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Qué pasará con los ríos Limay y Neuquén esta temporada de verano

El panorama no es alentador. La expectativa para disfrutar de los ríos caudalosos parece que es poca o nula. Pero los balnearios estarán operativos.

El próximo verano no promete la mejor postal en la región: los ríos Limay y Neuquén tienen niveles de agua considerablemente bajos. Así lo advirtió Francisco Baggio, al frente de la Subsecretaria de Medio Ambiente y Protección Ciudadana de la ciudad, quien a la vez explicó que la situación se debe a un año "hidrológicamente seco", marcado por escasas lluvias y poca nieve en la cordillera.

"Se espera un verano con poca agua en el río Limay, el río Neuquén en el tramo de la ciudad de Neuquén, aguas arriba y, obviamente, aguas abajo", señaló Baggio, preocupado por las consecuencias que esta merma podría tener en las actividades recreativas y ambientales.

En diálogo con LM Neuquén, el funcionario municipal detalló que durante los meses de mayo, junio y julio de 2025 se liberó gran cantidad de agua desde los embalses para generar energía eléctrica y abastecer la demanda del Área Metropolitana de Buenos Aires durante los momentos más crudos y fríos del invierno. "Se erogó mucha agua desde los embalses para satisfacer la demanda eléctrica de Buenos Aires y el conurbano por la gran ola de frío que hubo", recordó.

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Las erogaciones actuales de los caudales de los ríos

Esa decisión, explicó, descargó significativamente los embalses, que ahora se encuentran en proceso de recuperación. "Por eso ahora se está guardando agua en los embalses", indicó Baggio, al tiempo que precisó que las represas están liberando solo el caudal mínimo indispensable: 98 metros cúbicos por segundo en el río Neuquén y 250 en el Limay.

A pesar de este panorama, el funcionario aclaró que los balnearios de la ciudad permanecerán operativos durante la temporada estival, aunque con niveles de agua más bajos que los habituales. “Los balnearios van a estar operativos todos con este caudal, pero bueno, esa es la realidad que tenemos”, resumió.

"Los embalses están en un límite bajo, eso no es bueno para el río. Hoy deberíamos tener un nivel un poco más alto. Tal vez 400 o 500 metros cúbicos por segundo en el Limay y 200 en el Neuquén. Mientras tanto, los balnearios están habilitados todos. Después, que pasará en adelante, no lo sabemos. No podemos hacer futurología". Francisco Baggio, subsecretario de Medio Ambiente.

El panorama preocupa, no solo por el impacto en la recreación, sino también por la señal que deja el cambio en los patrones hídricos de la región: un verano con menos agua es también el reflejo de un año más seco, más vulnerable y con embalses que buscan recomponerse tras meses de alta demanda energética.

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Oscuro panorama

La falta de lluvias y nevadas intensas en la cordillera de Neuquén este año y el panorama de sequía encendió las alarmas sobre la disponibilidad de agua para el próximo verano. Entre un 40 y 60% menos de agua está ingresando a los embalses, según las mediciones de la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC).

No es que falte el agua en los embalses, sino que las proyecciones de los deshielos (ante la poca nieve acumulada en las altas cumbres) hace que en los meses de octubre y noviembre no haya tanta disponibilidad como el año pasado. Los registros están muy por debajo de la media histórica, que se mide desde 1997 hasta la actualidad.

Horacio Collado, referente del área técnica de la AIC, explicó que los caudales se controlan en puntos estratégicos como Barreales, Mari Menuco, y en estaciones como La Higuera, ubicada a unos 60 kilómetros de los embalses, donde se realizan algunas de las mediciones.

represa hidroelectrica chocon neuquen

“Ahí medimos el caudal, la altura de cara y los caudales, y lo mismo en el Limay, antes de Alicurá, en Collón Curá”, detalló a LMNeuquén. “Con esas mediciones bien calibradas, vamos midiendo los caudales que van entrando a los embalses y los niveles de los embalses”, sostuvo.

Alerta por la falta de agua en Neuquén

Collado advirtió que desde mayo hasta julio las lluvias estuvieron muy por debajo del promedio histórico en la provincia de Neuquén, en todas las cuencas. “Los caudales de lluvia estuvieron del orden del 40 al 60% de lo que sería habitual. Llevamos 120 años de mediciones y esto marca una situación excepcional”, señaló.

El déficit de lluvias quedó claramente reflejado en los registros de mayo, un mes clave para la acumulación de agua que después nutre los embalses.

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