Los profesionales del cuartel asistieron al joven y lograron encontrar una solución para su problema.
Un joven acudió este domingo 25 de octubre al cuartel de Bomberos Voluntarios de Centenario por una situación que le generaba preocupación: dos anillos que llevaba en la mano derecha le estaban cortando la circulación sanguínea y no podía retirárselos. Los efectivos que se encontraban de guardia intervinieron y lograron quitarlos con una herramienta de precisión.
Cuando llegó a pedir asistencia, uno de sus dedos ya había comenzado a hincharse. Ante ese panorama, el personal de la Central 8 trabajó para retirar los elementos sin provocarle lesiones y evitar que la situación se complicara.
De acuerdo a lo informado por el sitio Centenario Digital, los bomberos Astorga y Servín estuvieron a cargo del procedimiento, que demandó algunos minutos.
Con un minitorno, cortaron ambos anillos y consiguieron liberar los dedos del joven.
La intervención requirió precisión por la cercanía de la herramienta con la piel y por la hinchazón que ya presentaba uno de los dedos. El objetivo era cortar los anillos para poder retirarlos sin lastimar la mano.
Para realizar ese trabajo, los efectivos utilizaron un minitorno con el que cuenta el cuartel, una herramienta que les permite resolver este tipo de situaciones. Su uso fue determinante para quitar los dos elementos que estaban ajustados y que el joven no había podido sacarse.
Tras algunos minutos de trabajo, Astorga y Servín lograron completar el procedimiento. El joven pudo retirarse con los anillos removidos y con la tranquilidad de haber resuelto el problema por el que había llegado a solicitar ayuda.
Aunque el episodio llama la atención, no es la primera vez que los Bomberos Voluntarios de Centenario debieron intervenir por anillos que no podían retirarse. Durante los últimos dos años, el personal de la Central 8 realizó más de cuatro asistencias por situaciones similares.
Dos espectaculares y emotivos rescates tuvieron lugar este miércoles 30 de septiembre en la provincia de Neuquén. Por un lado, los Bomberos Voluntarios de Andacollo asistieron a un perro anciano y ciego que había quedado encerrado, mientras que, en otro sector del territorio, la Policía de Centenario evitó que un can muriera ahogado.
Ambos sucesos tuvieron un factor común: los canales de riego y la soledad de los animales.
El rápido accionar y la intervención de las autoridades permitieron salvar la vida de los canes indefensos.
Además, los pedidos de ayuda de los vecinos y la no indiferencia fueron claves para que los dos casos tuvieran un final feliz.