Terminó el trabajo de campo el fin de semana. Las pericias de un experto apuntan a una reacción química en un sector del edificio. ¿Hubo intervención humana?
El perito Alejandro Delgado, a cargo del gabinete pericial de Bomberos Voluntarios de Centenario, confirmó que las tareas de campo del incendio en el depósito de Sakura concluyeron el pasado sábado. Ahora resta definir si es necesario un análisis de laboratorio adicional, pero la etapa de relevamiento en el lugar ya está cerrada. El incendio se originó el pasado 9 de julio, en día feriado, y se pudo ver su magnitud desde distintos puntos de la ciudad.
Lo que sí se sabe es la línea de investigación más fuerte que arrojaron los trabajos periciales, para determinar las causas del incendio, cómo y dónde se inició el fuego, en uno de los mayores comercios de materiales de construcción de la ciudad de Neuquén.
Según explicó el especialista a LM Neuquén, el fuego se originó por una reacción química y no por manipulación humana ni por fallas eléctricas o de gas, hipótesis que ya habían sido descartadas en pericias anteriores.
El foco del incendio se ubicó en la parte media del edificio, en un área descubierta (a cielo abierto, no bajo techo) donde se arman pallets de cartón y papel, justo pegada al sector donde se guardaban productos químicos de pileta.
Según las pericias, hubo una reacción con un químico. Se trata del permanganato de potasio que entró en contacto con papeles impregnados en aceite y generó una reacción exotérmica. Es una fuerte suba de temperatura que encontró todo el material combustible necesario para prender.
El permanganato de potasio es un compuesto químico —una sal en forma de cristales violáceos— de uso habitual como oxidante fuerte en el tratamiento de agua de piletas, donde se emplea para desinfectar y controlar algas y bacterias.
En el depósito de Sakura, el químico, según las pericias, estaba almacenado como parte de los productos químicos de pileta, en el mismo sector donde se armaban pallets de cartón y papel.
Desde ese punto, el fuego avanzó rápido hacia los productos químicos ubicados sobre la pared sur y, del otro costado, hacia el sector de los "cañeros", donde había caños de PVC apilados con muy alta carga de fuego.
Ese combustible extra fue el que terminó de extender las llamas a la totalidad del edificio, de unos 100 metros de longitud y con accesos por las calles Mascardi y Benedetti.
Delgado evitó hablar de negligencia y lo enmarcó como un problema de distribución interna de productos peligrosos. Comparó el caso con el de otro incendio ocurrido el año pasado en General Roca, en un comercio de sanitarios, donde también hubo químicos mal ubicados. Sugirió que la Municipalidad debería regular cómo se almacenan estos materiales en los depósitos.
Sobre el estado edilicio, como ya informó LM Neuquén, que tenía peligro de derrumbe, indicó que una parte de la pared media colapsó hacia adentro el viernes y que la viga sobre calle Benedetti, que estaba suelta, terminó de caer también hacia el interior, uno de los dos frentes que ya venían señalados como los más comprometidos estructuralmente, junto con el acceso por Mascardi donde está el cartel principal.
Entre este martes y mañana comenzará la demolición de los sectores más comprometidos para garantizar la seguridad pública. La demolición del edificio será en otra etapa y a pedido de los dueños.
El perito calificó el trabajo en Sakura como más exigente que el realizado en el incendio de la frutícola Mario Cervi e Hijos (ocurrió a finales de 2020), pese a que aquel depósito tenía una superficie mayor (11.500 m2 contra 1.500 m2), porqu e la inestabilidad estructural en Sakura fue mucho más severa. Al punto de que el ingreso de un camión llegó a desprender material durante los trabajos.
Falta redactar el informe final, que incluirá recomendaciones para cumplir la normativa vigente, y definir si se pide un estudio de cromatografía gaseosa sobre las cenizas para certificar con mayor precisión la reacción química.