Se trata de un referente sanitarista y luchador por los derechos humanos. Ejerció en Junín, Loncopué y también supo estar al frente del Hospital Castro Rendón.
Dolor por el fallecimiento del reconocido médico Ernesto Rosenberg, de larga trayectoria en el Sistema Público de Salud de Neuquén.
Oriundo de Tucumán, llegó a la provincia para ejercer su profesión de médico ginecólogo en 1969 en Junín de los Andes y posteriormente fue trasladado a Loncopué. Más tarde, a través de un concurso, accedió al cargo de Director Médico del Hospital Castro Rendón.
En una entrevista de hace un par de años con LM Neuquén, se autodefinió como “jugador de ajedrez, fumador empedernido, cocinero, devorador de libros, poliglota, amante de las mujeres, viajero y escritor”.
Fue un reconocido militante por los derechos humanos, que se tuvo que exiliar al ser perseguido por la Triple A. Cuando pudo regresar eligió la provincia de Neuquén y se radicó en Villa La Angostura.
En la misma entrevista concedida a este medio en 2024, a propósito de la presentación de su libro “Astillas de calidoscopio”, contó parte de su trayectoria y su exilio.
Rosenberg se recibe de médico y empieza a realizar guardias en la maternidad de Tucumán, donde desarrolla con los compañeros un trabajo sobre la eclampsia y tratamiento con alcohol intravenoso. Años más tarde realizó la especialidad de obstetricia en Buenos Aires. En el Hospital Peralta Ramos hizo su residencia a fines de los 60.
En aquel entonces, Tucumán sufre una gran crisis, cierran 26 ingenios azucareros, por lo cual se muda a Jujuy y luego a Salta donde se casa, pero sus padres rechazan el casamiento “por cuestiones religiosas y económicas”.
Los abuelos de Rosemberg llegaron al país en 1903, cuando la guerra ruso-japonesa estaba en pleno apogeo y la conscripción duraba 10 años.
En la década del ’60, en Viedma, Rosemberg toma un curso de sanitarista, dirección y administración de hospitales.
Junín de los Andes fue su primer destino en Neuquén en 1969 y desde allí fue trasladado a Loncopué. Luego, en 1972, gana el concurso del Hospital Castro Rendón de Neuquén capital y pasa ser director médico.
“En 1976 recibo una carta de las AAA (Triple A), donde me informan que fui condenado, habían desaparecido varios amigos, por lo que emprendo viaje a Buenos Aires, New York, Montreal y posteriormente a Roma para formar parte del pelotón sanitario para apoyar al Che en Angola”, recuerda Rosemberg.
Posteriormente, se radica en Madrid, en 1978, donde empieza a trabajar en diferentes hospitales y forma un sistema de salud gratuito para todos los exiliados.
En 1993 se vuelve a Argentina, y como no quería vivir más en una ciudad, elige Villa La Angostura “por su hermosura y además porque no tenía ginecólogo”, dice.
En las últimas horas de este sábado se conoció del fallecimiento del Doctor Rosenberg y los colegas y compañeros de militancia manifestaron su dolor y admiración.
Desde ATEN Capital lo recordaron con profundo dolor y acompañaron en estos momentos “a su compañera de vida Blanca López, familia, amigxs y compañerxs ante su fallecimiento”.
Lo recordaron por su rol de médico, sanitarista y ex Director del Hospital Castro Rendón de Neuquén como así también por ser referente de la salud pública neuquina. “Perseguido por la triple A y exiliado” y “Militante incansable de la lucha por una Palestina libre”.
"Ha fallecido ERnesto Rosenberg, Hasta la victoria siempre querido compamigo del exilio y de las luchas por una sociedad no capitalista humanizada. Te echaré mucho de menos...", lo recordó Jorge Fonseca economista y profesor.
La dirigente docente, Angélica Lagunas, también expresó su profundo pesar por la pérdida del reconocido médico. "Se nos fue nuestro querido Ernesto Rosenberg. Batalló hasta hoy contra su enfermedad y defendió su vida rodeado de sus familiares y su compañera Blanquita que lo acompañó y cuidó en todo este proceso. Para todos ellos un abrazo solidario en este duro momento", lamentó.
Lo describió como "médico y militante luchador. Defensor del pueblo palestino en su pelea por el territorio y siempre plantado contra el genocidio de Israel".
Contó que en las últimas marchas "acompañaba sentado y vivando el paso de las columnas desde un bar porque su estado de salud no le permitía caminar".
También evocó que fue quien atendió a su madre en el parto de su hermana.
"Ernesto, te vamos a extrañar en las luchas y los debates. Hasta siempre compañero", lo despidió Lagunas.
El periodita Elio Brat lo despidió con cariño y respeto: "Chau COMPAÑERO ERNESTO ROSENBERG... Te vamos a extrañar y a necesitar mucho Ernesto... Siempre fue una fiesta verte y escucharte... Te seguiremos queriendo Ernesto querido. HASTA LA VICTORIA SIEMPRE ERNEDTO ROSENBERG!!!!!".