sus primeras horas se registraron incidentes que pusieron en duda su cumplimiento.
El mandatario estadounidense acusó a Irán de incumplir ese acuerdo al lanzar ataques en la región durante el fin de semana. Según indicó, las acciones habrían tenido como objetivo embarcaciones de países europeos. En ese marco, la naviera francesa CMA CGM confirmó que uno de sus buques fue alcanzado por disparos de advertencia.
Hasta el momento, las autoridades iraníes no confirmaron la versión difundida por Washington sobre la interceptación del Touska. Tampoco hubo reportes independientes que validen los detalles del operativo militar, ni se informó sobre personas heridas o fallecidas a bordo de la embarcación.
El episodio, sin embargo, refuerza el clima de tensión en una zona estratégica para el comercio global y deja abierta la evolución de un conflicto que combina intereses energéticos, presión militar y negociaciones diplomáticas en curso.