La medida de fuerza afectará sucursales de todo el país. Desde La Bancaria de Neuquén explicaron cómo impactará.
Una medida de fuerza convocada por trabajadores del Banco Central encendió la alerta en el sistema financiero y podría tener impacto directo en Neuquén, especialmente respecto a la disponibilidad.
El paro fue anunciado para el lunes 27 y alcanzará a los 21 tesoros regionales del Banco Central en todo el país. La decisión fue confirmada por Adrián Medina, secretario general adjunto de La Bancaria en Neuquén, quien explicó que la protesta surge ante la falta de diálogo con las autoridades por un plan de ajuste que incluye el cierre de 12 tesoros regionales.
Estos sectores cumplen un rol clave dentro del sistema financiero: se encargan del resguardo, la logística, la distribución del dinero en efectivo y la organización del circulante entre las distintas entidades bancarias. En el caso de Neuquén, el tesoro regional tiene un rol estratégico, ya que abastece no solo a la provincia, sino también a Río Negro y al sur de La Pampa.
Según advirtió Medina, la principal consecuencia de la medida podría sentirse en el abastecimiento de efectivo. “Puede llegar a afectar la disponibilidad de dinero, tanto en cajeros como en sucursales”, señaló, en diálogo con LU5.
En concreto, la falta de actividad en los tesoros regionales podría impedir la recarga habitual de cajeros automáticos y dificultar que algunas entidades cuenten con efectivo suficiente para operar por ventanilla. Esto afectaría principalmente a bancos privados y al Banco Nación, mientras que otras entidades con logística propia, como el Banco Provincia, tendrían menor impacto.
“No se va a ver afectada la atención bancaria, pero sí puede pasar que los cajeros se queden sin dinero o que en ventanilla no haya disponibilidad”, precisó el dirigente gremial.
El eje del reclamo está en la decisión del Banco Central de avanzar con el cierre de 12 tesoros regionales bajo el argumento de una menor utilización del dinero en efectivo. Desde el gremio rechazan esa postura y aseguran que la demanda de efectivo sigue vigente.
“Es falso que no se use efectivo. Sigue circulando y hay demanda en distintos sectores de la economía”, sostuvo Medina, quien además vinculó la medida con el crecimiento de las billeteras virtuales.
En ese sentido, cuestionó el rol dominante de plataformas digitales como Mercado Pago, que concentra gran parte del mercado de pagos electrónicos. Según planteó, se trata de una competencia desigual frente al sistema bancario tradicional, tanto por las condiciones laborales como por la regulación.
Otro de los puntos que preocupa al sector es la posible centralización de las operaciones en Buenos Aires, lo que implicaría mayores costos logísticos y demoras en la distribución del efectivo.
“Se perdería el federalismo que permitió tener una respuesta rápida y eficiente en cada región”, advirtió Medina. En ese sentido, remarcó que la existencia de tesoros regionales reduce costos de traslado y garantiza una provisión ágil de dinero en todo el país.
Actualmente, en Neuquén trabajan tres empleados del Banco Central vinculados al tesoro regional. Si bien esta sede no está incluida por ahora en el listado de cierres, el gremio decidió adherir a la medida en todo el país en defensa de los 32 puestos de trabajo que estarían en riesgo.
Además, destacaron que el sistema financiero ya viene atravesando una reducción sostenida de personal, con unos 5.000 puestos perdidos en los últimos dos años.
Como ejemplo de la importancia de la logística del efectivo, Medina mencionó el caso del Banco Provincia de Neuquén, que recientemente inauguró un nuevo tesoro en Zapala para optimizar costos y tiempos de distribución dentro de Neuquén.
Para el gremio, este tipo de decisiones va en sentido contrario a la política que impulsa el Banco Central. “Se está demostrando la necesidad de tener estructuras regionales para garantizar el servicio”, indicó.
El lunes será una jornada clave para el conflicto. Mientras los trabajadores esperan abrir una instancia de diálogo, el impacto de la medida podría sentirse en el día a día de los usuarios bancarios, especialmente en el acceso al efectivo.