Recibot comenzó como una herramienta para talleres de robótica y educación ambiental. Hoy, es un cestos patenta que las oficinas buscan para resolver su gestión de la basura.
Natalia Tumbarino y Javier Peña crearon Recibot, un cesto de residuos inteligente, como una herramienta didáctica que unía robótica con educación ambiental y que se planteaba una premisa tan sencilla como esperanzadora: entusiasmar a las infancias con el reciclaje, la separación de residuos y el cuidado del ambiente.
Aunque la pandemia interrumpió su plan de hacer talleres en las escuelas, su invento llegó mucho más lejos y hoy se planta como una solución para la gestión de residuos en empresas y organizaciones,.
"Empezó como un proyecto educativo, pero cuando ya estábamos listos para dar los talleres de robótica y educación ambiental de toda la provincia, nos quedamos mirando el robot y pensando qué podíamos hacer", dijo Natalia, que es licenciada en Gestión Ambiental por la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) y que coincidió con Javier -especialista en tecnologías educativas- en una maestría sobre Enseñanza en Escenarios Digitales.
Juntos, habían diseñado un robot que automatizaba la separación de residuos y fomentaba prácticas de reciclaje entre niños y niñas. Pero, cuando el aislamiento por coronavirus suspendió sus planes de llevar esos talleres a toda la provincia, entendieron que Recibot tenía mucho más potencial del que se habían imagino al principio del proyecto.
"Empezó como una herramienta didáctica para las infancias, era un recurso para dar un taller de educación ambiental, donde los niños podías ensamblar las partes, programarlo y poner en práctica una separación de residuos a pequeña escala", relató la especialista a LM Neuquén. "Pero después lo miramos desde otro lugar y pensamor en hacerlo más grande, para poder llevarlo al ámbito laboral", relató.
¿Cómo funciona Recibot? Aunque existen varias configuraciones posibles, Recibot se compone de una serie de cestos y pantallas. La diagramación más habitual tiene tres contenedores separados para residuos reciclables, compostables y la basura propiamente dicha, que no se puede reutilizar.
Sobre cada cesto hay una pantalla que muestra los tipos de residuos de cada categoría, y que son habituales para el ámbito en que está instalado el Recibot. "Cuando te acercás con el residuo en la mano, vas a identificar a qué cesto acercarte por el tipo de material, el sensor te detecta y se abre la puerta para que lo arrojes ahí", aclaró Natalia.
Así, el sistema permite una separación de residuos que garantiza el proceso de reciclaje posterior, ya que un residuo reciclabe, por ejemplo, no se ensucia ni se contamina con residuos orgánicos.
Además, cuenta con una serie de sensores y balanzas que ofrecen información clave: se puede conocer el tipo de residuo, el volumen medido por el peso y hasta los horarios de mayor generación de descartes en cada oficina.
"Para una buena gestión de los resiudos, es importante que estén involucrados todos los sectores", dijo Natalia y aclaró que "de nada sirve que separes si después no se retira de forma adecuada". Por eso, el sistema brinda información valiosa a los recuperadores y recolectores, al tiempo que garantiza que no vendrá otro usuario a contaminar los residuos reciclables que arrojó el operario anterior.
Con la información sistematizada y disponible para todos los integrantes de la cadena en una misma aplicación, la especialista en educación ambiental consideró que "el usuario va a separar mejor, el que va a retirar, va estar articulado y va a saber cuándo ir, y así se se va mejorando la reciclabilidad. Mientras más reciclemos, se hacen más eficientes los costos".
Para la emprendedora, es necesario articular a todos los actores de la cadena y también fomentar este tipo de hábitos, que pueden pasar del espacio laboral a los hogares. Por eso, las pantallas de Recibot también incorporan la gamificación para generar ciertos ejercicios educativos entre los empleados de las oficinas o empresas que sumen esta tecnología.
"El Recibot está en el ámbito laboral y lo que ofrece son capacitaciones de manera ubicua, le da acceso como operario a pequeñas actividades educativas para conocer el plan de residuos, qué fracciones estás separando", dijo y agregó: "No es sólo la máquina sino que integra actividades para que vayas incorporando los hábitos".
Si bien Recibot se concibió primero como una herramienta didáctica, con el paso de los años fue sumando prestaciones para llegar a los ambientes laborales y a otros espacios más concurridos, como halls de universidades o el patio de comidas de un shopping.
Su próximo desembarco será este miércoles a las 11 de la mañana en el Polo Tecnológico de Neuquén capital. "La idea es generar visibilidad para que más empresas lo incorporen", dijo Natalia, que aclaró que es conveniente que el robot esté en espacios cerrados y no al aire libre para resguardar su funcionamiento, aunque puede replicarse en distintos ámbitos, no solamente las empresas privadas.
En ese sentido, señaló que ya están desarrollando balanzas Recibot "que sólo pensan y procesan los datos" y también un Recibot industrial, que es una máquina más robusta para empresas que generan más volumen de descartes o residuos de mayor porte.
Mientras avanzan con la instalación de cestos de resiudos inteligentes en distintos espacios, la propuesta de Neuquén también despertó el interés de otras provincias. "Tenemos un pedido desde Misiones que tienen la Fundación Banco de Residuos y para allá viaja la balanza de residuos", contó.
A futuro, Javier y Natalia buscan ganar más visibilidad para su proyecto, algo que podría ocurrir una vez que el equipo quede instalado en el Polo Tecnológico. "La proyección es que tenga visibilidad para distintos sectores, que cada administrador de esos datos de residuos pueda ver cómo recibot puede mejorar esa tarea y que se puede automatizar", explicó la educadora ambiental.
Si bien el cesto está pensando para funcionar en ámbitos laborales u organizaciones, sus creadores quieren desarrollar un mapa de Recibot con geolocalización para que todos los vecinos de la ciudad puedan saber dónde están, buscarlos y arrojar allí residuos que requieren una gestión especial. "En la página pueden ver, por ejemplo, que recibot sirve para depositar pilas", aclaró.
Javier y Natalia consiguieron expandir su proyecto gracias a las alianzas con otros emprendedores o empresarios Pymes que se sumaron con aportes vinculados a su campo de experiencia.
"Nos unimos a una pyme neuquina, Solution IT, que se dedican al desarrollo de software y trabajan en la región con temas ambientales", dijo la educadora ambiental y aclaró: "Son los encargados de la seguridad y análisis de los datos".
"Además, cuando uno empieza a hablar de cantidad de residuos y de normativas, aparecen estándares ambientales para certificar. Y así logramos generar un convenio importante, que logramos este mes con la empresa neuquina Mac Group para empezar a certificar los pesos de las balanzas de residuos", agregó.
En su vínculo con la Incubadora de Emprendimientos del Centro PyME-ADENEU, a través de las capacitaciones y encuentros de networking, pudieron generar alianzas estratégicas con otros emprendimientos de Neuquén que son de valor para su desarrollo. Recibot también logró representar a la provincia a nivel nacional, luego de haber sido seleccionado como finalista de la etapa provincial del concurso “Emprendimiento Argentino 2025”.
La fase provincial, organizada por Centro PyME-ADENEU, les permitió participar de una capacitación en oratoria y comunicación efectiva para mejorar su pitch de negocio y presentar su propuesta no solo en el concurso, sino también ante inversores y colegas.
“Es la primera vez que puedo pasar de un proyecto educativo a la industria, o sea, un prototipo que salió de las aulas para las cuales fue pensado”, cerró.