Tras varios días de caminos intransitables, el operativo provincial permitió asistir a familias rurales, evacuar a personas vulnerables y abastecer a hospitales.
El temporal que afectó a distintas regiones de Neuquén obligó a desplegar un amplio operativo de asistencia por aire y tierra. Con una mejora en las condiciones meteorológicas, el Gobierno provincial aprovechó una ventana de buen tiempo para llegar a parajes aislados, trasladar medicamentos y alimentos, así como también evacuar a personas que necesitaban atención. Ahora, el desafío será reforzar la prevención ante nuevos eventos climáticos.
La secretaria de Gestión de Riesgo de Neuquén, la médica Lucía Ortiz Luna, explicó en LU5 que el sábado se realizaron sobrevuelos con tres aeronaves en simultáneo: un avión y un helicóptero de la Provincia, además de un helicóptero del Plan Nacional de Manejo del Fuego que se encuentra dispuesto en San Martín de los Andes.
La operación permitió llegar a sectores donde las lluvias habían provocado daños importantes en los caminos y dejado a numerosas familias sin posibilidades de trasladarse. La funcionaria señaló que la mejora del tiempo fue clave para organizar la logística y aprovechar las horas en las que las condiciones de visibilidad permitían volar.
Entre los sectores que sufrieron las consecuencias más graves del temporal se encuentra la zona central de la provincia, particularmente el área de Piedra del Águila y la comunidad Ancatruz. Allí, varias familias habían quedado en una situación compleja. Algunas viviendas se encontraban llenas de barro, mientras que sus habitantes llevaban días sin poder acceder a alimentos y medicamentos.
Además, los caminos habían quedado completamente intransitables. Debido a esta situación, el operativo aéreo permitió trasladar asistencia para los pobladores. Personal del Hospital de Piedra del Águila, acompañado por un enfermero, participó de las tareas junto con el delegado regional para entregar alimentos y medicamentos que necesitaban las familias.
La intervención resultó fundamental para atender necesidades básicas en un contexto en el que el aislamiento impedía el ingreso de vehículos por tierra.
Otro de los sectores relevados fue el área rural de Zapala, donde las aeronaves sobrevolaron distintos parajes para conocer el estado de los caminos y evaluar las necesidades de los pobladores. Uno de los puntos más complicados fue Bajada de los Molles, en la zona de Puente Picún, donde más de 20 familias habían quedado sin posibilidades de acceso.
Ortiz Luna describió el impacto que produjo el agua sobre el terreno y explicó que algunos cursos de agua que habitualmente eran arroyos o cañadones se activaron con fuerza y modificaron por completo el trazado de los caminos.
El relevamiento desde el aire permitió observar la magnitud de los daños y determinar cuáles eran los lugares que requerían una intervención prioritaria. Sin embargo, las condiciones meteorológicas volvieron a empeorar y obligaron a suspender los sobrevuelos previstos para continuar con la asistencia.
Frente a esa situación, parte del equipo se trasladó por tierra hasta Paso Aguerre, donde referentes locales habían advertido sobre la presencia de personas aisladas que necesitaban ayuda. Uno de los casos que quedó bajo seguimiento fue el de un adulto mayor. La funcionaria explicó que revisaron su historia clínica y mantuvieron contacto con los agentes sanitarios para evaluar cómo llegar hasta el lugar, a la espera de que mejoraran las condiciones para realizar un nuevo operativo.
Uno de los momentos más delicados del operativo fue la evacuación de dos hermanos que vivían en un sector de difícil acceso en Bajada de los Molles. La mujer estaba próxima a cumplir 90 años y tenía dificultades para caminar debido a una afección previa en la cadera. Su hermano tenía alrededor de 72 años.
Durante las recorridas también asistieron a una mujer con asma y a otras personas que se habían quedado sin sus medicamentos habituales. La evacuación permitió que abandonaran una zona a la que, debido al estado de los caminos, no se habría podido llegar durante varios días.
Además del traslado de personas, los vuelos sirvieron para llevar alimentos y otros insumos a familias que permanecían aisladas. Entre los elementos transportados hubo bolsas de cebollas y papas, además de alimento para animales, fundamental para quienes viven de la actividad rural y la cría de ganado.
El operativo también incluyó una intervención para garantizar el abastecimiento del hospital de Rincón de los Sauces, que había comenzado a quedarse sin reactivos y otros insumos básicos. Para aprovechar la capacidad de carga de las aeronaves, fue necesario reorganizar el espacio disponible. En el avión provincial retiraron algunos asientos para transportar las cajas con los materiales que necesitaba el centro de salud.
En ese mismo operativo se realizó un vuelo sanitario para trasladar a un paciente que llevaba meses internado en el hospital Castro Rendón, en Neuquén capital, debido a una fractura de pelvis y que esperaba una resolución quirúrgica. El hombre necesitaba regresar a su lugar de origen y pudo hacerlo mediante el traslado aéreo.
Después de dejar al paciente, el avión volvió a salir con la carga completa de insumos destinados al hospital de Rincón de los Sauces. Ortiz Luna destacó que la tarea requirió una importante coordinación entre los equipos sanitarios, los responsables de la logística y el personal aeronáutico para aprovechar las breves ventanas de buen tiempo.
La funcionaria explicó que las operaciones dependen de factores como la visibilidad, la altura de las nubes y las condiciones meteorológicas. En algunos aeropuertos, como el de Rincón de los Sauces, los pilotos deben operar principalmente con referencias visuales, a diferencia de otros que cuentan con mayores posibilidades de asistencia instrumental.
Mientras avanzaba el temporal, el equipo provincial también trabajó para garantizar la atención de pacientes que necesitaban tratamientos regulares y que podían quedar expuestos a las dificultades de circulación. Entre ellos se encontraban personas que realizan diálisis. Para evitar que las complicaciones en las rutas impidieran que recibieran sus tratamientos, se organizó con anticipación su alojamiento en hoteles y se coordinó la logística necesaria para mantenerlos cerca de los centros de atención.
La asistencia también contempló a dos embarazadas, una de las cuales ya había comenzado con trabajo de parto. La estrategia consistió en anticiparse a los problemas de traslado y evitar que las personas con mayores necesidades sanitarias quedaran aisladas cuando los caminos se volvieran intransitables.
En paralelo, se rehabilitó parcialmente la circulación por El Carranza, aunque todavía quedaban trabajos por realizar. La mejora de las condiciones meteorológicas permitirá que las máquinas y los equipos de la empresa concesionaria avancen con mayor facilidad en la recuperación de los caminos.
Más allá de las tareas de asistencia inmediata, la funcionaria señaló que uno de los principales objetivos será reducir los riesgos para las personas que viven en zonas de ribera y en sectores expuestos a crecidas. En ese sentido, anticipó que se trabaja en la organización de centros de evacuados y en el fortalecimiento de los mecanismos de coordinación entre los distintos organismos y gobiernos locales.
La conformación de un comando unificado es otro de los puntos considerados centrales para responder ante una emergencia. La intención es contar con una conducción clara que permita distribuir los recursos de acuerdo con las necesidades de cada localidad.
Ortiz Luna también se refirió al anuncio del gobernador sobre la posibilidad de declarar una emergencia meteorológica por seis meses. Según explicó, la medida permitiría agilizar la disponibilidad de fondos para contratar maquinaria, adquirir alimentos y disponer de equipos de remediación sin que los procedimientos administrativos demoren las respuestas.
La funcionaria remarcó que no es posible impedir que se produzca un fenómeno meteorológico de estas características, pero sí se pueden tomar medidas para disminuir sus consecuencias sobre la población. Por eso, uno de los ejes será fortalecer los sistemas de alerta temprana y establecer mecanismos para que las comunidades puedan prepararse antes de la llegada de un evento de estas características.
La propuesta contempla que, cuando los pronósticos permitan anticipar un fenómeno peligroso, se pueda trabajar con hasta 72 horas de anticipación para identificar a las personas que necesiten ser evacuadas. El objetivo es retirar de las zonas de riesgo a quienes requieran asistencia especial, antes de que las crecidas o los cortes de caminos impidan cualquier traslado.
La secretaria explicó que la experiencia del temporal mostró la importancia de contar con recursos disponibles, equipos preparados y una coordinación que permita actuar rápidamente. También consideró fundamental que los municipios y las comisiones de fomento tengan definidos los espacios donde alojar a las familias evacuadas.
Aunque la mejora del tiempo permitirá avanzar con las tareas pendientes durante los próximos días, todavía resta evaluar los daños y completar la asistencia en los sectores más alejados.
La prioridad, ahora, será llegar a los pobladores que todavía necesitan ayuda, recuperar los caminos afectados y preparar a las comunidades para responder con mayor anticipación ante futuros eventos meteorológicos.