Un excompañero de la cárcel del gendarme argentino reveló detalles del lugar en el que estuvo y su relación con Gallo. Su pedido al gobierno argentino.
Tras la captura de Nicolás Maduro el pasado sábado en Venezuela, muchos presos políticos lograron hablar sobre las torturas y momentos que vivieron en prisión durante los años de su presidencia. En este sentido, un joven colombiano contó que convivió con el gendarme argentino Nahuel Gallo cuando estuvo detenido.
Iván Colmenares estuvo preso durante un año en Venezuela y conoció al gendarme presuntamente secuestrado por funcionarios venezolanos en diciembre del 2024. En diálogo con TN, detalló cómo fue su estadía en El Rodeo I, ahora rebautizado como CESMAS (Servicio Especial de Máxima Seguridad).
Colmenares, quien fue acusado de "terrorismo" y "conspiración" -cargos que el régimen de Nicolás Maduro suele aplicar a extranjeros para utilizarlos como presión política-, compartió meses de encierro con Gallo, a quien todos conocían por su segundo nombre: Agustín.
Según reveló al medio argentino, conoció al gendarme Nahuel Gallo días después de su secuestro. "Yo llegué al Rodeo el 25 de noviembre y Agustín llegó el 13 de diciembre. Recuerdo que lo pusieron en la celda de al lado", detalló.
Desde el primer momento, el panorama fue desolador. Colmenares describió el lugar como una "obra teatral" judicial donde no existen abogados ni garantías. "Entrás en un limbo jurídico. Te inventan una causa, te ponen a firmar documentos bajo coacción y te dicen que eres un terrorista", explicó.
En otro pasaje de su dramático testimonio de lo que ocurría en aquel lugar, también contó que el trato de las autoridades con los presos eran "muy arbitrarios". "Teníamos que obedecer, teníamos que hacer lo que ellos querían, firmar cosas que ellos querían. Éramos coaccionados a una serie de acciones que no queríamos", sostuvo.
Colmenares destacó que el argentino hablaba constantemente de su hijo y su crecimiento. "Me daba mucha rabia porque le estaban robando ese tiempo, esos lazos que se crean entre un padre y un hijo", contó Iván.
Además, confirmó que pasaron siete meses sin que sus familias supieran si estaban vivos o muertos. "A las personas que llegaban intentábamos calmarlas porque uno llega shockeado de la situación. Al final terminé siendo el compañero de celda de Agustín, prácticamente todo el año de cautiverio puedo decir que fue mi mejor amigo", siguió.
Por otro lado, Colmenares aseguró que el gendarme no recordaba números telefónicos de memoria, lo que le impedía comunicarse con sus seres queridos en las escasas oportunidades habilitadas por los custodios.
En otro pasaje, fue consultado sobre le trato recibido por los uniformados de la DGCIM (Dirección General de Contrainteligencia Militar) y los custodios de El Rodeo. "Nos encapuchaban, nos esposaban y nos pegaban con los rifles en los traslados. Usaban gas lacrimógeno y gas pimienta dentro de las celdas si no hacíamos lo que querían", contó.
"Éramos presos políticos llevados allí para que los países puedan negociar con nosotros; para un intercambio de intereses políticos o económicos", denunció el colombiano.
Aunque Colmenares logró salir de allí, reveló que en ese centro de detención hay personas de más de 35 nacionalidades diferentes en la misma situación.
Al concluir, realizó un pedido a las autoridades argentinas y entidades diplomáticas. "Nahuel y los demás no son terroristas, son personas inocentes que están viviendo el flagelo del secuestro y la desaparición forzada".