La familia Vásquez sufrió dos casos de violencia de género en la misma vivienda. La palabra del padre de las hermanas asesinadas por sus parejas.
Una familia de Campo Quijano, en la provincia de Salta, atraviesa una momento de profundo dolor, ya que en menos de nueve años, dos hermanas fueron asesinadas por sus parejas en hechos de violencia de género. El último caso fue el de Natalia Cruz, quien fue asesinada en su casa y contaba con signos de haber sido golpeada y estrangulada.
En tanto, en 2017, su hermana menor Amira Martínez, de 17 años, fue asesinada por su novio Edgardo Córdova, quien posteriormente se suicidó. Con estos hechos, la misma familia ha perdido a dos hijas en crímenes perpetrados por sus parejas. Frente a este doloroso panorama, el padrastro de ambas, identificado como Amancio Vásquez, reveló detalles de los casos.
Por aquel primer caso, el padre de corazón recuerda aquel caso en su diálogo con El Tribuno de Salta. "Se había robado a mi hija y apareció en Salta. Lo tenían que mandar a Ecuador pero lo largaron", dice, dejando flotando una acusación que aún hoy resuena como reproche hacia un sistema que, según él, falló cuando debía proteger.
Ahora último, con el crimen de Natalia, parece que la herida no ha cerrado. Amancio cuando se juntó con Irene Martínez, madre de las jóvenes, se hizo cargo de los hijos de la mujer. Entre ellos Natalia, con quién tenía un aprecio muy especial. Respecto al femicida Serapio, quien permaneció prófugo durante varios días, indicó que cuando bebía se volvía agresivo, conflictivo. "Era jodido… cuando tomaba peleaba con todos", recordó.
En diciembre de 2017, Irene Martínez había atravesado el peor dolor para una madre: su hija Amira, de apenas 17 años, fue asesinada a golpes por su novio en el baño de las canchas del barrio San Jorge. La causa fue investigada como femicidio seguido de suicidio, ya que el asesino se quitó la vida en el mismo lugar.
Aquel día, cuando encontraron el cuerpo de la adolescente, Natalia estuvo presente en la escena del horror, devastada al igual que toda su familia. Era imposible pensar entonces que tanto dolor podía repetirse.
Respecto al caso de Natalia Cruz, apunta más allá del acusado. Para Amancio alguien ayudó al prófugo. Alguien lo escondió, lo alimentó, lo sostuvo mientras la Policía lo buscaba. Y no duda en señalar responsabilidades. "En 10 días nadie vive solo. Alguien le llevaba comida", insistió. De esta forma, pide que se investigue a todos: familiares, allegados, cualquiera que haya colaborado en la fuga.
La pareja tenía una perimetral vigente, y la víctima había solicitado su renovación. Cuando la restricción cayó, el acusado fue a la casa con la excusa de buscar a los hijos que tenían en común.
El crimen se produjo la tarde del martes 17 de febrero en una vivienda ubicada en la Manzana 79 del barrio Luz y Fuerza de Campo Quijano. En ese domicilio, la pareja mantuvo una fuerte discusión cuyo desencadenante aún es materia de investigación. El intercambio verbal fue escalando hasta derivar en una agresión física.
El ataque tuvo lugar en una de las habitaciones de la casa, mientras otros familiares de la joven se encontraban en el interior del inmueble. De acuerdo con la reconstrucción realizada por los investigadores, tras la agresión el hombre salió del cuarto y cerró la puerta con llave. La madre de la víctima lo enfrentó al advertir la situación y, según consta en la causa, el sospechoso admitió lo ocurrido antes de escapar.