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Se enamoró del oficio cuando maquillaba a su abuela, que tuvo cáncer de mama. Hoy, su estudio recupera el bienestar de las mujeres en una conexión que excede la vanidad.
Cuando descubrió su vocación, María Noel Apis no alcanzaba a dimensionar el impacto que podía causar en las mujeres a través de un labial o una brocha. Tenía sólo ocho años cuando su abuela se enfermó de cáncer de mama y ella buscó la forma de hacerla sentir "una diosa" con el maquillaje que usaba en sus juegos infantiles. Hoy, con una enorme trayectoria sobre los hombros, repite el mismo gesto con otras pacientes oncológicas, en una intervención estética que se centra más en la conexión y el bienestar que en la pura vanidad.
"Yo soy la tercera de cinco hermanos, mi abuela siempre vivió con nosotros. Era de esas abuelas de antes que estaban todo el día con los chicos cocinando, enseñando un montón de cosas y era como mi persona favorita", recordó Noel, que tiene un exitoso estudio de maquillaje en el centro de Neuquén. A los ocho años, aún no llegaba a comprender la gravedad del diagnóstico, pero notó cómo se le caía el pelo por el tratamiento de quimioterapia y quiso tener un gesto amoroso con ella.
A Noel siempre le había gustado el maquillaje, y aprendió más sobre las técnicas al tomar el icónico labial rojo vibrante de su abuela y aprovechar todo su potencial para devolverle el color que había perdido por la enfermedad. "Ella era como mi modelo y el objetivo era poder brindarle bienestar, que se sienta mejor", recordó sobre los inicios de una carrera que hoy apunta a otras mujeres: desde las que quieren aprender un maquillaje natural a las pacientes oncológicas que buscan volver a reconocerse tras los efectos de los tratamientos.
"Me pasaron un montón de cosas en la vida", dijo Noel sobre el serpenteo profesional que la hizo virar de una carrera en las ciencias sociales a liderar un estudio de maquillaje profesional.
Su primera intención no fue dedicarse de lleno a la estética. Por eso, cuando terminó el secundario en Neuquén, su ciudad natal, se mudó a La Plata a estudiar Sociología, y combinó la carrera con viajes frecuentes a Buenos Aires para aprender más de su hobby, ese que la había conectado con su abuela durante la niñez. Estudió maquillaje en la prestigiosa escuela de Regina Kuligowski en una búsqueda por seguir despuntando sus inquietudes artísticas.
Aunque al principio su vida parecía tener dos carriles bien diferenciados: el costado académico y la veta artística del maquillaje, un día decidió elegir un solo camino. "En un momento tomé la decisión a qué me iba a dedicar y decidí dedicarme al maquillaje", dijo Noel, y agregó que, en una capa más profunda de la actividad, encontró también su formación de base: el costado sociológico de la disciplina.
"El maquillaje siempre tiene ese costado como un poco sociológico, pero también muy amoroso, muy del cuidado, pero desde adentro. Es generar este bienestar que no tiene que ver con la vanidad, sino más con otra cosa", reflexionó Noel, que acumula certificados en las paredes de su estudio y en su curriculum vitae.
Los que ingresan a su estudio, en un edificio de la calle Brown, encuentran ese balance entre la imagen y lo interno, la belleza y el bienestar. Noel no busca ocultar defectos ni resultados artificiales, sino potenciar los rasgos de cada mujer, amigarse con los productos cosméticos y apostar siempre a la calidad y el cuidado de la piel. Y aunque la excusa puede ser la dermopigmentación, una clase de automaquillaje, un lifting de pestañas o un maquillaje social para un evento, hay algo en la intimidad del tratamiento que despunta la verdadera belleza: esa que aparece en las fibras más íntimas de cada mujer.
"Hay un momento de conexión, donde podemos escucharnos, donde otra persona me cuenta de sus cosas, empieza a haber como otra cosa, más un relajo, un de charla, de amistad, de complicidad donde empieza a salir, para mí la verdadera belleza", aseguró.
Aunque no se dedica exclusivamente a las pacientes oncológicas, embellecer a las mujeres que atraviesan tratamientos contra el cáncer despierta, en Noel, los recuerdos más emotivos de su infancia, esa semilla de su vocación en el que las bases, los labiales y las brochas se ponían al servicio del cuidado de su abuela.
Por eso, cada vez que una paciente oncológica visita su estudio, vuelve a conectar con la satisfacción de la primera vez: esa ocasión en que le devolvió el color a las mejillas pálidas de su abuela y comprendió que el maquillaje, más allá del aspecto exterior, permite brindar una fuerza transformadora a las mujeres que atraviesan momentos difíciles.
"Me encanta recibirlas porque las entiendo", explicó. Y aunque los efectos más agresivos de la quimioterapia son temporales, puede ver que atraviesan un duelo por el impacto que tienen los tratamientos en su imagen. "La piel se deshidrata mucho, pierden el pelo, las cejas, las pestañas", dijo y aclaró que, más que detalles estéticos, estos rasgos constituyen su identidad, por lo que muchas veces acuden a una intervención estética para reencontrarse con ellas mismas.
Algunas de las que golpean a su puerta preguntan, primero, por un producto específico. Noel ganó fama en Neuquén por la calidad de los cosméticos que comercializa y su relación con el sello Regina Kuligowski. Para ella, cada pedido de una base de maquillaje que sea inocua para pacientes oncológicos es, a su vez, una oportunidad para forjar un vínculo y ayudar a cada mujer a recuperar su belleza y su autoconfianza en ese tiempo de tratamiento.
"Lo que vienen a buscar es en realidad una base, algo que se puedan poner que sea seguro, que no les haga mal, para verse un poquito más luminosas, la piel más bronceada, algo que les dé seguridad para salir a la calle, para estar en reunión con sus familias", dijo y agregó que ella les ofrece, además, algunos trucos para disimular los efectos más agresivos del tratamiento, que muchas veces les provoca la pérdida de las cejas o las pestañas.
Aunque Noel ofrece tratamientos de dermopigmentación para reconstruir las cejas, las mujeres con cáncer deben esperar seis meses después de su alta para someterse a ese tipo de intervenciones. "Es una especie de tatuaje de cejas y, para eso, necesitan un alta médico", dijo Noel y aclaró que, sin embargo, hay estrategias para reducir el impacto visual que tienen los efectos del tratamiento.
"Entendemos la complejidad de un tratamiento de quimioterapia y qué pasa con la piel, ¿no? La piel se deshidrata, también las uñas se deshidratan mucho", dijo la maquilladora y agregó: "Buscamos un poco conocer lo que les está pasando y cómo acompañar con un producto que sea seguro para ellas y que se vean bien y que sea super fácil, que no sean expertas en maquillaje ni en arreglarse, pero con algunos tips chiquitos y con un producto seguro se puede solucionar".
"Yo les enseño a maquillarse las cejas y les enseño a maquillarse los ojos porque muchas pierden las pestañas. Que sepan cómo maquillarse los ojos para que se vea el marco, se vea el ojo, que no sea tan shockeante. Hay muchos trucos y eso sí le enseñamos acá en el estudio", dijo sobre esos espacios didácticos que son, al mismo tiempo, un refugio de contención para las pacientes oncológicas.