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Fue a la altura del sector El Hombro, a 6.800 metros de altura. Se conocieron detalles de los últimos momentos de vida del montañista.
En las últimas horas se conoció la trágica muerte de un montañista ruso de 55 años, mientras escalaba el Aconcagua, en provincia de Mendoza.
La víctima fue identificada como Konstantin Bitiukov, quien se desvaneció este domingo por la tarde en el paraje conocido como El Hombro, ubicado a unos 6.000 metros de altura muy cerca de la cima.
Todo empezó cuando un guía del grupo dio aviso urgente al servicio médico del parque, que acudió al lugar para asistirlo de manera inmediata. Según informó el medio local Diario Uno, al montañista se le practicó RCP durante 20 minutos y se le suministró oxígeno y adrenalina para reanimarlo, pero no respondió a los estímulos y falleció.
Se trata de la primera muerte de la temporada de escalada, que va de noviembre a marzo. Al constatarse la muerte del andinista, se le dio intervención a la Comisaría 23 de Uspallata y en la causa quedó a cargo la fiscal María Luz Maturano, de la Oficina Fiscal Nº 11.
La fiscal brindó instrucciones para investigar lo sucedido, al tiempo que fue informada que la recuperación del cuerpo quedará supeditada a las condiciones meteorológicas, ya que el clima puede cambiar en minutos.
La muerte de Bitiukov no es la primera que se registra en la cumbre. En febrero de 2025, un montañista polaco murió también a escasos metros de la cumbre del cerro.
Arkadiusz Wudarski tenía 52 años y se desvaneció durante la travesía, y aunque fue asistido por médicos, no fue posible reanimarlo. Fue la primera víctima de aquella temporada en el cerro más alto de América.
El polaco estaba a 6.600 metros de altura, poco más de 300 metros por debajo de la cima del Aconcagua, el pico más alto de la Cordillera de los Andes. En ese momento, cerca del instante cúlmine de la travesía, se descompensó.
Eran las 10.40 horas cuando el guía con el que llevaba a cabo la expedición alertó al Servicio Médico de Nido de Cóndores que un hombre de su grupo, Wudarski, había sufrido complicaciones físicas. Las maniobras de reanimación no dieron resultado e instantes después se decretó su muerte.
El reciente episodio de salud que sufrió el chef Christian Petersen durante una excursión en la zona del volcán Lanín volvió a poner en primer plano una advertencia que los especialistas repiten desde hace años: el Lanín no es una montaña “fácil” ni apta para la improvisación, incluso cuando se trata de personas activas o con buen estado físico general.
Cada temporada, cerca de 3.000 personas intentan alcanzar la cumbre del Volcán Lanín, uno de los íconos naturales de la Patagonia. Sin embargo, detrás de su imagen imponente y su popularidad, se esconde una montaña muy exigente, que combina largas jornadas de marcha, pendientes pronunciadas, frío extremo, viento, altura y una fuerte carga psicológica.
Desde la Asociación Argentina de Guías de Montaña (AAGM) coinciden en que el Lanín requiere un entrenamiento específico y sostenido, muy distinto al que se realiza para actividades recreativas habituales.