Nidal Hasan, condenado por el ataque en Fort Hood, enfrentará la pena capital en el primer procedimiento de este tipo ordenado en más de seis décadas.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aprobó la pena de muerte por pelotón de fusilamiento para Nidal Malik Hasan, un expsiquiatra del Ejército que el 5 de noviembre de 2009 masacró a 13 personas e hirió a otras 32 en un tiroteo masivo en la base militar de Fort Hood, en Texas.
La medida fue comunicada a través de una publicación en X por el portavoz del Pentágono, Sean Parnell, quien detalló que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, recomendó la sanción contra el terrorista convicto y el mandatario dio su visto bueno definitivo.
De esta manera, la del también exmayor Hasan será la primera ejecución en el ámbito del Ejército ordenada por fusilamiento desde 1945 y la primera de cualquier índole en las fuerzas armadas estadounidenses desde 1961.
“El secretario del Ejército fijará la hora y el lugar de la ejecución. El día del juicio para Hasan por fin ha llegado”, escribió Parnell, mientras que Hegseth respondió a la notificación con la palabra “Justicia”.
Hasan fue condenado a muerte de manera unánime por un jurado militar en julio de 2013, tras ser declarado culpable de 13 cargos de homicidio premeditado y 32 cargos de intento de asesinato por la masacre perpetrada en el Centro de Preparación para Soldados de la instalación texana, donde las tropas aguardaban los chequeos médicos previos a su despliegue en zonas de combate internacional.
Doce de los muertos y la gran mayoría de los heridos eran soldados que cumplían funciones operativas o esperaban órdenes de traslado.
Durante aquel juicio llevado a cabo en el tribunal militar, el atacante optó por ejercer su propia defensa, no llamó a testigos ni declaró para negar los cargos, y admitió ser el autor de la balacera.
Los abogados defensores designados por la justicia castrense señalaron en su momento su preocupación de que el propio acusado buscara acelerar su ejecución a través del sistema penal.
El atentado se desató cuando el entonces mayor ingresó al centro médico armado con cargadores de alta capacidad y visores especiales, abriendo fuego contra los militares desarmados y gritando consignas religiosas.
La agresión se interrumpió únicamente cuando agentes de la policía civil del recinto repelieron el ataque, hiriendo de gravedad a Hasan y dejándolo parcialmente paralizado de cintura para abajo, condición por la cual se desplaza en silla de ruedas desde entonces.
Tras su reducción, los uniformados recuperaron 177 cartuchos sin usar y múltiples cargadores destinados a maximizar las bajas en la base.
En el proceso judicial, el oficial Duane Mitchell, de la División de Investigación Criminal del Ejército, expuso el nivel de planificación del expsiquiatra al detallar el uso de visores láser rojos y verdes acondicionados para operar con precisión tanto en condiciones de escasa iluminación como a plena luz del sol.
Las investigaciones determinaron que Hasan, un ciudadano estadounidense de origen palestino y musulmán, había manifestado su abierta oposición a las ocupaciones militares de Irak y Afganistán, además de mantener comunicaciones telemáticas con el clérigo radical Anwar al Awlaki, vinculado a Al Qaeda.
El último antecedente de una ejecución por fusilamiento dentro de las filas del Ejército estadounidense data del 31 de enero de 1945, cuando el soldado raso Eddie Slovik fue fusilado en Europa tras ser hallado culpable de deserción en los tramos finales de la Segunda Guerra Mundial.
Por su parte, la última sentencia capital aplicada por las fuerzas armadas se registró en 1961 en la prisión militar de Fort Leavenworth, Kansas, donde el soldado John Bennett fue ahorcado tras ser condenado por violar e intentar asesinar a una niña austriaca de 11 años.
La sentencia de Hasan llega en momentos en que la pena capital se encuentra en el centro de la escena en Estados Unidos por el caso de Christa Pike, quien sobrevivió tras recibir dos inyecciones letales.
La ejecución fracasó porque la reclusa continuó respirando y con pulso activo en la cámara, lo que obligó a evacuarla de urgencia en ambulancia.
Pike había sido encontrada culpable en 1995, cuando tenía dieciocho años, por el homicidio de Colleen Slemmer, una compañera un año menor en el campus del Job Corps en Knoxville, Tennessee.
Un jurado la condenó formalmente a la pena de muerte en marzo de 1996, convirtiéndola en la mujer más joven en ingresar al corredor de la muerte en la historia moderna de ese estado.