Hernán Lacunza, crítico sobre la gestión de Milei: "Las capacidades del Estado no se construyen con la motosierra, hay que agarrar la pala"

El exministro de Economía de Mauricio Macri y precandidato a Presidente estuvo en Neuquén y habló del escenario político de cara a las próximas elecciones.

Hernán Lacunza estuvo en Neuquén para participar del encuentro regional sobre energía organizado por la Fundación Pensar, el espacio de elaboración de propuestas del PRO, en una jornada que tuvo a Vaca Muerta como uno de los ejes de análisis. Pero, más allá de la discusión sobre el potencial energético de la provincia, el economista también dejó definiciones sobre el escenario político nacional y la posibilidad de competir por la Presidencia.

Exministro de Economía durante el gobierno de Mauricio Macri, Lacunza planteó que la Argentina necesita ampliar la oferta electoral y evitar que la próxima elección quede reducida a una disputa entre dos opciones. En su análisis, el gobierno de Javier Milei tuvo el mérito inicial de evitar una crisis económica de mayor magnitud, aunque advirtió que desde hace más de un año la actividad productiva está estancada y los ingresos de los trabajadores perdieron capacidad de compra.

También defendió la necesidad de sostener el equilibrio fiscal, pero consideró que el Estado debe recuperar capacidades para impulsar la inversión, mejorar la infraestructura, ordenar el acceso al crédito y fortalecer la educación. “La motosierra no las va a construir, hay que agarrar la pala”, afirmó al referirse a las herramientas que, según su mirada, serán necesarias para la próxima etapa.

En una entrevista con LM Neuquén, Lacunza habló sobre su proyecto político, el balance de la gestión de Milei y los desafíos económicos que enfrenta el país.

¿Cómo viene el trabajo para construir una candidatura presidencial y qué lugar busca ocupar el PRO en la próxima elección?

Me parece que los argentinos merecen, necesitan que haya la mayor cantidad de alternativas posibles. Creo que eso va a enriquecer el debate público y va a obligarnos a ser mejores. No hay que dejar que nos lleven de la nariz hacia una polarización, porque la sociedad no está polarizada. Ya lo demostró en 2023. Después, para elegir al menos malo está el balotaje. Creo que es la hora de poner las propuestas arriba de la mesa, las ideas y las alternativas, sin eslóganes. Todo es posible, así que cuanto más voces nuevas haya, mejor.

¿Qué análisis hace de la gestión de Javier Milei?

Creo que tuvo un primer mérito inicial: evitar un colapso que le había dejado el gobierno anterior. Eso no era obvio, no era fácil, y se evitó la hiperinflación o la explosión. Ahora, desde hace un año y medio largo estamos en un estancamiento productivo y en una baja de los ingresos de los salarios.

Las familias argentinas van al supermercado y ven la góndola con precios más previsibles, no estables todavía, porque la inflación sigue siendo del 30% anual, pero sí más previsibles respecto de lo que eran. Ahora, cuando llegan a la caja del supermercado, tienen que empezar a sacar productos del changuito porque no los pueden pagar. Entonces, las dos realidades conviven.

También hay una situación regional. No es lo mismo una provincia como Neuquén, que está en el epicentro de la energía del país con Vaca Muerta, o las provincias mineras del norte, que otras realidades, como las de la región pampeana y los grandes centros urbanos. El Gran Buenos Aires, Gran Córdoba, Gran Rosario y Gran Tucumán tienen una realidad mucho más opaca, con caída del empleo, de la actividad, de la producción y del consumo.

¿Qué les diría a los vecinos que trabajan todos los días y, aun así, no llegan a fin de mes?

Para que todos estemos mejor hay que crecer, hay que invertir, y eso va a traer empleo. Para eso tiene que haber reglas claras para la producción, sin desarmar nada de lo hecho, sin volver atrás, sin gastar más de lo que ingresa, sin darle a la maquinita de emitir pesos pensando que eso va a traer felicidad y sin cerrarnos al mundo.

Pero también tiene que haber un rol del Estado para dotar a la sociedad de políticas públicas, bienes públicos e infraestructura, y establecer reglas claras para el crédito, para que no haya créditos usurarios como los que hay hoy en día, que después no se pueden pagar y van erosionando los ingresos de las familias.

También hay que trabajar en educación, para que cada vez que veamos las pruebas PISA no encontremos una catástrofe peor que la anterior. Esas capacidades del Estado la motosierra no las va a construir: hay que agarrar la pala.

Por supuesto, ningún cambio se produce de una semana para otra ni de un mes para otro. El trabajo y el desarrollo son una tarea parsimoniosa: se trata de estar cada día un poquito mejor. Esa es la tarea del próximo gobierno, sobre todo en materia de empleo.

Hay un sector de la ciudadanía que no apoyó a Mauricio Macri pero que tras el gobierno de Javier Milei dice que el PRO debería volver. ¿Cómo interpreta ese cambio de mirada?

Me parece que los procesos de cambio cultural son lentos, no ocurren de la noche a la mañana. Una sociedad no se va a dormir adolescente y se despierta madura, adulta. Creo que el primer gobierno de Mauricio Macri, en Cambiemos, tuvo ese rol de mostrarle a la sociedad que había una forma distinta de hacer política y de hacer economía.

Por supuesto, eso no es lineal: tiene sus altos y bajos, como pasó después en 2019. Pero creo que esa semilla que se sembró, ese cambio cultural que empezó a plantearse -mostrar que las cosas se pueden hacer de otra manera, incluso en las políticas públicas-, germinó.

Estamos empezando a ver que este gobierno ha cosechado parte de esos frutos al principio, respecto de que el populismo no nos conduce a ningún lado. Pero ahora llega la hora de hacer más robusto ese desarrollo incipiente. Para eso hacen falta otras habilidades y otras herramientas, no motosierras.

¿Qué debería aportar esa alternativa política para la próxima etapa económica?

Hay que sostener lo que se hizo bien, sin volver atrás, pero también reconocer que el desarrollo necesita herramientas para crecer. Para que haya empleo tiene que haber inversión y producción, y eso requiere reglas claras, infraestructura, acceso al crédito y políticas públicas que permitan mejorar las capacidades de la sociedad.

No se trata solamente de ordenar las cuentas, sino de lograr que ese orden se traduzca en una mejora concreta para las familias. Los precios pueden ser más previsibles, pero si los ingresos no alcanzan, el problema sigue estando ahí. La tarea es que la estabilidad sea una base para crecer, generar trabajo y mejorar la vida cotidiana.

La Argentina necesita propuestas y alternativas que permitan discutir cómo avanzar en esa dirección. Por eso creo que es importante que haya más voces en la próxima elección y que el debate no quede limitado a una polarización que no representa toda la diversidad de la sociedad.

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