• Dolar oficial $ 1.535,0
  • Dolar informal $ 1.540,0
  • Dolar CCL $ 1.606,6
  • Dolar MEP $ 1.542,9
  • Riesgo país 589,0
La Mañana Cerveza Artesanal

Del éxito de Lúpulo Negro al sueño americano: el cervecero neuquino que hoy se reinventa en Estados Unidos y va por otro desafío

Tras revolucionar la escena local con Black Hop y su fábrica, Miqueas Trani se instaló en Florida. Años de estudio, visitas a fábricas de vanguardia, conocimiento, lo preparan para dar el gran salto con su ADN patagónico.

Puede que todo haya comenzado como un juego, un esparcimiento que daría grandes frutos. De chico, Miqueas Trani buscaba las ollas de su mamá para dar inicio al ritual y emprender el viaje hacia esas cocciones caseras que ya empezaban a destilar sabores únicos. Tenía apenas 20 años cuando aterrizó en el mundo de la cerveza en 2012; el tiempo, la experimentación y una profunda pasión se encargaron de ponerlo en otro lugar.

Primero llegó su paso por la fábrica artesanal Crafter (2014-2016), donde absorbió los secretos del oficio y comenzó a crecer. Un año ante de irse de Crafter vino el hito que marcó a la ciudad: fundó Black Hop, el primer punto de recarga de Neuquén. Un éxito rotundo que copó la calle Illia.

“Hacían cola de más de una cuadra”, recuerda. Y aclara su filosofía de entonces: “Busqué que no sea una despensa de birra o un kiosco cervecero; yo quería que la gente viviera una experiencia al tomar la cerveza.

Black Hop, fue uno de los primeros punto de recarga de Neuquén. Comenzó con seis canillas y terminó teniendo 23.

Black Hop, fue uno de los primeros punto de recarga de Neuquén. Comenzó con seis canillas y terminó teniendo 23. "Hacían una cuadra de fila para las recargas", recordó Miqueas Trani.

Quemada esa etapa, Miqueas fue por más. Ya convertido en todo un maestro cervecero -con más de una década de trayectoria en sus espaldas-, se la jugó y cumplió el sueño de levantar su propia fábrica con bloques de cocción asentados en Valentina Sur. "Comenzamos produciendo 2.000 litros y llegamos a más de 15 mil", repasa con orgullo.

Mirando al futuro, en su segundo hogar

Esa misma pasión lo empujó, hace casi tres años, a mudar su horizonte a Miami, Estados Unidos, un lugar que no le resulta ajeno. "Tuve la suerte de poder visitar varias veces la ciudad desde chico", cuenta. Su padre, el reconocido estilista Miguel Trani -cuya histórica peluquería sigue en pie sobre la calle Belgrano-, se radicó allí hace cinco años. "A mi familia siempre le gustó mucho. Es como mi segundo lugar", confiesa.

Lejos de apurarse, en este tiempo en suelo estadounidense Miqueas se dedicó a perfeccionar su inglés y a realizar una observación minuciosa del mercado cervecero local, libre de falsas expectativas.

En Black Hop se podían encontrar diferentes cervezas artesanales de diferentes regiones del país.

En Black Hop se podían encontrar diferentes cervezas artesanales de diferentes regiones del país. "Revolución cervecera", fue el concepto que incorporó Trani para su local.

"Muchos argentinos llegamos a Estados Unidos pensando: 'Esto funcionaba en Argentina, entonces acá también va a funcionar'. Vi a muchos negocios fracasar por esa mentalidad. Miami no es Buenos Aires ni Neuquén con palmeras", advierte, tajante.

Miqueas es riguroso con sus definiciones. Sabe que colgar el cartel de Lúpulo Negro en Miami tal vez hoy no sea el camino, pero sí lo es mantener su ADN intacto. Para este neuquino, de 36 años, Estados Unidos no es el final del recorrido, sino el punto de partida hacia otro level.

Asimilando aprendizaje e información

En sus visitas previas a Norteamérica, Miqueas siempre ponía la lupa en el mundo cervecero. "Me volaba la cabeza porque estaban años luz de lo que pasaba en Argentina", explica.

“La cerveza me apasiona y me mueve el piso. He ido a muchas fábricas y a otras localidades a probar cervezas que me han recomendado. Siempre trato de hablar con los brewmasters para seguir explorando el tema”, cuenta.

En esto tres últimos años, el neuquino a investigado y recogido experiencia de todo lo que sucede en las fábricas estadounidenses. En su recorrido craft a visitado Unseen Creatures, Cervecería La Tropical, Casa La Rubia, Funky Buddha, entre otras.

En esto tres últimos años, el neuquino a investigado y recogido experiencia de todo lo que sucede en las fábricas estadounidenses. En su recorrido craft a visitado Unseen Creatures, Cervecería La Tropical, Casa La Rubia, Funky Buddha, entre otras.

Cuando inició este viaje descubrió un universo inmenso. Al principio creía que la cerveza era simplemente lo que se veía en las góndolas del supermercado, pero de golpe descubrió "maltas, lúpulos, levaduras, fermentaciones, estilos, aromas, temperaturas".

“Entendí que podías crear un producto desde cero. Eso fue lo que me atrapó. La cerveza mezcla ciencia con creatividad. Podés estudiar muchísimo, pero también tenés que animarte a probar, equivocarte y desarrollar tu propia identidad. Creo que por eso, después de más de diez años, todavía me sigue apasionando”, detalla.

En 2015, Black Hop arrancó con seis canillas. Posteriormente, en plena expansión, alcanzó un espacio con 21 y cámara de frío, incorporando cervezas de distintas regiones del país y desarrollando el concepto de "Revolución Cervecera". “Fue una locura lo que pasó. Mucha gente llegó a tatuarse el logo del local”, recuerda.

Aun así, reconoce las distancias de escala: “Hay excelentes cerveceros en Argentina y técnicamente se hicieron cosas increíbles con muchos menos recursos”. Sin embargo, destaca que en Estados Unidos se juega en otra liga: "La diferencia está en el acceso a tecnología, insumos, distribución, packaging y, sobre todo, en cómo se construyen las marcas".

El maestro cervecero aseguró que las experimentaciones pueden llegar a ser “infinitas”, ya que hay acceso a lúpulos de Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda y Europa.

El maestro cervecero aseguró que las experimentaciones pueden llegar a ser “infinitas”, ya que hay acceso a lúpulos de Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda y Europa.

"Hay algo que entendí viviendo acá en Miami: hacer una cerveza excelente no significa necesariamente tener una empresa exitosa. Podés hacer la mejor IPA de la ciudad, pero si no tenés costos controlados, distribución, marketing y una marca que la gente recuerde, probablemente no llegues muy lejos. Eso en Argentina a veces lo aprendíamos a los golpes”, aclara.

Durante estos últimos tres años, con formación técnica previa en la Universidad de Alicante, se adentró en los trasfondos de la industria norteamericana para comprender por qué apuestan tanto a la tecnología y la calidad. "Es un país de muchas oportunidades, pero no es fácil. Hay gente que se ha pegado tremendo choque contra la pared porque no entiende cómo funciona el mercado de Florida", asegura.

Lagers, el regreso al origen

El consumidor estadounidense y la gran masa de la comunidad latina consumen mucha cerveza en esa zona de EE.UU., y las lagers siguen siendo fundamentales. “Son refrescantes, fáciles de tomar y llegan a un público enorme. En craft, las IPA siguen teniendo muchísimo peso, pero veo un consumidor que está volviendo también a productos más limpios, simples y tomables”. Y analiza con agudeza: “Para mí hay una confusión interesante: simple no significa fácil de hacer. Hacer una lager limpia, equilibrada y consistente puede ser técnicamente mucho más desafiante que esconder defectos atrás de una cantidad enorme de lúpulo, fruta o adjuntos. El mercado está empezando a valorar nuevamente eso”.

Trani se ha sorprendido con el auge de las cervezas afrutadas: “Las sours y las cervezas frutadas me impactaron por el nivel de desarrollo que alcanzaron

Trani se ha sorprendido con el auge de las cervezas afrutadas: “Las sours y las cervezas frutadas me impactaron por el nivel de desarrollo que alcanzaron".

Si bien el público latino tiene afinidad por las opciones refrescantes, Miqueas evita las generalizaciones en un mercado que describe como una gran "mezcla" cultural. “Tengo una postura clara: no creo en diseñar una cerveza intentando que le guste a todo el mundo. Cuando querés gustarle a todos, muchas veces terminás haciendo un producto sin personalidad. Prefiero desarrollar una cerveza con identidad propia; una marca con personalidad también elige a su consumidor”.

La sorpresa de las frutadas y el control microbiológico

Como alternativa ligera frente a las IPAs o lagers tradicionales, Miqueas se ha sorprendido con el auge de las cervezas afrutadas: “Las sours y las cervezas frutadas me impactaron por el nivel de desarrollo que alcanzaron, al igual que las Hazy IPA y todo lo que hicieron alrededor del lúpulo”.

Sin embargo, admite un giro personal: “Curiosamente, hoy me interesan muchísimo las lagers. Después de tantos años de buscar el ingrediente más raro, la fruta más exótica o cantidades absurdas de lúpulo, volvés a darte cuenta de que hacer cuatro ingredientes perfectamente bien también es innovación. A veces, menos es más”.

Miqueas junto a Bruno, brewmaster de la fábrica Unseen Creatures, ubicada en Miami, Florida. Se destaca por utilizar levaduras y bacterias locales recolectadas del entorno para crear cervezas de estilo farmhouse.

Miqueas junto a Bruno, brewmaster de la fábrica Unseen Creatures, ubicada en Miami, Florida. Se destaca por utilizar levaduras y bacterias locales recolectadas del entorno para crear cervezas de estilo farmhouse.

En su recorrido por la industria craft estadounidense visitando referentes como Unseen Creatures, Cervecería La Tropical, Casa La Rubia, Funky Buddha, Tripping Animals y Prison Pals, entre otras, notó que hay vida más allá de la receta. “Siempre que entro a una fábrica miro los equipos, el laboratorio, el diseño del taproom, la comunicación y qué toma la gente”, revela.

Y sobre la tecnología, destaca: “El nivel de laboratorio y control microbiológico que encontré es sorprendente. La cerveza es un proceso biológico con microorganismos vivos. Estudié microbiología en Argentina y entendía su importancia, pero llevar eso a una fábrica requiere una inversión que muchas veces no teníamos, incluso en Lúpulo Negro. Acá encontré control estricto sobre levaduras, oxígeno disuelto, fermentaciones, temperatura y limpieza CIP. ¿Qué conseguís con eso? Consistencia. Una fábrica profesional tiene que poder hacer la cerveza bien cien veces”.

Proyección, experimentación y el próximo nivel

Pensando en el futuro, Miqueas tiene claro qué camino no tomar: "Sería un error clonar Lúpulo Negro en Miami. Quiero agarrar todo lo que aprendí y utilizarlo para crear algo específicamente pensado para este mercado". Entre sus ideas revolotean una lager moderna, muy limpia y adaptada al estilo de vida de Miami, y una línea sin alcohol de alta gama que rompa prejuicios: "Miami tiene una cultura muy vinculada al wellness, el deporte, el gimnasio y el cuidado personal. Y el consumo está cambiando. Para mí el desafío no es simplemente sacar el alcohol. Es que alguien la pruebe y diga: ‘Esto está buenísimo’. Si logramos eso, me parece mucho más interesante".

Con Lúpulo Negro, su fábrica, Trani ha desarrollado recetas propias. American Ipa, Golden Ale, Cream Ale, American Porter, American Strong, fueron algunas de sus variedades.

Con Lúpulo Negro, su fábrica, Trani ha desarrollado recetas propias. American Ipa, Golden Ale, Cream Ale, American Porter, American Strong, fueron algunas de sus variedades.

Antes las posibilidades que le da el mercado las experimentaciones pueden llegar a ser “infinitas”: “Tenés acceso a lúpulos de Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda y Europa; distintas maltas, levaduras, frutas, extractos. Pero también aprendí algo: ponerle cosas raras a una cerveza no necesariamente la hace innovadora”.

“La experimentación tiene que mejorar la cerveza. Si solamente sirve para escribir algo llamativo en la etiqueta, personalmente no me interesa”, explica.

Con la mira afinada y los pies sobre la tierra, el neuquino resume su evolución: "Después de más de diez años haciendo recetas, llegar a Estados Unidos me puso otra vez en posición de alumno. Hoy creo que un brewmaster completo no puede encerrarse solamente en la sala de cocción; tiene que entender costos, eficiencia, mercado y marca. Podemos discutir tres horas sobre dos grados de temperatura en una fermentación, pero si producir esa cerveza te cuesta más de lo que podés venderla, no tenés una empresa”.

La maquinaria de Lúpulo Negro cortó su producción en 2023. En un futuro no muy lejano aguarda por ese contenedor que la deposite en Miami.

La maquinaria de Lúpulo Negro cortó su producción en 2023. En un futuro no muy lejano aguarda por ese contenedor que la deposite en Miami.

Con Lúpulo Negro alcanzó un gran éxito en la zona. La fábrica que ancló en Valentina Sur, que le permitió desarrollar recetas propias. American Ipa, Golden Ale, Cream Ale, American Porter, American Strong y Vainilla Porter, fueron algunas de sus variedades. “Fue un bombazo. Llegamos a tener más de 50 clientes de Córdoba, Mendoza, Comodoro Rivadavia, Puerto Madryn, Rosario”.

Para Miqueas, el pasado en la Patagonia no se borra, se eleva: “No necesariamente veo un cartel que diga ‘Lúpulo Negro Miami’. Veo su ADN. Lúpulo Negro para mí nunca fue solamente una cerveza o una fábrica. Fue experimentar, equivocarnos, volver a intentar, buscar ingredientes, diseñar recetas y tratar permanentemente de hacer algo diferente", sostuvo.

"No quiero repetir lo que hice en Neuquén, quiero partir desde ahí. Neuquén fue donde aprendí a hacer cerveza, donde construí mi primera fábrica y donde aprendí a emprender. Estados Unidos quiero que sea el lugar donde pueda llevar todo eso al próximo nivel".

Mientras tanto, la maquinaria de Lúpulo Negro -cuya producción se detuvo en 2023- descansa en un galpón neuquino, a la espera de ese contenedor que cruce el mapa para cumplir el sueño americano."

Te puede interesar...

Leé más

Noticias relacionadas