La mamá de dos estudiantes aseguró que les advirtieron a los alumnos que la inasistencia a esa actividad se verá reflejada en el boletín.
Una familia de dos estudiantes que concurren a una escuela evangélica de la ciudad estalló en bronca luego de conocer que las autoridades escolares determinaron que si sus hijos no asisten a la conmemoración del día de las escuelas evangélicas se verán afectadas sus notas en el Documento Único de Comunicación (DUCO).
La decisión de una escuela de participar de actividades vinculadas con su identidad religiosa no es una novedad para las familias que eligen una institución confesional. Sin embargo, para una mamá de Neuquén que tiene dos hijos que concurren a la escuela A.M.E.N., una situación ocurrida en los últimos días fue “la gota que rebalsó el vaso”: según relató a LM Neuquén, a los estudiantes les habrían comunicado que la asistencia a una actividad religiosa prevista para este martes 15 de septiembre podría tener consecuencias en la calificación que figura en el DUCO, el documento que reemplazó al tradicional boletín escolar.
La actividad a la que hace referencia la familia es el acto de conmemoración por el Día de las Escuelas Evangélicas, que la Asociación Mutualista Evangélica Neuquina (A.M.E.N.) realizará este martes a las 14 en el templo ubicado en Santiago del Estero 330, en Neuquén capital.
La invitación difundida por la institución convoca a la comunidad educativa a participar del encuentro, que tiene como objetivo “celebrar la trayectoria, los valores y el impacto de la educación evangélica” en la comunidad. La convocatoria está dirigida a directivos, docentes, estudiantes y familias.
La madre de los dos alumnos -uno de quinto grado y otro de primer grado- pidió preservar su identidad para resguardar a sus hijos. Contó que el malestar surgió a partir de las conversaciones entre las familias y de lo que luego pudo corroborar con su propio hijo.
“Esto es indignante. A los alumnos de 5° grado de la escuela A.M.E.N. les dijeron que si no iban a la actividad evangélica del templo el día 15 de septiembre se verá afectada la nota del DUCO, lo que antes llamábamos boletín”, aseguró.
Según explicó, la familia conoce desde el momento en que eligió la institución que se trata de una escuela evangélica y que existen determinadas actividades vinculadas con esa identidad. Incluso recordó que, al momento de inscribir a sus hijos, las familias aceptan determinadas condiciones relacionadas con la propuesta institucional.
“Uno cuando firma un acuerdo que lleva a los chicos a esa escuela sabe que tiene que cumplir determinadas actividades religiosas”, reconoció. Sin embargo, aclaró que el planteo actual es diferente para ella porque la actividad se desarrolla fuera de la jornada escolar habitual y porque, además, sostiene que se habría vinculado la participación con la evaluación de los estudiantes.
La mamá contó que en años anteriores decidió no llevar a sus hijos a este tipo de actividades porque, según explicó, suelen interrumpir la dinámica familiar y se realizan en horarios que no coinciden con la jornada escolar habitual. Pero esta vez la situación adquirió otra dimensión.
“Esta actividad yo no los he llevado porque te cortan las clases para hacer esta actividad. Siempre no los llevamos y nos complica la dinámica familiar, pero ahora obligan a los chicos a ir”, relató.
La actividad está prevista para este martes 15 de septiembre a las 14. Según explicó la mujer, los estudiantes ingresan habitualmente a las 13 y, en esta oportunidad, la propuesta contempla su traslado y permanencia en el templo durante aproximadamente una hora y media.
El tema comenzó a circular entre los padres. “Lo hablaron en el grupo de padres y ahí lo que se comentó fue esto. Yo le pregunté a mi hijo y me dijo que si no iban les iban a bajar las notas en el DUCO”, relató.
Según la mamá, otros padres también manifestaron preocupación o asumieron que debían concurrir para evitar inconvenientes.
Para esta familia, el episodio se suma a un malestar que viene creciendo por la presencia de contenidos religiosos dentro de determinadas instancias pedagógicas. La mujer sostuvo que este año percibió con mayor intensidad la incorporación de referencias a Dios en los contenidos y en las actividades escolares.
“No es la primera vez, pero este año lo veo con mucho más énfasis. Ellos en su rutina tienen esto y lo ven, pero este año, sobre todo en quinto, vi mucho más la presencia de la enseñanza de lo que es Dios dentro del aprendizaje”, explicó.
Puso como ejemplo una situación concreta que ocurrió mientras ayudaba a su hijo con una tarea de Lengua. “Lo estaba ayudando a mi nene en Lengua y lo primero que habla el material es que hablamos gracias a Dios, no que tenemos un sistema, un desarrollo evolutivo del ser humano. Habla que hablamos gracias a Dios”, cuestionó.
Para la mamá, el problema no pasa solamente por la existencia de una orientación religiosa, sino por lo que considera una mezcla entre esa formación y los contenidos estrictamente pedagógicos.
“Ya se está mezclando la religión con los aprendizajes, con lo pedagógico”, planteó.
También recordó que en matemática, según lo que observa en las actividades de sus hijos, aparecen referencias religiosas. “En Matemática arranca hablando de Dios”, afirmó.
La mujer aseguró que en distintas oportunidades expresó personalmente su disconformidad ante integrantes de la institución. “Las veces que manifesté mi enojo fue cara a cara. Está esta inquietud de que la religión esté dentro de la enseñanza pedagógica de la escuela en sí”, sostuvo.
La respuesta que, según relató, recibió en esas conversaciones fue que se trata de las reglas propias de la institución que las familias aceptan al elegirla. “Son las reglas de la escuela donde los llevás”, resumió.
Sin embargo, esta vez decidió que no continuará con sus hijos en A.M.E.N. una vez que finalice el ciclo lectivo. “Los voy a cambiar de escuela. Este año es la gota que rebalsó el vaso”, aseguró.
La decisión ya está tomada, aunque los chicos deberán completar el año escolar en la institución. “Todavía tienen que terminar este año. No quiero que la sigan pasando peor”, explicó la mamá.
Además, planteó que la experiencia de su familia fue diferente a la de aquellos estudiantes cuyos hogares participan activamente de la comunidad religiosa. “Nosotros no congregamos en las misas y entonces nunca le hicieron una devolución ni acompañamiento. No hay un acompañamiento si no estás dentro de la iglesia”, cuestionó.
La mamá decidió hacer público su reclamo porque considera que la situación excede una diferencia particular con la institución. “Esto es indignante”, insistió, convencida de que la educación religiosa y la evaluación de los aprendizajes deberían mantenerse separadas, aun dentro de una escuela con orientación confesional.