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Neuquén se prepara para la lluvia: cómo será el operativo para controlar los más de 3000 sumideros

Ante el pronóstico de lluvias para varios días de esta semana, la Municipalidad inició la limpieza de sumideros y control de bombeos para evitar obstrucciones.

La Municipalidad de Neuquén puso en marcha un operativo preventivo ante el pronóstico de lluvias para los próximos días y afectará a buena parte de su personal al control del sistema pluvial de la ciudad. El objetivo será llegar al inicio de la tormenta con los sumideros despejados, monitorear durante las precipitaciones los puntos más críticos y realizar después un relevamiento para detectar dónde el agua pudo haber circulado con dificultad.

Cristian Haspert, subsecretario de Limpieza Urbana, explicó a LM Neuquén que la preparación comenzó con recorridas para garantizar que no haya residuos sobre las rejas de los sumideros y que el agua pueda ingresar al sistema cuando comiencen las precipitaciones.

“Previamente a las tormentas tenemos un grupo de emergencia. Está todo el personal de la secretaría de Movilidad y Servicios al Ciudadano, la subsecretaría de Limpieza Urbana y Defensa Civil. Nos encontramos y hacemos un trabajo previo”, explicó.

Hay alertas de nivel amarillo para distintas partes del país.

La ciudad cuenta con más de 3.000 sumideros, además de canales entubados y otros a cielo abierto. Por eso, el desafío para el municipio es poder revisar la mayor cantidad posible de puntos antes de que llegue la lluvia.

“Un día de tormenta no te tiene que encontrar con residuos sobre la reja. por eso ya empezamos a limpiarlos”, señaló Haspert.

El funcionario explicó que las cuadrillas recorren distintos sectores y van limpiando los puntos que pueden presentar inconvenientes. La tarea cobra especial importancia porque, según advirtió, algunos de los canales a cielo abierto son utilizados por vecinos como si fueran contenedores, lo que termina complicando el funcionamiento del sistema cuando se producen lluvias intensas.

Haspert planteó además que Neuquén enfrenta un escenario diferente al de años atrás. Históricamente, la ciudad no contaba con un sistema pluvial desarrollado porque las precipitaciones eran escasas. Pero esa situación cambió y, según sostuvo, las tormentas que se vienen registrando obligan a pensar en nuevas obras y en una infraestructura preparada para recibir grandes cantidades de agua en períodos muy cortos.

“Neuquén no se consideraba una ciudad donde necesitábamos un sistema pluvial porque llovía muy poco. Eso cambió”, explicó.

El subsecretario relacionó este fenómeno con el cambio climático y sostuvo que una de las decisiones más acertadas es asumir que este nuevo escenario llegó para quedarse.

En particular, señaló que la geografía de Neuquén, ubicada entre la barda y el río, puede generar complicaciones cuando se producen tormentas cortas pero muy intensas. La gran cantidad de agua que cae en poco tiempo puede generar anegamientos y aumentar la velocidad de los cursos de agua.

Haspert recordó además que días atrás se produjo una tormenta de esas características y que ese tipo de episodios permitió evaluar cómo está funcionando el sistema pluvial y cuáles son los sectores que requieren mayor atención.

Qué pasa cuando comienza la tormenta

El trabajo no termina con la limpieza previa. Durante la lluvia, el personal municipal permanece afectado al seguimiento de los sumideros para detectar rápidamente aquellos que puedan taparse y evitar que dejen de funcionar.

Además, Neuquén cuenta con ocho estaciones de bombeo ubicadas en sectores donde, por las características del terreno, el agua no puede salir solamente por pendiente y necesita ser impulsada mediante bombas.

Durante la tormenta también se monitorean los arroyos Villa María y Durán para detectar posibles obstrucciones. Haspert explicó que en esos sectores es habitual encontrar residuos que pueden afectar el escurrimiento, entre ellos heladeras, animales muertos y distintos tipos de basura.

La tarea consiste en mantener despejados esos puntos mientras duren las precipitaciones y actuar ante cualquier situación que pueda generar un tapón.

Una vez que termina la tormenta comienza otra etapa del operativo. Las cuadrillas vuelven a recorrer los sectores para analizar cómo funcionó el sistema y detectar dónde pudo haberse producido alguna dificultad.

“Después de la tormenta hacés un análisis de cómo funcionó y dónde podés tener un tapón”, explicó Haspert. En esos casos, una calle que demora en desagotar puede ser una señal de que existe algún inconveniente con el barro, las piedras o los residuos que fueron arrastrados por el agua.

Recomendaciones para los vecinos

Desde el municipio también pidieron colaboración a los vecinos. Una de las principales recomendaciones es revisar las canaletas de las viviendas y limpiarlas antes de la llegada de las precipitaciones.

Haspert también pidió que, si la tormenta supera lo previsto, los vecinos eviten sacar los residuos a la calle y los mantengan dentro de sus viviendas hasta que las condiciones mejoren. La basura que queda en la vía pública puede terminar desplazándose hacia los sumideros y obstruirlos.

Otra de las recomendaciones es no retirar las rejas de los sumideros. Esas estructuras cumplen una doble función: evitar que ingresen elementos como cartones y botellas y reducir el riesgo de que una persona pueda caer dentro de un conducto que, en algunos casos, puede tener hasta dos metros de profundidad.

Ante una reja que no funcione correctamente, el municipio pidió realizar el aviso al 147, para que personal municipal pueda acercarse y verificar qué está ocurriendo.

El operativo previsto inicialmente para otras tareas municipales quedó en segundo plano frente a la necesidad de reforzar las recorridas por la ciudad. “Quedamos todos afectados a estos recorridos”, explicó Haspert, que puso como dimensión del desafío los más de 3.000 sumideros que deben ser controlados.

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