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Una familia pionera de Meliquina inventó una bebida de hierbas que busca ser el sello de la Patagonia

La idea surgió después de un día de pesca con amigos y buscan que trascienda el ritual de los pescadores para llegar a las mesas de todo el mundo.

Cuando Gastón y Lidia llegaron a Villa Meliquina desde su casa bonaerense, encontraron un terreno virgen que les proponía un mundo entero de posibilidades. A finales de los 90, ese rincón casi secreto de la cordillera de Neuquén se erigía como una tabula rasa en la que podían construir el futuro a su antojo. Y así lo hicieron: después de crear varios emprendimientos que le dieron vida al pueblo, hoy son los autores de Fly Fishing Master, una bebida en base a hierbas autóctonas que quieren convertir en un sello de identidad para mostrar la Patagonia ante el mundo.

Los Cassoli se instalaron en Villa Meliquina, a unos 45 kilómetros de San Martín de los Andes, cuando en el sitio no había nada. Montaron su carpa en un terreno que resumía el carácter patagónico a la perfección, con una naturaleza que se presentaba mitad salvaje y mitad armoniosa pero, sin dudas, omnipresente. Por eso, soñaron una vida en el lugar, siempre atravesados por el cuidado del medio ambiente y una valorización especial de la fauna y la flora local.

Su amor por las plantas se vio reflejado en su primer emprendimiento, un vivero que busca rescatar las flores de la zona. "Jardines de la Patagonia se dedicó primero a forestar Meliquina y después otros rincones de la Patagonia y el país", relató Cassoli en diálogo con LMNeuquén. En los primeros años de este siglo, crecieron con su proyecto mientras incursionaban en la fabricación de conservas y licores caseros para consumo familiar, que siempre resaltaban los sabores autóctonos.

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Más tarde, construyeron un sueño nuevo: crearon una panadería que se tradujo, después, en la primera hostería del poblado. A la Hostería Meliquina llegaban turistas de todos los rincones del mundo, que compartían con Gastón el amor por la pesca con mosca y se llevaban del sur de Neuquén los ojos inundados en paisajes prodigiosos y un sabor único en el paladar que querían repetir.

"Cuando se volvían de las vacaciones, nos pedían que les mandemos los productos que habían consumido en la hostería", explicó Gastón, que se ocupaba de enviar licores, mermeladas, conservas o los chocolates típicos que los huéspedes habían probado en ese rinconcito de la cordillera. Y así, como discurren los ríos, los Cassoli siguieron el cauce de la gastronomía, pero fieles a esas ansias por inventar algo nuevo allí donde parece no haber nada.

"En 2017, y gracias al contacto que teníamos con los pescadores, tuvimos la suerte de que nos invitaran a pescar a Europa", relató Gastón. El viaje fue la bisagra para transformar sus sueños en un proyecto profesionalizado de productos alimenticios que rescatan el sabor de la Patagonia. "Nos dio la posibilidad de lograr más profesionalismo, aprender, trajimos muchos conocimientos de Suiza y el norte de Italia", indicó.

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Ya con los ojos puestos en el rubro gastronómico y un cúmulo de saberes, Gastón pensó en inventar una bebida desde cero, inspirado en los amargos herbales que son moneda corriente en Europa. "Así como nació el Jaggermeister en las montañas de Alemania o los italianos expandieron el Fernet por el mundo, queríamos crear una bebida de tipo digestiva pero en base a los botánicos que crecen en la zona, para tener una denominación de origen 100% patagónico", afirmó.

Después de un día de pesca con amigos, se nos ocurrió la idea de crear una bebida vinculada a los rituales de los pescadores, que suelen llevar una petaca de whisky en el chaleco para aguantar las noches frías o tener una bebida que los acompañe en la mesa de atado de las moscas. El sueño de Gastón y su familia era cambiar esa típica petaca por una que tuviera sabor a Patagonia.

Así crearon Fly Fishing Master, una bebida que aprovecha las hierbas de la región y la calidad de las aguas límpidas de sus ríos y lagos. La marca ata su identidad a los rituales de los pescadores de la cordillera, pero pronto se expandió a otros consumidores, que la disfrutan por su sabor y su toque artesanal.

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"Cuando pensamos la idea, le conté a un amigo de España y él me compartió la foto que le había sacado a otro amigo en el Malleo, peleando con una trucha, que al final se le escapó", relató Gastón y agregó: "Una amiga diseñadora de Bariloche nos ayudó con el diseño y tomamos esa imagen como un emblema de los pescadores y del vínculo que se teje con la naturaleza".

"Aunque la idea era inventar una bebida exclusiva para los pescadores, hoy está en la mesa del domingo más allá de la pesca, en la parte digestiva después del asado, en el aperitivo con tónica", contó el gastronómico, que hoy ya comercializa botellas en versiones suave, más fuerte y añejado en barricas de roble americano o lengas patagónicas. En su afán emprendedor, incursionaron en las bebidas listas para tomar y ya fabrican latas de Fly Tonic o Fly Lemon, que combinan su bebida con tónica o gaseosa de lima limón.

El proceso de creación

Gastón resistió a las inquisiciones y afirmó que la receta del Fly Fishing Master es secreta. Explicó, sin embargo, que el proceso de inicia con la recolección de botánicas y hierbas autóctonas, que pasan luego a un tiempo de secado natural y clasificación. Más tarde, comienza una maceración que puede demorar hasta seis meses, según las condiciones. Lo que sigue es filtrar y dejar madurar el producto. Para las versiones añejas, a ese año de trabajo se suman dos años más de guardado en barricas, que se venden luego en distintas presentaciones y botellas.

"Durante dos años, junto a Lidia y mis hijos Lorenzo y Franco, fuimos desarrollando distintos tipos de fórmula, luego de dos años pudimos desarrollar una receta única de la familia Cassoli y pudimos crear el primer licor a base de hierbas de la Patagonia", relató. "Primero hicimos unos ocho litros y se lo compartimos a amigos, a partir de ahí nuestros amigos nos empezaron a pedir e hicimos en escala progresiva, es un producto que lleva un año de elaboración para que esté en el mercado", contó.

En marzo de este año, su hijo Franco viajó a Alemania a presentar el producto, que ya tiene buena aceptación también en Austria y otras zonas montañosas de Europa, adaptadas a ese ritual de calentarse la garganta con una bebida que incluya carácter y sabor a naturaleza. "En Alemania prefieren las versiones más fuertes, y desde otros países nos piden la fórmula más suave", dijo Gastón y agregó que hay un toque cítrico en la receta que nunca va a revelar.

Para dar el siguiente salto, los Cassoli iniciaron la construcción de su fábrica, que ya está avanzada en un 90% y que se diseñó en un concepto de cuidado integral del medio ambiente, con paneles solares como fuente de energía. "Es algo a lo que prestamos mucha atención, mientras avanza la construcción queremos agilizar el resto de los trámites y habilitaciones para comercializar a mayor escala y tener denominación de origen", detalló.

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A más de 20 años de su llegada a Villa Meliquina, la carpa que montaron se transformó en una hostería y una fábrica de bebidas, en un pueblo más consolidado. "Ahora es más fácil emprender porque hay conexión a Internet y mejores caminos, la accesibilidad es distinta, pero todavía queda mucho por hacer", dijo Gastón, que adoptó con rapidez ese carácter pujante de los neuquinos.

En ese contexto, señaló que buscan tener más apoyo desde el Estado para aunar las ansias de los emprendedores con el rescate de los recursos naturales de cada zona, con el fin de que cada creación esté empapada de identidad neuquina.

La bebida que creció al calor de las tardes de pesca es hoy una apuesta para llevar la Patagonia en botellas por el mundo. "Hay una mística especial, tenemos amigos en otros países que quisieron guardar la botella para cuando Fly Fishing Master sea un símbolo de la Patagonia", indicó su creador, que sueña con que su producto esté presente en las góndolas de los free shops de los aeropuertos y sea el regalo típico que llevan los turistas tras visitar el sur del país.

Con un entusiasmo irremediable, los Cassoli siguen creando y potenciando su producto. "Uno de mis hijos se abocó más a la producción de chocolates, y ya creamos bombones de licor y alfajores con pasta de Fly Fishing Master", señaló el emprendedor, que encuentra en la Patagonia una naturaleza llena de recursos abundantes y, a la vez, una tierra frágil que debe ser protegida.

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