El espacio comenzó a funcionar durante el invierno y el gobierno decidió mantenerlo. Asisten a más de 70 personas por noche.
El parador nocturno para personas en situación de calle de Neuquén comenzó a funcionar durante el invierno como un lugar donde dormir, comer y resguardarse del frío. En agosto, cuando ya habían pasado unas 400 personas por el espacio, el Gobierno provincial anunció que no cerraría con la llegada de la primavera: continuaría abierto y sumaría herramientas para acompañar la reinserción laboral y familiar de quienes asisten.
En aquel momento, el refugio recibía un promedio de 100 personas por noche, con jornadas en las que la asistencia había llegado a 120. La secretaria de Emergencias y Gestión del Riesgo, Luciana Ortiz Luna, explicó que se trataba de un dispositivo de “bajo umbral”, preparado para recibir también a personas que atravesaban consumos problemáticos y otras situaciones críticas.
Ahora, en diálogo con LU5, la funcionaria actualizó las cifras y puso el foco en una realidad que, según dijo, es la que más le duele: la presencia de adultos mayores en situación de calle. Estimó que por el refugio pasaron entre 30 y 40 personas de más de 65 años, entre ellas algunas mayores de 70 y de 75.
También expresó su preocupación por las personas con discapacidad que llegaron al dispositivo.
Según los datos que brindó Ortiz Luna, alrededor de 460 personas pasaron por el refugio desde su apertura y actualmente asisten unas 70 por noche. La cifra nocturna es menor que la registrada durante los meses más fríos.
La funcionaria explicó que algunas personas pudieron conseguir trabajo, recomponer vínculos familiares o regresar a sus provincias. Respecto de las edades, estimó que casi el 60% de quienes asisten tiene entre 20 y 45 años.
También indicó que, de acuerdo con los registros actuales, el 71% tiene domicilio en Neuquén.
La decisión de mantener abierto el refugio implica ampliar su tarea más allá de la atención nocturna. Ortiz Luna explicó que el espacio seguirá siendo la puerta de entrada para personas que llegan en distintas condiciones: “Venís y entrás como estás”, resumió al describir el criterio de bajo umbral.
Allí pueden acceder a un lugar para dormir, comida, higiene y acompañamiento profesional. La intención es que quienes lo necesiten puedan iniciar un tratamiento y, a medida que avance su situación, continuar el proceso en otros dispositivos.
En esa línea, Ortiz Luna adelantó que se trasladará un tráiler desde el expeaje hasta el hogar María Madre, a cargo del padre Chicho. Según explicó, allí podrían incorporarse entre 20 y 30 personas que hayan avanzado en su tratamiento o conseguido trabajo. El esquema también se articula con otros espacios, entre ellos el refugio del Cura Brochero.
La funcionaria reconoció que todavía hay personas que duermen en la calle. "Algunos no quieren venir" aseguró.
Explicó que, cuando reciben un aviso, los equipos pueden acercarse para ofrecerles ir al refugio, aunque algunas personas no desean hacerlo.
"Nosotros lo vamos a buscar y le preguntamos si quiere venir" agregó.
Además, recordó que el lugar mantiene controles y reglas de convivencia para cuidar a quienes asisten.
Ortiz Luna invitó, a quienes quieran colaborar como voluntarios a acercarse todos los días a las 20 al refugio del expeaje. "Las manos son bien recibidas para todo" concluyó.