La meteorología también queda a merced de la motosierra. Las consecuencias de desmantelar un organismo imprescindible por parte de un gobierno que sigue minimizando el cambio climático.
Parece una humorada. Mientras la humanidad asiste por estos días al hito de la misión Artemis II obteniendo registros inéditos de la Luna, Argentina podría quedarse en breve con la incapacidad de obtener mediciones simples (aunque imprescindibles) en la atmósfera más cercana.
El anunciado recorte de personal en el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) podría quedar como un anuncio más de los ajustes aplicados por la motosierra de Javier Milei, solo que al dejar al país en una virtual vulnerabilidad ante eventos climáticos -que las aplicaciones para celulares no son capaces de anticipar-, el panorama preocupa.
Si se confirman este viernes los despidos de 240 trabajadores del organismo, tal como se anticipó, el impacto podría ser grave, más aún por la incertidumbre y desinformación respecto de cómo quedará la actividad meteorológica, vital para el país.
El ajuste también llegará a las provincias en las cuales el organismo tiene estaciones que monitorean el cielo las 24 horas y cuyas prestaciones permiten ordenar la aeronavegación, el tráfico marítimo, así como alertas climáticas que podrían devenir en desastres.
En Neuquén, los sitios sensibles del SMN son el aeropuerto capitalino y el de Chapelco, pero las delegaciones de la provincia integran una amplia red que incluye 125 estaciones sinópticas de superficie y de observación en altitud extendida sobre el territorio continental y la Antártida.
“Todos los días del año, el personal de estas estaciones mide y transmite los datos de las variables meteorológicas, de acuerdo a las normas y programas establecidos por la Organización Meteorológica Mundial. Además, contamos con 14 Oficinas Meteorológicas de Aeródromo (OMA), 5 Oficinas de Vigilancia Meteorológica (OVM) y 1 Oficina de Información Meteorológica (OIM) que elaboran y/o difunden pronósticos y alertas especiales para la aviación”, dice el sitio oficial del SMN. Habrá que chequear la página en los próximos días para establecer lo que sobreviviría al ajuste.
Es que cuánto quedará de todo esto luego del paso de la motosierra, aún no se sabe.
No es que Neuquén quede virtualmente desprotegida de observaciones meteorológicas, pues tanto la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC) como el INTA siguen operando con sus estaciones, aunque su trabajo es complementario y, además, lo hacen con una capacidad sensiblemente inferior a las posibilidades tecnológicas y científicas del SMN.
El Centro Argentino de Meteorólogos advirtió que la eventual pérdida de personal especializado “comprometería seriamente la continuidad y la calidad de estas mediciones, debilitando la capacidad del país para monitorear la atmósfera, anticipar fenómenos meteorológicos y generar información confiable para la toma de decisiones en sectores estratégicos como la aviación, la producción agropecuaria, la gestión del agua, la energía, el transporte y la protección civil”.
La dotación de personal de la administración pública nacional, empresas y sociedades se redujo un 0,6% (1.737 cargos) durante febrero de 2026. En relación a diciembre de 2023, el achique es de 64.521 cargos, equivalente al 18,9%, con grandes diferencias entre organismos, señaló el economista Nadin Argañaraz en un informe difundido este jueves.
Pero a estas cifras se sumarán las que aportaría el SMN en abril, poco significativas en términos cuantitativos si se compara con los registros de otras áreas del Estado, pero con un alto potencial de riesgo para un país que viene de episodios de gravedad recientes como en Cuyo o Bahía Blanca, dos casos concretos del inexorable impacto del cambio climático al que el actual gobierno no se cansa de relativizar.