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El DJ Alex Lacroix habló del abuso que sufrió a los 16 años: "Él fue condenado a prisión perpetua"

La ex figura de MTV reveló que durante más de tres décadas mantuvo bloqueado el recuerdo del abuso que marcó su adolescencia.

Alex Lacroix compartió su testimonio sobre el abuso sexual que sufrió a los 16 años. El DJ y ex figura de MTV se refirió al impacto del hecho en su vida y contó que mantuvo fuera de su memoria esos episodios durante más de 30 años.

Luego de compartir su historia en el programa Perros de la calle (Urbana Play), el conductor pasó por DDM (América TV), donde amplió su relato y reflexionó sobre el difícil camino de poner en palabras lo vivido. “Es muy loco cómo funciona el cerebro, en este caso el mío, ¿no? No voy a generalizar, pero un hecho así estuvo completamente... no negado, simplemente no existió en mi cabeza durante treinta y cinco años", explicó.

“No es que lo haya negado, sino que desapareció de mi memoria, como si nunca hubiera ocurrido. Evidentemente hay un componente psicológico. Un día me desperté y el recuerdo apareció”, agregó Lacroix, señalando cómo la mente puede actuar como un mecanismo de protección frente a hechos traumáticos.

El inicio del vínculo con su abusador

Durante la entrevista, Lacroix reconstruyó el contexto de lo ocurrido: “Yo era adolescente, creo que tenía 16, 17 años. Y mis padres —que no son responsables absolutamente de nada, esto vale aclararlo— estaban preocupados porque yo era chico, hacía quilombo, me fumaba un porro, cosas que no avalo, pero que por ahí hacía”.

“Entonces estaban un poco preocupados mis viejos y un amigo de una familia íntima de mis padres, el primo de una amiga, se acercó como para ayudar a mis padres con este adolescente problemático, ponele, que ese era yo”, continuó.

“Como era alguien tan cercano a la familia, me dejaron a ver si este chico, este tipo, me podía encarrilar, ayudar, conversar, lo que fuera. Insisto: mis padres no son responsables de nada”, aclaró.

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Luego describió cómo se fue dando la relación y las primeras señales de incomodidad: “empecé a tener algunas cenas con esta persona, charlábamos, íbamos, veníamos, ambos socios del mismo club, donde toda mi familia y la familia de él son socios. Y, bueno, y de repente, algo dije: ‘Algo de esto no sé si está tan bien’”.

En ese sentido, recordó: “Las conversaciones eran raras, iban por un lado, iban por el otro. De repente, nos asomábamos a las canchas de tenis y me hacía comentarios completamente fuera de lugar acerca de las chicas. ‘Mirá esa pollerita que tiene esta’, que aparte la conocemos todos, ‘te imaginás lo que habrá abajo de esa pollerita’, todas cosas que yo decía: ‘Esto es medio deforme’, pero cuando tenés esa edad muchas veces es difícil cortar al otro”.

La situación se fue agravando

Con el correr del relato, el testimonio de Lacroix se volvió aún más crudo: "Las cenas siguieron, las charlas siguieron. Me pasaba a buscar por mi casa, me acuerdo, como para ir a cenar. Íbamos a La Palmera de Olivos. Y de repente se empezó a poner un poco más turbio, proponiéndome que nos masturbáramos en las duchas o que yo me masturbe primero y él me miraba, que con jabón patinaba más. Ese tipo de cosas, que hoy las veo a la distancia y es un horror”.

En ese marco, explicó que hacer pública su historia tuvo un impacto inesperado. “Cuando lo leyeron en el libro, gente muy, muy cercana a mí, de cincuenta, sesenta años, amigos de toda la vida, se acercaron y me dijeron: ‘¿Sabés que a mí me pasó lo mismo con un profe de gimnasia? ¿Sabés que a mí me pasó lo mismo con un peón del campo?'. Gente que me ha escrito por Instagram, cuentos realmente espantosos de padres hacia hijos, monstruos de todo tipo. Pero es muy loco porque que lo estén mirando todas las familias también es un poco mi mensaje. Porque vos tenés hijos, yo tengo hijos, padres, estemos atentos".

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Al referirse al perfil de los abusadores, fue contundente. “Estos monstruos eligen a su presa, eligen a su Bambi. Saben que hay un quiebre, que hay una cierta debilidad, donde ellos saben que pueden trabajar sobre esa persona. Y en este caso soy yo y tantos miles de otras personas, cientos de miles, millones en todo el mundo. Ellos tienen como un sentido de pertenencia hacia vos. Vos les pertenecés a ellos", señaló.

Por último, relató el impacto de haberse cruzado nuevamente con su agresor años después. Contó que lo vio en un encuentro familiar y, tiempo más tarde, en un hotel. “Me ve, cruza el jardín, me dice: ‘Te acordás de mí, ¿no?’, por eso te digo el morbo de ese sentido de pertenencia que influyen sobre los abusados, sobre los agredidos físicamente y demás. Y más recientemente lo vi en el lobby de un hotel, él presidiendo una mesa, él fue condenado a prisión perpetua por abusar de niños con síndrome de Down”.

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