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De Neuquén a Europa a pulmón: la gira de una familia de circo que convirtió un sueño de 20 años en realidad

Dúo D2, la compañía neuquina integrada por Paola Mamfre, Pablo Vigliano y sus hijas Camila y Sofía, recorrió Italia y Rumania con sus espectáculos.

Durante 20 años hicieron del circo una forma de vida. Recorrieron escenarios, calles, escuelas, festivales y eventos desde Neuquén hacia distintos puntos del país, llevando malabares, acrobacias, clown, humor, magia y hula hula, pero también una manera muy particular de entender el arte: como un espacio de encuentro que se construye en familia. Este año, cuando Dúo D2 cumplió dos décadas de trayectoria, Paola Mamfre, Pablo Vigliano y sus hijas Camila y Sofía decidieron que había llegado el momento de cumplir uno de esos sueños que durante años habían quedado pendientes: llevar su circo a Europa.

No hubo una gran estructura detrás ni un productor que financiara el viaje. Tampoco un recorrido armado de antemano con todas las comodidades, sino sostenida por el trabajo de la familia y por la decisión de animarse a cruzar el océano con sus espectáculos.

“Fue nuestra primera gira internacional a pulmón, autogestionada”, contó Paola a LM Neuquén, que acaba de regresar a Neuquén después de un mes y medio de viaje. La experiencia los llevó por Italia y Rumania, donde pudieron encontrarse con artistas de distintas partes del mundo, conocer otros modos de producir y presentar el circo y, sobre todo, comprobar que el lenguaje que vienen construyendo desde Neuquén también puede dialogar con públicos de otros países.

El punto más importante de la gira fue Craiova, una ciudad ubicada al sur de Rumania, donde participaron de un festival internacional de marionetas gigantes y espectáculos callejeros. Para la familia neuquina, llegar hasta allí significó meterse de lleno en un circuito artístico de grandes dimensiones.

“Era una cosa gigantesca”, recordó Paola. Según contó, el festival reunió alrededor de 400 espectáculos y artistas provenientes de distintos lugares del mundo. Para Dúo D2, acostumbrado a construir su recorrido de manera independiente, formar parte de semejante encuentro significó mucho más que una presentación: fue la posibilidad de mirar hacia afuera y, al mismo tiempo, reconocer todo lo que habían construido durante estos 20 años.

Después de Rumania llegó Italia. Durante varias semanas recorrieron el norte del país y participaron de festivales en la Toscana y en la zona de Friuli. Allí presentaron Cirqueando en Familia, uno de los espectáculos que mejor representa la identidad de Dúo D2, una propuesta pensada para públicos de distintas edades y construida alrededor del juego, el humor, las habilidades circenses y la participación de los espectadores.

Dúo d2 en la Torre de Pisa.

Pero la gira no se limitó a los festivales. También hubo funciones a la gorra en lugares turísticos, una experiencia que para Paola tuvo un significado especial porque permitió volver a una de las formas más antiguas y directas de encuentro entre los artistas y el público: la calle.

“Está esto de poder estar visitando un festival de gran tamaño como el de Rumanía, que es uno de los más importantes de Europa, y después la pequeñez y la inmensidad de la calle, a la gorra”, explicó.

El viaje no fue solamente pasar de un escenario grande a otro, sino atravesar distintos formatos y descubrir cómo funciona el circo en contextos culturales y económicos diferentes.

Inicios de su arte

Dúo D2 nació en Neuquén en 2006 y durante estas dos décadas fue construyendo una trayectoria independiente. Paola y Peveto, más conocidos como Tita Lacort y Mr Peveto hicieron crecer la compañía al mismo tiempo que criaban a sus hijas, estudiaban, trabajaban y atravesaban las distintas dificultades económicas que fueron apareciendo en el camino. El proyecto familiar nunca estuvo separado de la vida cotidiana: las funciones, los ensayos, los viajes y la crianza se fueron mezclando hasta convertir al circo en una actividad compartida por todos.

Por eso Europa también fue una experiencia familiar. “Las chicas estuvieron felices. Flasheándola en colores”, contó Paola entre risas al referirse sobre la experiencia de Camila y Sofía.

La experiencia, además, tuvo un efecto profesional. Viajar significó exponerse a otras compañías, otras formas de producir, otros escenarios y otras maneras de entender el oficio. Para Dúo D2 fue una oportunidad de profesionalizar una práctica que llevan dos décadas desarrollando y de descubrir nuevas posibilidades para el futuro.

Camila en el Duomo de Milan.

Aunque Paola insistió en que no todo se trata de lo profesional. Hay algo que para ellos tiene el mismo peso: haber podido vivir la experiencia juntos. “Fue un sueño cumplido”, dijo.

El sueño, en realidad, había comenzado mucho antes. Durante años quisieron hacer una gira internacional, pero siempre aparecía alguna razón que obligaba a postergarla. Las crisis económicas, las dificultades para sostener los gastos, la crianza de las chicas, la maternidad y los propios procesos de formación fueron haciendo que el proyecto cambiara de rumbo una y otra vez.

“Este año nos desafiamos a pesar de que las condiciones no eran para nada las mejores”, explicó. La gira salió adelante y ahora la familia volvió a Neuquén con el cansancio propio de un viaje largo, pero también con una energía renovada. “Volvimos con las pilas recargadas”, resumió Paola.

La vuelta, además, no significa una pausa. Al contrario. La familia ya tenía proyectos preparados antes de viajar y ahora llegó el momento de ponerlos en marcha.

Nuevo espectáculo

El sábado pasado, Dúo D2 estrenó en la Feria del Libro su nuevo espectáculo, Alicia en el circo de las maravillas, una propuesta diferente a las que venían realizando. La obra se acerca más al formato de circo teatro y establece un vínculo con la literatura y las infancias, sin abandonar la esencia de la compañía: el circo y el trabajo en familia.

La nueva propuesta llegó después de una experiencia que, de alguna manera, también les permitió mirar su propio trabajo desde otro lugar.

Porque durante un mes y medio estuvieron lejos de Neuquén, pero el viaje terminó funcionando como una forma de volver a encontrarse con lo que hacen. En Rumania, frente a un festival de enormes dimensiones; en Italia, entre festivales y ciudades turísticas; en la calle, con una gorra y espectadores que se detenían a mirar; en escenarios donde el idioma era diferente y donde, sin embargo, el circo encontraba la manera de comunicarse.

“Fue como un aire, como un mimo al alma”, dijo Paola al intentar explicar lo que significó para la familia.

En un contexto en el que sostener una actividad artística independiente implica muchas veces hacer malabares fuera del escenario, la gira significó también eso: un respiro. Una pausa para mirar todo lo que hicieron y comprobar que aquel proyecto que comenzó en Neuquén hace 20 años podía viajar mucho más lejos.

Ahora toca volver a empezar, pero con algo distinto. La familia ya conoce la sensación de llegar con sus valijas, armar el espectáculo en otro país y encontrarse con un público que no los conocía. Sabe que pueden hacerlo. Y sabe también que el viaje no terminó en Europa.

“Ojalá que nos dé el cuero para ir por más”, dijo Paola. Mientras tanto, el próximo escenario está mucho más cerca: Neuquén, la ciudad donde nació Dúo D2, donde criaron a sus hijas, donde construyeron su historia y donde, después de recorrer Europa durante un mes y medio, vuelven a levantar el telón.

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