Su familia encontró una prótesis mioeléctrica ideal en Paraguay, pero su costo es inalcanzable por lo que lanzaron una colecta solidaria y piden ayuda.
Durante seis años, Mateo aprendió a hacer casi todo con una sola mano. Anda en bicicleta, trepa, juega, va a la escuela y enfrenta con una naturalidad admirable los desafíos cotidianos. Pero hace aproximadamente un año les hizo un pedido a sus padres que cambió por completo la vida de la familia. "Quiero tener mis dos manitos", les dijo.
Desde ese momento, Janet y Diego comenzaron una búsqueda que los llevó a recorrer distintos consultorios y especialistas de Argentina hasta encontrar, finalmente, una alternativa en Paraguay: una prótesis con sensores y movimiento que podría devolverle a Mateo muchas de las funciones que hoy no puede realizar. El problema es el costo. Solo la prótesis vale unos 50 millones de pesos, a lo que habrá que sumar dos semanas de estadía en el país vecino para realizar las mediciones, la adaptación y los controles posteriores.
"Es algo que él mismo decidió pedir. No fue una idea nuestra", aclaró Janet, la mamá del pequeño, a LMNeuquén. La familia vive en Rincón de los Sauces.
Janet, de 38 años, es ama de casa y realiza panes, tartas y otras comidas para vender. Diego, de 40, trabaja como camionero. Ambos tienen otros dos hijos mellizos de 17 años, que también acompañan a Mateo en cada paso.
Mateo nació sin su mano izquierda. Sin embargo, durante todo el embarazo nadie les advirtió que existiera alguna malformación. "Nunca pudimos saber por qué nació sin la mano. Fue un embarazo normal. En ninguna ecografía me dijeron que venía sin su manito. Yo me enteré cuando nació. La partera fue quien me lo comunicó", recordó Janet.
La noticia fue un golpe inesperado. "Más allá de que uno a los hijos los quiere como vengan al mundo, nos quedamos impactados. Tenemos otros dos hijos y ninguno tuvo ningún problema", contó.
Con el paso del tiempo consultaron a distintos especialistas buscando respuestas, pero nunca obtuvieron una explicación definitiva.
"La única que me dijo algo fue la doctora que me atendía que dijo que podía haber sido por toxoplasmosis, la enfermedad del gato. Pero yo no tengo gatos, ni me acerco a ellos. Después nadie pudo decirnos realmente qué pasó", relató.
Los primeros años de vida transcurrieron con relativa tranquilidad. En su casa, Mateo siempre fue tratado como cualquier otro niño y aprendió rápidamente a desenvolverse.
"La crianza fue difícil al principio por el impacto emocional. Uno sabe que va a crecer y que van a empezar las preguntas", explicó su mamá.
Esas preguntas comenzaron cuando ingresó al jardín de infantes. "Los otros chicos empezaban a preguntarle por qué le faltaba una manito", recordó.
Como ella tampoco tenía respuestas médicas para darle, inventó una historia que ayudara a protegerlo.
"Yo le decía que cuando estaba en la panza capaz que se había chupado mucho la manito. Era una forma de que no fuera tan doloroso para él, porque yo tampoco tenía una explicación para darle", confesó.
Hoy Mateo cursa primer grado en la Escuela 300 de Rincón de los Sauces y volvió a enfrentar la misma situación.
"Como son compañeros nuevos, otra vez tiene que explicar por qué le falta una mano. Ahora muchas veces la guarda en el bolsillo porque recién lo están conociendo y los chicos preguntan. En el jardín pasó lo mismo, pero después todos ya sabían y dejaron de preguntar", contó Janet.
A pesar de eso, aseguró que el pequeño realiza las tareas escolares normalmente y nunca dejó que esa condición lo limitara.
Si hay algo que define a Mateo es su energía. Le gusta andar en bicicleta, escalar, trepar y probar actividades que muchas veces obligan a sus padres a estar especialmente atentos.
"Le gusta mucho el peligro", contó Janet con una mezcla de alegría y temor por lo que le pueda pasar. Y precisamente por eso considera que la prótesis podría darle mayor seguridad.
Es que siente que necesita agarrarse mejor cuando escala o cuando hace algunas actividades. "Nosotros siempre estamos muy atentos", explicó.
Sus hermanos mayores también cumplen un rol importante. "Los mellizos lo ayudan muchísimo", aseguró.
Después del pedido que hizo Mateo, la familia comenzó una larga recorrida por distintos lugares del país. "Nos ofrecían prótesis estáticas, de goma, pero él quería una prótesis que tuviera movimiento", explicó Janet.
Finalmente encontraron una clínica especializada en Paraguay. Hace pocos días mantuvieron una videollamada con el profesional encargado.
"Tuvimos una primera entrevista con el especialista. Nos explicó que sí se puede hacer la mano que necesita Mateo, pero tenemos que viajar para tomar las medidas y hacer toda la adaptación. Tenemos que quedarnos aproximadamente dos semanas", indicó.
La familia ya verificó la seriedad del centro médico y aseguró que es una clínica real con mucho prestigio, aunque aclaró que no van a transferir dinero hasta que estén allá.
Durante varios meses Janet y Diego intentaron reunir el dinero por sus propios medios. "Empezamos a juntar plata nosotros, pero se hace muy pesado", reconoció.
Organizaron rifas, continuaron vendiendo comidas y ahorraron todo lo que pudieron. Sin embargo, comprendieron que alcanzar una cifra tan alta era prácticamente imposible.
Hace apenas dos días decidieron iniciar una colecta solidaria. "No queremos que la gente se confunda ni que nadie quiera aprovecharse de esta situación", señaló Janet.
Por eso prometen mostrar cada paso del proceso. "Queremos que tengan la confianza de que toda la plata va a ser destinada únicamente para la mano. Vamos a ir contando todo lo que hagamos con Mateo para que la gente vea el destino de cada colaboración", afirmó.
Lo que más moviliza a la familia es la ilusión del propio Mateo. Hace un tiempo sus padres comenzaron a ahorrar sin decirle nada. Pero cuando finalmente le contaron que estaban intentando conseguir la prótesis, ya no dejó de preguntar.
"Desde entonces nos pregunta todo el tiempo cuánto falta para su manito", contó Janet, quien asumió que la ansiedad crece cada día.
El niño está muy contento y le dice a sus padres que "se va a volver loco cuando tenga su mano", contaron. Por eso decidieron hacer público el pedido de ayuda.
"Le pido a la gente que, si puede, nos ayude porque este es el sueño de mi hijo. Como papás nos está costando muchísimo juntar ese dinero. Sabemos la situación que estamos viviendo todos, pero vamos a hacer todo lo que esté a nuestro alcance para que él pueda cumplir ese sueño", expresó.
Y concluyó con una promesa para quienes decidan ayudarlos.
"Si alguien dona, quiere ver a ese niño feliz. Por eso vamos a compartir todo el proceso. Queremos que cada persona que nos ayude también pueda acompañar a Mateo en el camino hacia el día en que, por fin, tenga sus dos manitos", concluyó.
Quienes deseen aportar su granito de arena para que Mateo pueda acceder a su prótesis mioeléctrica pueden hacerlo mediante transferencias bancarias o poniéndose en contacto directo con la familia para colaborar en las rifas y ventas de alimentos que organizan semanalmente en Rincón de los Sauces.
Alias bancario: janetb
CBU de la cuenta de BPN: 0970019251006927270021
Contacto de la familia: Janet / Diego ( 2994 559415/ 299 47039 88 )