Con cientos de trabajadores que ya rindieron las pruebas físicas, los equipos organizan las coberturas en ríos y lagos y buscan reforzar la prevención en sectores concurridos.
La llegada de los días de calor comienza a cambiar el movimiento en los balnearios, las costas de los ríos y los lagos de Neuquén. Detrás de cada temporada de verano hay un trabajo que empieza mucho antes de que las familias extiendan sus reposeras junto al agua: los guardavidas se preparan, ponen a prueba sus condiciones físicas y organizan los operativos que tendrán a su cargo para cuidar a vecinos y turistas.
En la provincia, los preparativos ya están en marcha. Una de las instancias fundamentales son las reválidas, las pruebas que deben superar los trabajadores para demostrar que se encuentran en condiciones de ejercer la actividad. Hasta el momento, se realizaron evaluaciones en Villa La Angostura, Plottier y Neuquén capital, con una importante participación de profesionales.
Las primeras evaluaciones reunieron a una importante cantidad de trabajadores. La primera jornada se desarrolló el viernes en Villa La Angostura, donde participaron alrededor de 25 guardavidas. Al día siguiente, las pruebas se trasladaron a Plottier y convocaron a unos 120 profesionales.
El turno de Neuquén capital llegó el domingo, en el balneario Valentina, donde aproximadamente 460 guardavidas participaron de la instancia de evaluación, según informó en diálogo con una Radio Calf, Ariel Tarifeño, secretario general del Sindicato de Guardavidas de Neuquén.
Estas pruebas no son un simple trámite administrativo. Constituyen una instancia necesaria para acreditar que los trabajadores mantienen las condiciones físicas y las habilidades que exige una tarea en la que cada segundo puede resultar determinante.
Además, las reválidas tienen diferentes alcances según el lugar donde se realizan. La evaluación de Neuquén habilita para desempeñarse en la capital provincial, Centenario y otros espacios como el lago Mari Menuco. En cambio, las de Plottier y Villa La Angostura tienen una habilitación vinculada a sus respectivas jurisdicciones.
Todavía quedan algunas instancias pendientes. En Neuquén capital se prevé una segunda fecha para quienes presentaron certificados médicos u otras justificaciones contempladas para acceder a una nueva oportunidad. También resta completar el cronograma en San Martín de los Andes, donde el sindicato aguardaba la confirmación municipal.
Mientras avanzan las evaluaciones, los equipos también se preparan para el inicio de los operativos de prevención. En Neuquén capital, la primera etapa comenzará el domingo 15 de noviembre, con una guardia preventiva de aproximadamente 50 guardavidas distribuidos en tres balnearios.
Plottier también tiene previsto comenzar ese mismo día. Allí, el servicio tendrá cobertura en sectores de La Herradura.
Sin embargo, la fecha de inicio no necesariamente será inamovible. Desde el sindicato explicaron que existe la posibilidad de solicitar un adelanto si las condiciones climáticas generan una mayor concurrencia de personas a las costas.
Noviembre suele traer las primeras jornadas de temperaturas elevadas y, con ellas, vecinos que se acercan al río para refrescarse, incluso antes de que comience oficialmente el período de cobertura. Por eso, los guardavidas ya observan el movimiento en distintos sectores y evalúan si será necesario anticipar la presencia de los equipos.
La temporada oficial en Neuquén está establecida entre el 1 de diciembre y el 31 de marzo, aunque puede adelantarse, extenderse o continuar después de esa fecha cuando las necesidades del servicio lo justifiquen.
Uno de los aspectos que más preocupa a los guardavidas es la cantidad de personas que concurren a lugares que no están formalmente declarados como balnearios, pero que igualmente son elegidos para pasar el día o ingresar al agua. En Plottier, por ejemplo, La Herradura comenzó a tener mayor cobertura desde la temporada anterior. La decisión respondió a los pedidos del sindicato, que había advertido sobre la peligrosidad de algunos sectores del río y la importante cantidad de visitantes.
También se reforzó la vigilancia en las inmediaciones del club Náutico, donde años atrás se registraron dos accidentes fatales. Para esta temporada, los trabajadores plantearon la posibilidad de incorporar un guardavidas más para fortalecer la prevención en otros puntos que consideran necesarios.
Una situación similar se presenta en Neuquén capital. Además de los balnearios habilitados, hay sectores de la costa que reciben visitantes y bañistas, como las zonas cercanas a Linares, la calle 132 e Isla Verde. Aunque no son espacios reconocidos oficialmente como balnearios, la presencia de personas que se meten al agua hace que los guardavidas consideren importante contar con algún tipo de cobertura.
La preocupación no es menor: muchas veces, quienes concurren a estos sectores desconocen las características del río, sus corrientes y los riesgos que pueden presentarse incluso cuando el agua parece tranquila.
La cobertura de seguridad acuática no se limita a los ríos. En el lago Mari Menuco también existen diferentes espacios recreativos donde la presencia de guardavidas resulta fundamental durante los meses de mayor concurrencia.
Tarifeño explicó que el servicio alcanza sectores de playa vinculados al club Mari Menuco, el club Hidronor y el Tenis Club. En el primero, la cobertura se mantiene durante toda la temporada, mientras que otros espacios cuentan con guardavidas principalmente durante los fines de semana.
Además de los preparativos para el verano, el sindicato mantiene gestiones para modificar la Ley Provincial 2941, que regula la actividad de los guardavidas en Neuquén. Uno de los planteos centrales es que existan estándares mínimos de seguridad acuática que sean obligatorios para todos los municipios. Desde el sector consideran que la protección de quienes concurren a ríos y lagos no debería depender de si cada localidad decide adherir o no a la normativa.
También buscan que la cobertura no quede limitada exclusivamente a los balnearios formalmente declarados, sino que contemple otros espacios donde habitualmente se reúne la población.
Mientras se desarrollan las gestiones y se completan las reválidas, los guardavidas avanzan con la organización de una nueva temporada. El objetivo es llegar al verano con los equipos preparados y ampliar la prevención en aquellos lugares donde el río y los lagos convocan cada vez a más personas.