El SMN anticipa que el fenómeno tendrá un comportamiento particular en el país durante los próximos meses.
Especialistas advirtieron en las últimas horas, que por el fenómeno de El Niño, las lluvias persistentes continuarían en Argentina hasta marzo del 2027. Ante la presencia de las precipitaciones persistentes y las tormentas inusuales en distintas regiones, alertan que Argentina tendrá una característica diferente al resto del mundo durante la influencia del Súper Niño.
Según las últimas proyecciones del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) se espera que las intensas lluvias continúen en los próximos meses, y en Argentina advierten que podrían extenderse hasta terminado el verano del próximo año.
El fenómeno climático ya genera preocupación por la persistencia de las lluvias y el posible aumento del riesgo de crecidas en distintos sectores de la región.
Las intensas precipitaciones- que ya se hacen sentir en varias zonas del país donde rigen alertas meteorológicas - podrían mantenerse durante buena parte del verano, con consecuencias sobre las zonas cercanas a los principales cursos de agua.
El escenario también genera atención por su posible impacto sobre las ciudades ribereñas y la producción agropecuaria.
Mientras en buena parte del planeta predominan las probabilidades de temperaturas más altas, los expertos advierten que el escenario previsto para nuestro país combina mayor humedad y temperaturas por debajo de lo habitual.
En la mayor parte del planeta la probabilidad de calor es lo que enciende las alarmas. En todos lados salvo en nuestro país, ya que lo que predomina es la lluvia que algunos meteorólogos anticipan que persistirá hasta abril del año que viene. El próximo trimestre puede ser el más intenso de todos.
El nuevo pronóstico trimestral del SMN también advierte por una mayor probabilidad de lluvias intensas e inundaciones en distintas regiones, aunque el norte argentino tendría una tendencia diferente, con más chances de calor.
Esta primavera combina un fenómeno puntual y global, El Niño muy intenso con una temporada de lluvias. El resultado, si bien es incierto, presume riesgos altos de inundaciones, en particular en las zonas del Centro y el Litoral.
Si hablamos de las lluvias, el escenario que aparece para octubre, noviembre y diciembre es más húmedo de lo habitual en buena parte del centro y este del país.
El Litoral es la región donde esta señal aparece con mayor claridad, pero también hay mayores probabilidades de precipitaciones por encima de lo normal en el oeste de Santa Fe, Córdoba, el centro y sur de Cuyo, La Pampa, el oeste de Buenos Aires y el noreste de la Patagonia.
En Chaco y Formosa, el este de Santiago del Estero, el centro-este bonaerense y el noroeste patagónico, en cambio, las lluvias podrían ubicarse entre valores normales y superiores a los normales.
El panorama cambia hacia el norte y el extremo sur del país. En el este del NOA y el sur de la Patagonia hay mayores probabilidades de que las precipitaciones se mantengan dentro de los valores normales o sean inferiores, mientras que en el oeste del NOA la señal es más clara y apunta a lluvias por debajo de lo habitual.
Así, el trimestre podría dejar un país con una tendencia más húmeda sobre el centro y este y condiciones más secas hacia algunas zonas del norte y del sur.
En cuanto a las temperaturas, el SMN prevé un trimestre más frío de lo habitual en buena parte de Cuyo, Córdoba, el oeste de Santa Fe, La Pampa y el oeste de Buenos Aires.
También hay una tendencia hacia temperaturas normales o inferiores a las normales en el sur del Litoral, el centro-este bonaerense y el noreste de la Patagonia. El norte del Litoral y el noroeste patagónico, por su parte, aparecen dentro de los valores normales.
La principal excepción está en el norte. Gran parte del NOA tiene mayores probabilidades de registrar temperaturas por encima de lo normal, mientras que también hay una tendencia entre normal y superior a la normal en sectores de Chaco, Formosa, Salta, Santiago del Estero y el sudoeste de la Patagonia.
El SMN aclara que se trata de una previsión sobre el promedio de los tres meses y que no permite descartar episodios puntuales de lluvias intensas, frío o calor. Para esos eventos, habrá que seguir los pronósticos de corto plazo.