Excavaciones en una zona portuaria de Italia sacaron a la luz esqueletos de la Edad Media enterrados juntos, en una increíble posición.
Un importante descubrimiento arqueológico se registró al cabo de una serie de excavaciones ejecutadas de manera conjunta por equipos científicos de las universidades de Bari y Foggia, ya que permitió sacar a la luz los restos óseos milenarios de una mujer y un menor en Italia.
El operativo se desarrolló en el antiguo sector portuario de la zona histórica, un emplazamiento que había sido intervenido hace algunos años por los mismos especialistas y cuyas labores actuales se reanudaron semanas atrás bajo la dirección de los investigadores Giovanni De Venuto, Roberto Goffredo, Maria Turchiano y Giuliano Volpe.
Entre las estructuras medievales emergidas en el terreno, los expertos identificaron un muro de gran longitud y un cementerio secundario compuesto por decenas de enterramientos sencillos orientados en dirección norte-noreste.
Según explicó oficialmente en su web el proyecto de investigación y excavación arqueológica, los cuerpos no se encontraban depositados en sarcófagos de piedra ni en estructuras monumentales, sino dispuestos sobre una superficie plana y resguardados mediante sudarios textiles que el paso de los siglos degradó por completo.
El foco de atención internacional se concentró de forma inmediata en el sector donde reposaban los restos de una mujer de entre treinta y cuarenta años. Es que, de acuerdo con los bioantropólogos, su esqueleto sostiene firmemente entre sus brazos a un niño de aproximadamente cuatro o cinco años, custodiado de manera estrecha por el miembro superior derecho en una conmovedora escena.
Los análisis preliminares sitúan los restos humanos en un arco temporal comprendido entre los siglos XII y XIII, mientras se esperan precisiones técnicas definitivas mediante la aplicación de carbono 14 ante la ausencia de objetos personales o ajuares funerarios en la fosa.
Los reportes preliminares emitidos por los equipos de campo detallaron que los trabajos de rastrillaje se ejecutan de manera minuciosa en los sectores aledaños al antiguo puerto.
La preservación de los enterramientos sin alterar la disposición original de los esqueletos requirió el despliegue de técnicas avanzadas de bioantropología para documentar cada detalle del yacimiento antes de su extracción definitiva para análisis de laboratorio.
Los trabajos de campo abarcan simultáneamente los vestigios del anfiteatro romano, la basílica cristiana y un cementerio superpuesto de la Edad Media, además de una imponente casa-torre edificada durante el mandato de Federico II sobre los cimientos de una antigua domus romana.
Los académicos sostienen que el enclave representa un testimonio clave de una ciudad que no sucumbió ante destrucciones bélicas violentas, sino que fue deshabitada paulatinamente por motivos de índole ambiental.
A pesar del valor científico de las piezas halladas, las universidades sostienen la continuidad de los trabajos con fondos propios y recursos limitados.
"Parece, pero no es una impresión, que este 'Siponto Archaeological Park' no importa a nadie, desde las autoridades hasta los ciudadanos (excepto aquellos que se emocionan con un artículo de noticias como el más reciente sobre el esqueleto de una mujer con un hijo)", cuestionaron desde Facebook.
Y completaron: "Los arqueólogos que trabajan en el lugar tienen que hacer todo ellos mismos con ese modesto presupuesto proporcionado por las dos Universidades. Nada más".