Una maestra que estuvo en el ataque en la escuela de Oregón reveló detalles sobre su participación en el hecho donde murieron tres chicos y una docente.
Una maestra de 54 años que sobrevivió a un tiroteo masivo registrado en una escuela primaria de Estados Unidos brindó su testimonio para revelar detalles de la masacre y explicar la maniobra a la que recurrió para evitar ser ejecutada.
La mujer, identificada como Becky Drury, se encontraba dentro de la escuela Silver Rail, en Oregón, cuando un joven de 16 años irrumpió armado en las instalaciones y comenzó a disparar contra adultos y niños el pasado 15 de octubre.
El ataque causó la muerte de cuatro personas, entre ellas tres niños de cinco, ocho y once años, además de una maestra de 25 años. Además, un alumno de siete años y la propia Drury sufrieron lesiones de consideración, por lo que debieron ser trasladados de urgencia en estado crítico hacia el Hospital St. Charles Bend.
Según los reportes oficiales de las autoridades locales, el tirador fue identificado como Griffin J. John II, un exalumno de 16 años que residía en la zona. El adolescente forzó su acceso al edificio tras disparar con un arma larga contra las puertas de entrada principales que se encontraban cerradas con llave.
Al momento del hecho, la institución albergaba entre 400 y 450 estudiantes desde jardín de infantes hasta quinto grado, junto a un equipo de trabajo compuesto por aproximadamente 40 empleados.
La educadora decidió expresarse públicamente sobre lo sucedido a través de un comunicado citado por distintos medios internacionales, con el objetivo de aclarar versiones que circularon en los días posteriores sobre cómo respondió al ataque.
"Quiero asegurarme de que los sucesos de aquel día y mis acciones en particular se relatan con precisión", explicó, y remarcó que la agresión ocurrió de manera tan sorpresiva que la dejó sin margen de maniobra.
Es por eso que, ante la presencia del agresor armado, tomó la determinación de no realizar movimientos para no recibir otro disparo. "Hice lo único que podía hacer, que era fingir estar muerta, con la esperanza de que no me volviera a disparar", reveló Drury en aquel texto.
En esa dirección, agregó: "Sé que ha habido informaciones contradictorias sobre mis acciones ese día, pero la verdad es que me dispararon antes de que tuviera la oportunidad de reaccionar".
Drury, a su vez, detalló las consecuencias físicas que le causaron las detonaciones a corta distancia. "Tumbada en el suelo, vi que mi mano izquierda estaba casi completamente seccionada por el disparo, y mi otro brazo también estaba gravemente herido", recordó.
La rapidez de la agresión impidió cualquier intento de evacuación o auxilio hacia los niños. "No podía levantarme, defenderme ni proteger a nadie más", admitió la docente.
"Lo que ocurrió en esa aula fue inimaginable, y al igual que muchos en esta comunidad, me duele el corazón por todos los afectados por esta tragedia", expresó.
Para hacer frente a los costos de las intervenciones médicas y la posterior rehabilitación, allegados a la docente iniciaron una campaña de recaudación de fondos a través de la plataforma GoFundMe.
La secuencia se inició exactamente a las 12.59 del jueves 15 de octubre, momento en que la línea de emergencias local recibió un primer llamado de alerta procedente de un vehículo ubicado en las inmediaciones del establecimiento escolar de la ciudad de Bend.
El testigo reportó que un individuo armado con una escopeta había efectuado múltiples disparos en la zona exterior del predio.
Instantes después, el agresor avanzó hacia el acceso principal de la escuela y disparó a quemarropa contra los cristales de las puertas de entrada para romper los cerrojos de seguridad e ingresar al edificio.
El jefe de la Policía de Bend, Mike Krantz, confirmó en conferencia de prensa que el tirador ingresó a un aula de educación especial donde comenzó a efectuar disparos contra las personas presentes.
Al escuchar los ruidos provenientes de los pasillos, Drury se dirigió hacia el acceso de su salón para verificar lo que estaba sucediendo. "Me giré para cerrar la puerta tras de mí, pero el tirador ya estaba allí", indicó la docente. Y añadió: "Antes de que pudiera hacer algo más, me disparó a quemarropa y caí al suelo".
El impacto le provocó lesiones graves en la mano izquierda y heridas de no menos importantes en el brazo derecho, dejándola tendida e inmóvil sobre el suelo mientras el tirador permanecía en el lugar.
Los médicos del Hospital St. Charles Bend que atienden a la mujer de 54 años calificaron su estado clínico como grave pero fuera de peligro. De todos modos, aclararon que requerirá múltiples cirugías para reconstruir sus extremidades.
Tras la activación del protocolo de emergencia a las 13, la Policía ordenó el bloqueo preventivo de las instalaciones y envió patrulleros al lugar. Dos minutos después de la primera alerta masiva, personal policial ingresó al edificio para neutralizar la amenaza.
Sin embago, hallaron al agresor de 16 años sin vida en el interior del inmueble. Había sido abatido por un vecino que advirtió su ingreso al colegio, decidió seguirlo y lo enfrentó a tiros, según contó el jefe policial Mike Krantz.
De acuerdo con información proporcionada por fuentes policiales federales a la cadena Fox News, el civil que confrontó al atacante poseía un permiso oficial para la portación oculta de armas de fuego.
Las autoridades remarcaron que la acción de este ciudadano en los pasillos de la escuela evitó que el número de víctimas mortales fuera mayor dentro de la institución.