El mandatario estadounidense paralizó la Asamblea General con un discurso de tono bélico. Lanzó advertencias de destrucción y provocó que una delegación abandonara la sala de inmediato.
Donald Trump subió este martes al estrado de la 81° Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York y pronunció uno de los discursos más cargados de su segundo mandato. En poco más de una hora, amenazó con aniquilar a Irán si no hay un acuerdo, vaticinó el colapso del régimen cubano y advirtió a toda América Latina que Estados Unidos usará su poderío militar si lo considera necesario para proteger sus intereses nacionales.
La frase más explosiva llegó cuando habló de Irán, con quien EEUU está en guerra desde febrero tras la Operación Furia Épica: "Tengo que tomar una decisión muy importante: haremos un trato con Irán o los aniquilo".
Trump planteó la disyuntiva como un ultimátum concreto: un acuerdo que permita a Teherán reconstruirse "en un país más grande del que nunca fue", o una ofensiva que no dejó lugar a dudas. Repitió que jamás permitirá que Irán tenga un arma nuclear, presumió de haber destruido su programa atómico durante el conflicto y pidió a los demás países que se sumen contra lo que llamó "un régimen terrorista". El estrecho de Ormuz permanece cerrado desde el inicio del conflicto, con el tráfico petrolero global hundido.
Sobre Cuba, el tono fue apenas menos bélico pero igualmente contundente. "Es un Estado absolutamente fallido y caerá", dijo Trump. Y agregó: "Está fallando como nunca antes y no permitiremos un refugio para adversarios extranjeros que amenacen a América en nuestra propia puerta".
Mientras hablaba, la delegación cubana, encabezada por el canciller Bruno Rodríguez Parrilla, se levantó y abandonó la sala. Trump encargó las negociaciones a su secretario de Estado: "Marco Rubio se está encargando. Está profundamente inmerso en conversaciones con Cuba. Veamos qué pasa", dijo, en referencia a los contactos que el hijo de inmigrantes cubanos viene sosteniendo con La Habana bajo una combinación de presión económica y diálogo discreto.
La parte más amplia del discurso incluyó una advertencia explícita para toda la región: "Estados Unidos ya no permitirá que las amenazas contra América ganen terreno en ningún lugar del hemisferio occidental. De ser necesario, utilizaremos nuestro poderío militar sin igual para asegurar los vitales intereses nacionales de Estados Unidos". La frase no apuntó a ningún país en particular, pero fue recibida en clave regional como una señal de que la doctrina Monroe sigue activa bajo el segundo mandato de Trump.
El mandatario también defendió su gestión global y respondió a quienes cuestionaron el estado de las fuerzas armadas: "Puedo informarles con orgullo que Estados Unidos ha vuelto y que nuestro país es hoy más fuerte que nunca". A quienes sostuvieron que al ejército le faltan municiones, los tachó de "cobardes y traidores" y negó la afirmación sin ofrecer datos concretos.
El discurso llegó además en un momento de intensa tensión con la prensa: este mismo lunes, CNN, MS Now y Politico habían demandado al gobierno federal por el veto de acceso a la Casa Blanca, y el pool de televisión había suspendido su cobertura conjunta de Trump.
CNN, a quien le correspondía cubrir el traslado presidencial a la sede de la ONU, no pudo hacerlo por la prohibición vigente. La tensión entre el presidente y los medios siguió como telón de fondo del escenario multilateral más importante del año.