Esta tarde, la exesposa y madre de la hija adolescente de Mario Héctor Zalazar lo despidieron en redes con una frase que es un compromiso de por vida. Dolor entre los efectivos que tuvieron que rescatar con el peor desenlace a un miembro de su propia tropa.
"Que descanses en paz Mario, te prometo cuidar siempre a nuestra hijita". Con esa frase, Mónica Rosales, exesposa de Mario Héctor Zalazar, despidió esta tarde en sus redes sociales al sargento de Tránsito de Chos Malal hallado sin vida en el río Nahueve.
El posteo muestra la foto más dolorosa: Mario, grandote, de 1,90 y 120 kilos, abrazando fuerte a su hija de 15 años en la orilla de un espejo de agua neuquino, en un día de sol pleno. Un abrazo que hoy se volvió despedida y que conmovió a todo Chos Malal y al Alto Neuquén.
La frase de Mónica marcó el final de una búsqueda que tuvo el dramatismo extra de ser entre policías. Los que rastrillaron, los que se metieron atados con cuerdas al agua helada, los que no pudieron contener a la prima, eran sus propios compañeros de unidad.
“A todos nos afecta en lo sentimental porque era un compañero. Su propia guardia y toda la gente de la unidad estaban ahí buscándolo. Este triste final tiene un doble sentido”, expresó en exclusiva a LM Neuquén el comisario inspector Mariano Jara, coordinador de Seguridad del Alto Neuquén y jefe del operativo.
Jara contó después cómo fue el hallazgo: alrededor de las 10 de la mañana, a unos cinco kilómetros de la pasarela de Bella Vista, entre ramas de sauces, divisaron el cuerpo a 20 metros de la orilla, enganchado del brazo en un árbol. "El agua le pasaba por arriba, por ratos se descubría una parte y por ratos se tapaba", detalló con crudeza. Intentaron sacarlo dos veces. Fue imposible por el caudal. "Nuestra premura era asegurarlo, atarlo para que no se nos vaya y lo perdíamos", afirmó.
A su vez el jefe policial, añadió que: “Recién al mediodía, con la llegada de los buzos de Bomberos de la Policía desde Neuquén, lograron extraerlo con facilidad, resolviendo lo que para nosotros era una tarea muy compleja”.
Estaba a unos 800 metros aguas abajo de donde había aparecido ayer el chaleco salvavidas.
En la entrevista, Jara confirmó el dato que todos temían: Zalazar se había comprado el kayak hacía poco, quería probarlo. Fue con su papá, su hermana, sobrinos y su prima de unos 30 años. "Le dijeron no, porque está complejo el río, pero igual decidió meterse al agua. Hicieron unos 15 metros y se los chocó contra unos árboles cerca de la orilla. La chica logró sortear hasta la orilla con las ramas, a él lo vio que iba agarrado del bote aguas abajo", describió esos segundos extremos.
“A veces las condiciones confunden y es muy difícil dimensionar el peligro a tiempo. La corriente estaba tan fuerte que superaba cualquier experiencia previa. Era prácticamente imposible maniobrar o evitar los obstáculos del camino. Ante una fuerza de esa magnitud, lamentablemente, ningún nivel de destreza alcanzaba para poder salir”, admitió el jefe del operativo.
Para Jara, sortear esa fuerza era imposible, sobre todo si se tiene en cuenta que Zalazar no sabía nadar, según indicó su mismo entorno familiar.
El operativo movilizó a 100 personas: Policía, Bomberos de Las Ovejas y Andacollo, Municipalidad de Las Ovejas, comisión de fomento de Villa del Nahueve, Guardafauna, vecinos y el director de la Escuela 21 de Bella Vista que suspendió las clases y prestó la escuela como base.
Todos lo describen igual. Mario era de esas personas que en el norte le dicen “siete oficios”. Si no sabía, aprendía. En sus horas fuera de la Policía tenía un pequeño emprendimiento de reparación y mantenimiento de motosierras. "Le hacía a todo, acá en el norte le hacemos a todo. Era un pibe muy muy bueno, muy querido por la gente y por los policías", lo despidió Jara.
Hoy, mientras su cuerpo es velado en la vivienda de la familia Olate (vecinos de sus padres), sobre la calle Jaime de Nevares del Barrio Uriburu, su exesposa pronunció la más dura y promesa humana que se desprende de esta terrible e inesperada tragedia en el Nahueve, que marcará con dolor al norte neuquino para siempre.