“El Colo” firmó con una reconocida discográfica para grabar tres álbumes de cumbia y proyectar su carrera a nivel nacional.
Mucho antes de que una de las discográficas más reconocidas del país pusiera los ojos en su trabajo, Francisco ya llevaba años haciendo música desde Centenario. Lo que comenzó detrás de una consola, cuando tenía apenas 13 años, tomó otro rumbo cuando se animó a dar el paso hacia el canto.
Francisco Barrera nació y se crió en Centenario, donde también trabaja en la Municipalidad. La música siempre fue una constante en su vida: primero como DJ y, más tarde, como cantante de cumbia. Una pasión que sostuvo incluso mientras buscaba la manera de abrirse camino por su cuenta.
Recientemente, después de años de esfuerzo independiente, firmó un contrato con Magenta Discos para grabar tres álbumes. La oportunidad marca una nueva etapa en su carrera y le abre la posibilidad de llevar sus canciones a otros públicos, sin dejar atrás la ciudad desde la que construyó su recorrido.
La historia de Francisco con la música empezó en su propia casa. Su papá también era DJ y fue quien le transmitió esa pasión. A los 13 años, se animó a ponerse detrás de una consola y empezó a musicalizar distintos eventos. Así, una afición de adolescente terminó convirtiéndose en un trabajo que sostuvo durante más de 15 años, entre cumpleaños, casamientos y noches de boliche por toda la región.
Con su propio emprendimiento y los equipos de sonido que fue reuniendo, se ganó un lugar en las celebraciones locales. Por sus fiestas pasaron vecinos de distintas generaciones, que bailaron al ritmo de la música que Francisco mezclaba, y el nombre de El Colo DJ empezó a tener el reconocimiento y cariño de todos.
"Viernes, sábado, laburaba a full, todos los fines de semana. Tenía mucho trabajo con el tema de los equipos de sonido", recuerda. La tarea iba mucho más allá de elegir canciones: había que trasladar los equipos, preparar el sonido, armar todo antes de cada evento y desarmarlo al terminar. Sus jornadas podían empezar a las siete de la tarde y extenderse hasta las siete de la mañana, cuando las luces se prendían y no quedaba ningún invitado.
Después de tantos años con ese ritmo, Francisco empezó a buscar otra manera de seguir haciendo lo que le gustaba. No quería dejar la música, sino encontrar una forma de dedicarse a ella sin pasar toda la noche trabajando.
"Dije: 'Bueno, me voy a la cumbia. Total, el show dura 45 minutos. Hago lo que me gusta sin estar toda la noche trabajando'". Así se animó a dar el paso hacia el canto y comenzó una nueva etapa.
Aunque hoy su lugar principal está frente al micrófono, también toca el teclado, la batería, el bajo y la guitarra, además de componer y producir sus propios temas. La consola quedó atrás, pero aquella pasión que empezó a cultivar en su casa sigue siendo el hilo conductor de su historia.
El paso de DJ a cantante terminó de formarse a partir de un encuentro inesperado. "El Colo" conoció al cantante del grupo La Rama, una banda de cumbia con más de 25 años de trayectoria, y entre ambos surgió una amistad. El artista escuchó a Francisco cantar y tocar el teclado, y le propuso grabar un tema juntos.
Aquella colaboración abrió una puerta que hasta entonces parecía difícil de atravesar. A partir de allí, empezó a vincularse con otros referentes de la movida tropical y a participar en nuevas producciones junto a Repiola, El Aspirante y otros artistas reconocidos.
Para él, esas colaboraciones fueron mucho más que la posibilidad de sumar nombres conocidos a su trabajo: le permitieron ganar experiencia, ampliar su público y demostrar que podía construir una carrera como cantante.
"Es una bendición. Los artistas vinieron a Centenario, a Neuquén, grabamos los videoclips. Me dieron una mano para que yo pueda crecer artísticamente", valora.
En una industria en la que muchas veces las oportunidades parecen concentrarse en las grandes ciudades, esa experiencia le confirmó que también era posible avanzar desde el Alto Valle. Pero el camino no fue inmediato ni sencillo. Según contó, durante mucho tiempo se encontró con puertas cerradas porque todavía no era conocido y necesitaba construir antecedentes que respaldaran su trabajo.
"Me costó mucho más que a los demás, porque no vengo de una familia de plata. Todo lo que hice fue a pulmón", confiesa.
La oportunidad de llegar a Magenta Discos apareció a través de Gonzalo, representante del grupo Los Dinos, quien escuchó su trabajo y le propuso acompañarlo para presentarlo ante la discográfica. Al principio, Barrera creyó que se trataba de una broma.
Pero la propuesta se convirtió en un contrato de tres años para grabar tres discos. El acuerdo contempla que las producciones se realicen en estudios de Neuquén, con la intención de impulsar al artista desde su lugar de origen y aprovechar la capacidad de difusión de la compañía.
Para Barrera, conocer los estudios de Magenta fue una experiencia que nunca pensó vivir. Con más de medio siglo de historia, Magenta es la discográfica más antigua de Argentina y tuvo entre sus artistas a algunos de los nombres más emblemáticos de la movida tropical, como Rodrigo, Gladys “La Bomba Tucumana” y Gilda. Para Francisco, llegar a ese lugar significó acercarse a una industria que siempre vio de lejos.
"Imaginate un chico de acá de Centenario, que la mayoría de las veces tuvo muy pocas posibilidades, y que hoy puede entrar a la casa de la música, a la industria. Todo con un trabajo a pulmón", reflexiona, aún incrédulo.
El proyecto ya está en marcha. Según contó, uno de los discos está terminado y actualmente trabaja en el segundo, con el objetivo de completar el tercero durante el próximo año. El repertorio incluye canciones propias y colaboraciones con artistas del Alto Valle, incluso de otros géneros, a quienes invita a sumarse a su propuesta musical.
La incorporación de Magenta también modifica el alcance de su trabajo. Hasta ahora, Francisco impulsaba sus canciones con sus propios recursos y las compartía a través de sus redes y su canal de YouTube, @ElColoNeuquen. Con el sello, espera llegar a públicos más amplios y aprovechar una estructura de promoción que sería difícil sostener por su cuenta.
Actualmente, el músico continúa buscando oportunidades para presentarse en festivales y eventos culturales de la provincia, donde aspira a mostrar sus canciones ante el público local.
Entre sus objetivos están la Fiesta de la Confluencia y los aniversarios de las localidades neuquinas. Según contó, lleva varios años postulándose para participar de esos eventos, aunque hasta el momento no consiguió una convocatoria. Su trabajo, sin embargo, ya cuenta con declaraciones de interés cultural municipal y provincial, esta última reconocida en la Legislatura de Neuquén.
A esos reconocimientos se sumó recientemente la nominación a los premios Verbel, una distinción que recibió como una señal de valoración de su recorrido. "Ya el hecho de que me tengan en cuenta para un premio tan importante, para mí, ya es haber ganado", expresó.
Aunque hoy se presenta como cantante, Francisco conserva algo de sus años como DJ: las ganas de generar un clima de fiesta y conectar con personas de distintas edades. Cuenta que sus canciones, que al principio imaginaba para un público de su generación, también empezaron a llegar a chicos y adultos mayores.
Por eso, también busca transmitir un mensaje a quienes lo escuchan, especialmente a los que sueñan con abrirse camino en un ámbito que no siempre ofrece oportunidades fáciles.
"Hay que seguir para adelante, por más que haya piedras en el camino. El éxito está ahí, a la vuelta", afirma.
En su recorrido, Francisco encontró el respaldo de su familia, sus amigos y los vecinos que lo acompañaron desde sus primeras presentaciones. También valora a los artistas que aceptaron grabar con él cuando todavía estaba construyendo su nombre. Esas experiencias le dejaron una enseñanza que hoy quiere compartir con otros músicos que atraviesan dificultades similares.
"Me hubiese encantado tener gente que me guiara. Me di contra la pared un montón de veces, pero aprendí", reconoce. Por eso, además de seguir creciendo con sus propias canciones, busca compartir lo aprendido y ayudar a que otros artistas de la región encuentren oportunidades que a él le costó conseguir.
La firma con la discográfica abre una nueva etapa, pero no borra el camino recorrido. Francisco sigue trabajando en la Municipalidad, componiendo y preparando sus próximos discos desde Centenario. Desde ahí, con la experiencia de quien aprendió a avanzar incluso cuando las puertas no se abrían, se prepara para llevar su música cada vez más lejos.