Se esperan abundantes precipitaciones en períodos cortos, granizo, ráfagas intensas y actividad eléctrica.
La inestabilidad climática sigue siendo una constante en esta primavera, que se encuentra atravesada por el fenómeno de El Niño que trae aparejada intensos temporales. En las últimas horas se advirtió por la presencia de fuertes fenómenos para varias regiones del país.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) emitió una serie de alertas amarillas por tormentas, lluvias y vientos fuertes para este viernes 6 de noviembre.
Según precisó el organismo dependiente del Ministerio de Defensa, once provincias estarán afectadas por las advertencias y el nivel indicado implica la posibilidad de que se registren “fenómenos meteorológicos con capacidad de daño y riesgo de interrupción momentánea de actividades cotidianas”.
Para este viernes está vigente una alerta amarilla por tormentas. Se esperan fenómenos aislados de variada intensidad, algunos localmente fuertes, que podrán estar acompañados por abundantes precipitaciones en períodos cortos, granizo ocasional, ráfagas intensas y actividad eléctrica frecuente.
Los valores de lluvia acumulada oscilarán entre 20 y 40 milímetros, aunque podrían superarse de forma puntual. Y alcanza al oeste de la provincia de Buenos Aires y a La Pampa.
Por otra parte, rige una alerta amarilla por vientos. Se prevén velocidades de entre 45 y 70 kilómetros por hora, con ráfagas que pueden superar los 110 km/h. En las demás áreas, soplarán desde el sur a entre 40 y 60 kilómetros por hora, con ráfagas que podrían alcanzar los 80 kilómetros por hora y superar ese umbral de manera puntual.
Estos vientos alcanzarán a las provincias de Córdoba, el sur de Santiago del Estero, el norte de La Pampa, San Luis, Mendoza, San Juan, La Rioja, Catamarca, una zona del noroeste de Tucumán y un sector del sur de Salta.
En tanto, la alerta amarilla por viento Zonda comprende un sector del norte de Mendoza, el centro de San Juan, La Rioja y Catamarca, y una zona del noroeste de Tucumán. Se esperan velocidades de entre 30 y 50 kilómetros por hora, con ráfagas que pueden superar los 70 kilómetros por hora.
El fenómeno puede reducir la visibilidad, provocar un aumento repentino de la temperatura y generar condiciones muy secas.