Los gestos y desafíos que planteó el encuentro de gobernadores en Tucumán. Relación institucional, la mira puesta en el año que viene y dos modelos de gestión.
El encuentro de gobernadores, convocado por el presidente Javier Milei en Tucumán para la vigilia del Día de la Patria, dejó varias cuestiones para analizar desde el punto de vista de la relación institucional Nación- Provincia, pero también en lo que hace al escenario electoral del año que viene.
La foto, de la que participó Rolando Figueroa junto a otros once mandatarios aliados o dialoguistas, le sirvió al gobierno nacional para ratificar el pacto de mayo de hace dos años atrás, buscando sumar una agenda de temas a tratar en el futuro mediato, como la reforma política y la modificación del régimen de Zona Fría.
Desde lo político, la continuación de esta convivencia con “buenos modales” entre Figueroa y Milei podrá marcar el futuro de ambos, pensando en sus reelecciones, pero dependiendo de cómo capitalicen para sus respectivos espacios políticos esa simbiosis.
En las últimas horas trascendió un video del encuentro, donde se lo ve al presidente saludando a los gobernadores. Cuando llega el turno de Figueroa, Milei se acerca, y con un abrazo le dice, en un término bastante campechano y de aprobación: “Cómo está empujando, ¿no?”.
El gesto se asocia con una valoración positiva que Milei tiene de la gestión de Figueroa y de un interés particular vinculado a que si a Neuquén le va bien, vía Vaca Muerta, al gobierno nacional también.
Todo, en paralelo a una relación aceitada que Figueroa se encargó de sostener, desde el inicio de su gobierno, con el ministro de Economía Luis Caputo y con el ahora flamante jefe de Gabinete, Diego Santilli, buscando acercar posiciones a la hora de negociar temas controvertidos.
Pero volviendo a lo político electoral, y ya con la mira en 2027, esta relación con Nación le presenta a Figueroa un doble desafío: deberá transitar, con delicado equilibrio, el camino de sostener su base electoral de 2023, compuesto por un porcentaje importante de votantes de Milei; pero también de otros sectores opositores al actual gobierno nacional. De hecho, su variopinto espacio de La Neuquinidad contiene a un amplio abanico de dirigentes (muchos de ellos funcionarios) que va del PRO, pasando por el Frente Grande, el MPN y llegando al peronismo.
Casi con seguridad, el principal rival que tendrá Figueroa en su camino a la reelección será La Libertad Avanza, en una elección que, en este caso con seguridad, será desdoblada de los comicios nacionales.
Con ello Figueroa se asegurará centrar la atención del electorado en la cuestión provincial y ahí sí se verá obligado a diferenciarse del gobierno nacional, algo que en los hechos se da con dos modelos muy distintos de gestión, fundamentalmente en lo que hace al concepto que cada administración tiene sobre la obra pública y el rol del Estado.
Puertas adentro de su gobierno y en diferentes encuentros políticos, el propio Figueroa ya planteó esto último. Pero lo deberá replicar, buscando el voto del ciudadano de a pie, cuando llegue el momento fuerte de una campaña para una elección que definirá el futuro de Neuquén por los próximos cuatro años.