Desde la Autoridad de Cuencas dieron detalle sobre el cambio en el río. ¿Hay riesgo de grandes crecidas?
Después de varias semanas con los ríos en bajos niveles, los neuquinos que transitaron por el Paseo de la Costa se sorprendieron en los últimos días al notar la crecida en el caudal del río Limay. Desde la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC) de los ríos Neuquén, Limay y Negro explicaron que las subas del nivel responden a una mayor erogación de agua para la provisión de energía, pero dentro de los parámetros normales.
El cambio abrupto en el paisaje ribereño se explica por dos fenómenos sucesivos. En las últimas semanas, se había aprovechado la baja demanda de energía y agua para riego para erogar menos caudales de agua y así reponer el nivel de los embalses.
El Secretario técnico de la AIC, Horacio Collado, explicó en declaraciones radiales que el objetivo fue recuperar el nivel de los embalses, que el año pasado habían quedao en un nivel del 60% del promedio habitual. Si bien aclaró que no había preocupación por la baja, se aprovechó un período de baja demanda para recomponer estos reservorios.
“Fue una ventana temporal entre que se cierran los sitemas y compuertas de riego que demandan los caudales, y que no se habían pedido despachos de energía eléctrica“, aclaró.
Desde la semana pasada, sin embargo, el registro de bajas temperaturas en todo el país motivó a Cammesa, el ente distribuidor de energía eléctrica, a solicitar nuevos despachos.
“Cuando viene un frío muy intenso, el gas tiene la prioridad a nivel domiciliario y cuando viene frío restringen el gas a las centrales térmicas que funcionan a gas“, dijo Collado. De este modo, la mayor demanda de energía no se destina a alimentar artefactos de calefacción eléctricos, sino que apunta a suplir el abastecimiento de electricidad que suelen brindar las centrales térmicas.
En las temporadas más templadas, se utiliza el gas para generar energía eléctrica. Sin embargo, con la llegada de las temperaturas más bajas, el gas que alimenta las centrales térmicas se vuelca al consumo domiciliario y eso exige buscar otras fuentes de abastecimiento de electricidad.
“Se dio esa situación, cariñosamente decimos que los porteños han tenido mucho más frío. Y la primera opción que tiene Cammesa es largar más agua de los embalses mientras se cumplan las normas del contrato de concesión“, agregó.
Por ese motivo, el río Limay cambió por completo su aspecto en las últimas semanas. Los que transitan por la zona ribereña podrán notar que el nivel es más alto y que llega incluso a sectores recreativos, aunque no ha afectado a los que viven en las zonas ribereñas.
Collado aclaró que el caudal pasó de 250 a 450 metros cúbicos por segundo en una primera instancia, y durante el fin de semana se acercó a los 700 metros cúbicos por segundos. Recordó, no obstante, que “ese caudal está muy por debajo del nivel que define el límite de veda“, por lo que sólo responde a un cambio habitual en el control de los cauces de agua.
Collado aseguró que, según los pronósticos de la AIC, no se esperan fenómenos climáticos extremos que puedan generar crecidas extraordinarias en la región, y aclaró incluso que durante el próximo mes y medio se mantendrá un caudal estable, sin demasiadas alteraciones.
Por otro lado, el río Neuquén se mantiene con baja erogación con el objetivo de recuperar el reservorio del Mari Menuco, que sigue en niveles más bajos de los esperados, tras un invierno de escasas nevadas.
En la entrevista, el ingeniero llevó tranquilidad a los que temen por grandes crecidas en la zona. Aclaró que se hizo un cálculo conservador sobre un nivel de crecida máxima posible, que plantea caudales de 23 mil metros por segundo y no los 11mil calculados cuando se construyeron las represas.
Collado aclaró que se trata de previsiones que usan los técnicos para hacer cálculos de infraestructura, pero que eso no implica que vaya a ocurrir un fenómeno tal, con tormentas extremas y sin posibilidad de escurrimiento.