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Juicio por la explosión en Aguada San Roque: la frase premonitoria de otro maestro a Mónica Jara

"Si pasa algo, saltá por la ventana, es tu vida", le había dicho Oscar Urrutia, otro docente de la escuela albergue, a la maestra que luego falleció por las quemaduras.

Durante el segundo día del juicio por la explosión en la escuela albergue 144 de Aguada San Roque, otro conmovedor testimonio llevó a los presentes a revivir las horas previas a la explosión que se cobró la vida de dos operarios de mantenimiento y de una docente que cumplía con su primera jornada laboral, tras haberse recibido de maestra. Esa misma mañana, Mónica Jara recibió una advertencia que parecía premonitoria: "Si pasa algo, saltá por la ventana, es tu vida".

El autor de esa frase se presentó como testigo este martes, durante el segundo día de juicio por la explosión de la escuela. Oscar Urrutia es un docente con larga trayectoria en contextos rurales. Pasó por escuelas de Cinco Saltos y de Pilo Lil pero, desde 2008, daba clases en la escuela de Aguada San Roque en el segundo ciclo, a los niños de cuarto y quinto grado.

Interrogado tanto por la Fiscalía como por la querella y la defensa, el docente repasó los motivos que los llevaron a retomar la presencialidad y regresar a la escuela rural tras la pausa que se dio por la pandemia de coronavirus. El jueves previo a la explosión, habían mantenido una reunión a través de la plataforma Zoom, en donde la directora del colegio les aseguró que estaban dadas las condiciones edilicias para regresar al aula.

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"Se juzga mucho al maestro, pero en la ruralidad nosotros ponemos el corazón", dijo y aclaró que los maestros querían regresar pronto a las clases presenciales. "En las escuelas rurales, si perdés a un chico, ya lo mandan a trabajar al campo", dijo sobre las dificultades para sostener la escolaridad de los estudiantes que viven en parajes alejados.

Aunque las clases en la provincia de Neuquén se sostenían a través de plataformas virtuales, muchas familias de parajes y zonas rurales no tenían conectividad, por lo que la propia directora, Marta Báez, iba de casa en casa repartiendo cuadernillos con tareas. Por eso, querían regresar al establecimiento para encontrarse con los niños cara a cara.

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Oscar Urrutia repasó las horas previas a la tragedia de Aguada San Roque tras ser citado por la Fiscalía como testigo en el juicio, que fue presenciado desde la sala por las autoridades del gremio docente ATEN y con el respaldo de un nutrido grupo de docentes, que acamparon fuera de la Ciudad Judicial con carteles que rezaban: "Justicia por la Seño Mónica".

Las horas previas a la explosión

El 28 de junio, un lunes previo al trágico accidente, tanto la directora como Oscar Urrutia, Luis Riffo y Mónica Jara llegaron al establecimiento. Entre lágrimas, el docente recordó que ese día fue la primera vez que conoció a Mónica Jara, la víctima de la explosión, a quien sólo conocía a través de videollamadas.

"Me acuerdo que llegó con su marido a la tarde", dijo con la vos quebrada. "Cenamos juntos y nos contó que le gustaba mucho el fútbol, así que después vimos un partido", agregó. La maestra les relató que tenía dos hijas pequeñas y que su esposo se había quedado sin trabajo a partir de la pandemia de coronavirus. También expresó su alegría de estar en las aulas, porque había tenido muchas dificultades para recibirse de maestra.

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Aunque los varones fueron a dormir a la casa de los maestros varones, la residencia de la maestras seguía en refacciones, por lo que Mónica pasó la noche en el albergue de las alumnas, al que todos llamaban "el albergue de las nenas". Hasta el momento, no había niñas alojadas en ese sector, que había sido remodelado recientemente y que fue el centro de la explosión de un calefactor que se cobró la vida de Mónica y de los operarios Nicolás Francés, gasista matriculado, y su sobrino y ayudante, Mariano Spinedi.

Oscar recordó haber ingresado a esa habitación, de unos 8 metros por 6, y aclaró que "estaba hermoso, habían puesto unas luces muy bonitas". Aclaró que, pese a las declaraciones que escuchó tras el incendio, en el albergue "no había olor a gas, y había buena temperatura, estaba calentito aunque afuera hacía un fresquete".

A la mañana siguiente comenzaron las clases presenciales en Aguada San Roque. Aunque la portera señaló que tuvo dificultades para calentar el agua y hacer té, Oscar no le dio demasiada importancia. En un día frío de invierno, se ofreció para ayudar a la directora con una canilla exterior, que se había congelado por el frío, pero aclaró que nunca sintió olor a gas.

Antes del inicio de las clases, en la que Oscar tenía que pararse frente a un aula con sólo dos alumnos, Mónica le dijo que se había quedado encerrada en el albergue de las alumnas mujeres. "Yo le dije: si pasa algo, saltá por la ventana", pero ella me respondió que no quería que nadie pensara mal. Yo le aclaré que salte igual, que era su vida", explicó Oscar.

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De 9 a 12, se dictaron clases en Aguada San Roque. Y al mediodía, mientras la directora se disponía a cocinar, Oscar y Mónica se quedaron juntos frente a una computadora para completar una inscripción en el portal docente. Fue entonces cuando un hombre mayor, al que los docentes rurales llamaban "el viejito", llamó a Mónica para pedirle que le abra la puerta del albergue, con el fin de atender "un tema de gas".

Mónica, que se había quedado encerrada en esa habitación, llevaba en el bolsillo "una tijerita de las que usan los nenes para plástica", según relató Oscar. "Me dijo en broma: 'acá tengo la llave maestra' porque era lo que había usado para abrir", explicó sobre el momento en que se fue junto a los operarios al albergue, para no volver nunca más.

Apenas unos minutos después, Oscar escuchó una serie de estruendos. "Fue un ruido fuerte y miré para la casa de los maestros, pensando que se había caído un termotanque", contó. Sin embargo, al girar la cabeza, pudo ver lo que realmente había ocurrido: "Vi el humo negro, la polvareda y una llamarada, era todo rojo fuerte", dijo sobre la explosión.

Lo que siguió fue pura confusión. Oscar intentó buscar el teléfono de Mónica para llamar a sus familiares. Fue entonces cuando Marta, la directora del colegio, se desmayó en sus brazos y él tuvo que practicarle RCP. En el medio, los otros dos operarios que no habían sido afectados por el fuego se sumaron a vecinos del lugar para intentar rescatar a los heridos. "Estaban abriendo un boquete en la pared para intentar sacarlos, y se escuchaban gritos, llantos y gente que llegaba", explicó.

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Oscar entendió que Mónica sí había seguido sus directivas, esa frase premonitoria que le había dicho a la mañana. Por eso piensa que intentó saltar antes de que el fuego la consumiera por completo. "Cuando entré, vi al viejito y a otro más adentro, pegaditos", dijo sobre el hallazgo de los cuerpos calcinados. A la maestra, en cambio, la vio recién en la posta sanitaria, ya con el 80% del cuerpo quemado.

Oscar no recordaba si todas las obras estaban completas, o dónde estaban ubicados todos los matafuegos. Sí aseguró que la directora de la escuela albergue les aclaró que las condiciones estaban dadas para volver a la presencialidad. En la reunión por Zoom, se enfocaron más en los protocolos sanitarios que en la parte edilicia, ya que el principal temor era que se produjeran contagios de coronavirus.

"El que tiene hijos sabe cómo fue el tema de la pandemia. Era muy difícil sostener las clases virtuales. Si pasa en la ciudad, imaginen en el campo", aclaró el maestro, que recordó que dictaron clases con las ventanas abiertas para cumplir las directivas de ventilar los espacios. Pese a eso, y a la crudeza de un día de junio en el campo, las aulas estaban con buena temperatura, a fuerza de los aparatos de gas que le costaron la vida a tres trabajadores.

El juicio y los imputados por la explosión en Aguada San Roque

Hasta el próximo 28 de agosto se llevará adelante el juicio por la explosión en la Escuela 144 de Aguada San Roque, ocurrida el 29 de junio de 2021, que provocó las muertes de la docente Mónica Jara y los operarios Nicolás Francés y Mariano Spinedi.

El presidente del tribunal colegiado que está al frente del juicio, Maximiliano Bagnat, informó que se escucharán los testimonios de 108 testigos, y las audiencias se realizarán de lunes a viernes, de 9 a 17, con una pausa al mediodía. Además de Bagnat, integran el tribunal los jueces Ignacio Pombo y Lisandro Borgonovo.

Inicialmente los imputados en la causa fueron diez, pero finalmente seis llegaron a juicio. El primero que quedó afuera fue Gabriel Potás -quien se desempeñaba como coordinador interinstitucional de la Unidad de Planificación e Infraestructura, dependiente del Ministerio de Educación-, en octubre del 2022.

En aquel momento, la defensa del funcionario pidió la impugnación al entender que se había afectado "el derecho de defensa en juicio, el acceso a la jurisdicción y el derecho a guardar silencio como derivación de la prohibición de autoincriminación forzada". El fundamento fue que durante la investigación preliminar de la Fiscalía se le tomó declaración testimonial y luego resultó imputado. El fallo del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) consideró que se afectó su derecho de defensa.

En tanto, el 27 de marzo pasado fueron sobreseídos los únicos dos funcionarios que quedaban imputados del Ministerio de Educación: Fabio Luna (exdirector general de la Modalidad Rural del Consejo Provincial de Educación) y Patricia Cressatti (directora provincial de Nivel Primario del CPE). En ambos casos se les había imputado el delito de incumplimiento de deberes de funcionario público. En este caso, el juez de Garantías Mario Tommasi dispuso el sobreseimiento de ambos al entender que no estaba especificada en la acusación la norma o reglamento incumplida por los funcionarios.

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Por último, el pasado 7 de junio, el TSJ confirmó la situación judicial de Eduardo Afione, maestro mayor de obras -subcontratado por la empresa Arte Construcciones-, quien accedió a una suspensión de juicio a prueba (probation), por lo que no fue a juicio. El argumento fue que la pena prevista por el delito que se le atribuyó va desde 1 mes a los 5 años de prisión y, según interpretó el Tribunal de Impugnación por unanimidad, cumplía con el requisito para acceder a ese beneficio.

La decisión fue tomada por un Tribunal de Impugnación conformado por las juezas Liliana Deiub y Florencia Martini y por el juez Richard Trincheri.

En cambio, en aquel momento el mismo pedido fue rechazado para el arquitecto Diego Bulgheroni ya que los delitos que se le imputan (estrago culposo agravado en concurso real con administración fraudulenta en perjuicio de la administración pública) prevén penas más altas (de 2 a 11 años de prisión) y su situación es distinta, por lo que finalmente fue a juicio.

De esta forma, por parte de la empresa -además de Bulgheroni- también es juzgado Héctor Villanueva (socio gerente de la empresa). En tanto, los funcionarios públicos que están en banquillo son Roberto Deza (subsecretario de Obras Públicas), Raúl Capdevila (director provincial de Obras Públicas), Carlos Córdoba (director de Obras Públicas) y Sergio Percat (director de Obras Contratadas).

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