El sol empieza a ser protagonista de estos días sin alertas meteorológicas por tormentas, al menos por ahora. Qué dice el Servicio Meteorológico Nacional.
Neuquén vive la jornada de este domingo con casi 15 grados desde las primeras horas, sol pleno, una brisa leve y con un anticipo de lo que será el fenómeno de El Niño durante este verano: empieza de a poco una ola de calor y ya se sienten los días más húmedos, según el Servicio Meteorológico Nacional (SMN).
El pronóstico coincide en una jornada completamente despejada, sin chances de lluvia y con una máxima de entre 27 y 28 grados. Es el inicio de una semana con temperaturas de pleno verano, aunque falten más de 40 días para que empiece en el calendario.
Según la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC), la máxima de hoy llegará a los 28 grados, con viento del noreste de unos 20 km/h. A la noche seguirá despejado, con una mínima de 10 grados, pero con ráfagas que pueden llegar a 37 km/h. El pronóstico oficial marca 17 grados a la mañana, 27 a la tarde y 22 a la noche.
En tanto que el feriado del lunes será el día más caluroso del fin de semana largo. La AIC prevé 33 grados de máxima con cielo mayormente cubierto y viento del sur de 19 km/h, con ráfagas de 27 km/h. Por la noche se nublará por completo y la mínima no bajará de 17 grados. A partir de ahí el viento rota al oeste y se intensifica: 41 km/h sostenidos y ráfagas de hasta 58 km/h.
El pronóstico extendido muestra que el calor no se va. El martes se esperan entre 18 y 30 grados; el miércoles, entre 15 y 33; y el jueves, la mínima más alta de la semana, 20 grados, con una máxima otra vez de 33. El viernes bajaría un poco, entre 19 y 29, y el sábado 14 cerraría con 12 de mínima y 27 de máxima.
Hasta la mañana de este domingo no había alertas vigentes del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) para la Confluencia. El último aviso amarillo por vientos y tormentas, emitido el pasado viernes 6 para once provincias, abarcó el centro y el oeste del país y no incluyó a Neuquén. El viento del oeste previsto desde el lunes por la noche será el dato a seguir en los próximos días.
Mientras el valle disfruta del sol, el océano Pacífico está escribiendo cómo será el verano. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) confirmó que El Niño llegó oficialmente a la categoría "muy fuerte". La anomalía de temperatura en la región Niño 3.4 fue de +2 grados en el trimestre agosto-octubre según el nuevo índice relativo (RONI), y de +2,5 grados con el índice tradicional.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) proyecta que para noviembre-diciembre-enero la anomalía podría rondar los +3,7 grados, por encima del episodio 2015-2016. Celeste Saulo, secretaria general de la OMM, estimó una probabilidad "cercana al 100%" de que el fenómeno se mantenga al menos hasta febrero de 2027.
Desde el SMN, el climatólogo José Luis Stella anticipó que la máxima intensidad llegaría "entre fines de la primavera y comienzos del verano". Meteored, en cambio, considera que el pico podría correrse hasta enero. Mauricio Saldívar, de esa consultora, estimó que el evento terminaría "entre febrero y mediados del otoño".
Puede sonar contradictorio con los 33 grados de esta semana, pero los especialistas prevén para la región un verano algo menos sofocante que otros años.
Mauricio Gorostarzu, jefe de la estación del SMN en Cipolletti, dijo a LU5 que el pronóstico trimestral muestra "precipitaciones levemente superiores a los valores normales en todo el norte de la Patagonia, desde la cordillera hasta la zona costera", y que las lluvias serían más frecuentes en el centro y el norte de la provincia de Neuquén.
En cuanto a temperatura, Gorostarzu anticipó hasta enero "un comportamiento normal para la época o incluso levemente inferior" en algunos sectores, con menos olas de calor prolongadas. El cambio llegaría desde fines de enero y durante febrero, cuando la influencia de El Niño se debilitaría en la Norpatagonia y volverían los días más secos y calurosos.
La señal ya se nota en los registros. Según la estación de Cipolletti, en julio llovieron unos 80 milímetros cuando el promedio histórico es de 11 a 12, y en octubre se superaron los 60 milímetros en la zona de valles, frente a los 20 o 25 habituales.
El panorama es curioso porque noviembre trae días de verano y el verano, si se cumplen los pronósticos, podría ser más templado y lluvioso de lo que acostumbra el Alto Valle.