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Apenas atiende su teléfono, sabe que lo llama LMNeuquén y dice: "Qué les puedo decir, estoy enloquecido. Más bien no puedo estar. Esto me ha superado". Por algunos minutos suspende la maratón de sánguches que ya tiene pedidos para el día, y anota a otros clientes para el día siguiente. El tuit solidario de una vecina que llamó a comprarle al "abuelito" Don Víctor generó una revolución en la cocina de la calle Entre Ríos y 9 de Julio, donde tiene su rotisería, con más de 8 millones de visualizaciones en las redes.
Si apenas podía vender algo así como cuatro o cinco sánguches de milanesa de medio metro por día, hoy no da abasto con los 40 y 50 pedidos que tiene a diario. Así es desde que Mariana, otra vecina de Rincón de los Sauces, tuvo la buena idea de publicar un tuit en las redes sociales para que la gente le compre.
"Yo no entiendo mucho de redes, no las manejo. Ni sabía lo del tuit. Pero de pronto comenzó a llegar gente a la rotisería y las ventas se incrementaron mucho. Ya no doy abasto. La verdad que estoy sorprendido, me han vuelto loco", expresó Don Víctor Gutiérrez, en diálogo con LMN.
Víctor reside en la localidad petrolera desde hace 45 años. Llegó del Valle, más precisamente de Villa Manzano, y en Rincón armó su vida. En un restaurante donde trabajaba como cocinero conoció a su esposa, también cocinera, se casaron y tuvieron dos hijos y cuatro nietos.
"Con los años tuve la suerte de tener mi propio restaurante y tener casi 30 personas trabajando conmigo. Pero en un momento y por circunstancias de la vida tuve que bajar las persianas y nos quedamos sin trabajo", recordó el hombre que es un fenómeno en los últimos días.
Mucha gente recuerda al restaurante que tenía Don Víctor con mucho cariño. Le había puesto Alevic, en referencia a su nombre y al de una de su hija Alejandra, quien ahora también lo ayuda a preparar la maratón de sánguches. "No me puedo quejar. Rincón me dio todo (cuando la ciudad fue un boom), después lo perdí todo, pero gracias a Dios tengo salud y hoy me está ocurriendo esto", manifestó emocionado.
Sus dos hijos tienen trabajo y ahora están tratando de colaborar con él porque las ventas se incrementaron mucho de un día para el otro y a su padre, de 65 años, no le dan las manos. "Nos turnamos para darle una mano, porque esta situación lo ha desbordado. Así que estamos para organizarle su jornada porque si fuera por él sigue haciendo sánguches", contó Alejandra, su hija.
Alejandra se expresó muy agradecida con todos los que colaboraron con su padre, y no pudo seguir con la charla porque en el trajín de la mañana había que seguir atendiendo a los clientes y clientas. Mientras dure, lo que dure.
Todo lo que hacen en Entre Ríos y 9 de Julio es caserito. Don Víctor no hace delivery, tampoco tiene Whatsapp. Mucho menos, plataformas digitales. Pero atiende por teléfono y de forma personal a cada vecino y vecina que pide el sánguche del momento: milanesa y de medio metro, a un precio que se sostiene desde noviembre de 2022. "Pedimos disculpas si no respondemos las llamadas porque ya no tenemos stock y estamos trabajando en la entrega de los pedidos", se lee en la cuenta de Facebook que manejan sus hijos.
Y son cientos los usuarios que le hacen el aguante, algunos muy ocurrentes y graciosos, como la joven que bromea que viajará desde Rosario a probar el sánguche, igual que otros que residen en Mendoza y Buenos Aires. Incluso hay uno que dice que viajará desde Chile y uno más desde España.
Don Víctor mete mano a la cocina y agradece el pequeño milagro.