Tenía pedido de captura internacional y fue interceptada cuando intentaba viajar a Chile. La investigación apunta a una presunta trama financiera vinculada a su familia.
La detenida es la empresaria y bailarina mexicana Ana Carmen Sosa Cravioto, quien fue capturada en Mendoza cuando intentaba abordar un vuelo con destino a Chile. La mujer quedó en el centro de una investigación internacional por sus presuntos vínculos con un entramado de lavado de dinero.
El operativo se realizó en el Aeropuerto Internacional El Plumerillo, donde intervinieron efectivos de la PSA e Interpol a partir de una alerta roja emitida contra la mujer.
Sosa Cravioto es investigada por su presunta vinculación con un entramado de lavado de dinero que tendría como figura central a su padre, Gerardo Sosa Castelán, exdiputado, exrector y expresidente del Patronato de la Universidad del Estado de Hidalgo, en México. En ese país, el dirigente fue señalado como supuesto líder de la denominada “La Sosa Nostra”.
Tras ser detenida, la empresaria fue trasladada a la Unidad N°32 del Servicio Penitenciario, pero rápidamente su abogado consiguió que cumpla prisión domiciliaria -con monitoreo electrónico- mientras el juez federal Juan Ignacio Pérez Curci resuelve el proceso de extradición a su país, de acuerdo a información brindada por el medio mendocino El Sol.
Ana habría llegado a esa provincia en diciembre del año pasado. Sin embargo, en sus redes no hay huellas de su estadía en el país. En las publicaciones hace referencia a “un año sabático” y posteó fotos con paisajes con montañas, lagos y nieve, acompañados por música y danza que, según ella, pertenecen al Lago Louise, en Canadá. Sin embargo, hay una referencia a Argentina: acompañó a uno de sus reels con “El Bombón”, de Los Palmeras.
En su biografía, la mexicana se autodenomina “gran entusiasta de Bitcoin” y relata que nació y creció en México, pero que a sus ocho años se mudó con su familia a Canadá. Allí estudió Dance Co y Harbour Dance Center. Al cumplir la mayoría de edad, viajó a Nueva York, donde vivió por cinco años. En esa ciudad, estudió Negocios en Pace University y continuó su formación en danza en Steps on Broadway, Broadway Dance Center, Pace University, The Tango Company y Gibney Dance, entre otros. También fundó su propia compañía de danza: Sosa Dance Company.
Luego, regresó a la Ciudad de México, donde completó un MBA en IPADE Business School y siguió con su formación en diferentes estilos de danza en La Cantera y en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo.
Al graduarse, migró a Londres, donde completó una Maestría en Ciencias (MSc) en City University of London y, según ella misma, se formó con profesores de Pineapple Dance, Studio 68, The Place, Rambert y Oh Creative Space.
Su recorrido termina en Vancouver, la misma ciudad en la que permaneció 10 años con su familia. “Estoy feliz de establecerme aquí”, remarca. De acuerdo a su relato, trabaja como gerente de Negocios en una pequeña empresa.
Por último, asegura que es parte de un colectivo de danza con sede en Vancouver, Columbia Británica, que con su nombre hace honor al principio filosófico conocido como la navaja de Ockham y que sostiene que la explicación más sencilla a un problema suele ser la más sencilla.
La hija de Gerardo Sosa Castelán quedó bajo la mira de la Justicia mexicana en 2020, cuando la Fiscalía General de la República (FGR) avanzó contra su padre y su entorno por un presunto esquema de lavado de dinero y desvío de fondos. En ese expediente, la Justicia libró órdenes de aprehensión contra Ana Carmen y su hermana Adriana por su presunta participación en la estructura financiera investigada.
Según la acusación difundida por la prensa mexicana, Ana habría recibido recursos provenientes de empresas que los investigadores consideraban parte del circuito utilizado para triangular dinero. Entre ellas figuraba Contabilidad del Siglo XXI, sociedad desde la que se habrían realizado transferencias a cuentas de las hijas de Sosa Castelán. Ana también aparecía vinculada como socia a constructoras relacionadas con su padre y que fueron investigadas por presuntamente intervenir en el movimiento de esos fondos.
La investigación tenía como principal acusado a Gerardo Sosa Castelán, señalado en aquel momento por la FGR como cabeza de una organización que habría operado a través de empresas y prestanombres. El grupo político y económico construido alrededor de Sosa y de la UAEH fue denominado durante años “La Sosa Nostra”. Uno de los presuntos operadores financieros identificados por la Fiscalía fue Francisco Natalio Zamudio Isbaile, detenido en mayo de 2025 después de permanecer prófugo desde 2020.
El expediente original contra Sosa Castelán sufrió, sin embargo, un giro importante: en septiembre de 2024 un juez federal decretó el sobreseimiento parcial del ex diputado de la causa en su contra al considerar que no existían elementos suficientes para sostener la acusación.
En el caso de Ana resulta relevante diferenciar las imputaciones formuladas por la Fiscalía de responsabilidades judicialmente acreditadas: su nombre quedó asociado a la causa por las transferencias y sociedades investigadas y por la orden de aprehensión dictada en su contra.