La colocan en la rueda trasera del lado del acompañante para que el conductor baje sin cerrar el auto. El ruido hace el resto: conviene saber qué hacer.
Detectar una botella de plástico aplastada junto a una rueda del auto puede parecer un detalle sin importancia. No lo es. Se trata de una maniobra que utilizan algunos delincuentes para robar en cuestión de segundos, sobre todo en estacionamientos de supermercados, centros comerciales y zonas con mucho movimiento de gente. El método es simple y efectivo, y por eso conviene conocerlo.
Los ladrones colocan la botella aplastada entre el neumático y el guardabarros, casi siempre en la rueda trasera del lado del acompañante. La elección del lugar no es casual: como la mayoría de las personas entra al auto por la puerta del conductor, no rodean el vehículo antes de subir y no llegan a ver el objeto colocado del otro lado.
Cuando el auto arranca y se mueve unos metros, la rueda aplasta la botella y genera un ruido fuerte, similar al de una avería mecánica o un neumático pinchado. La reacción instintiva es frenar y bajar a revisar.
Ahí está el problema. Si el conductor deja el motor encendido, las llaves puestas o las puertas sin trabar, un cómplice que estaba observando puede aprovechar esos segundos para entrar al auto, llevarse el vehículo o robar los objetos de valor que quedaron a la vista: bolsos, teléfonos, carteras, ropa. El operativo completo puede durar menos de un minuto.
La primera recomendación es hacer una inspección visual rápida alrededor del auto antes de subir, sobre todo si estuvo estacionado en un lugar poco vigilado o con mucho movimiento. Un recorrido de diez segundos por los cuatro costados del vehículo puede evitar caer en la trampa.
Si al circular escuchás un ruido raro que no esperabas, lo más seguro es no actuar de forma impulsiva. Antes de bajar, apagá el motor, sacá las llaves y cerrá el auto con llave. Aunque sean solo unos segundos, esa precaución puede marcar la diferencia entre un susto y un robo. No dejes nada de valor a la vista dentro del habitáculo: los delincuentes buscan oportunidades rápidas y cualquier descuido puede ser aprovechado.
Si encontrás la botella antes de arrancar, retirala sin preocupación. No representa ningún riesgo para el vehículo y simplemente indica que alguien intentó tender la trampa. En ese caso conviene estar más atento al entorno, ya que los cómplices pueden seguir cerca.
El truco de la botella no es la única maniobra que utilizan los delincuentes para distraer al conductor. Entre los métodos más conocidos también aparecen los falsos avisos de avería, los golpes leves mientras el auto está detenido en un semáforo o los pedidos de ayuda que buscan desviar la atención. En todos los casos, el objetivo es el mismo: lograr que el conductor baje del vehículo o lo deje desprotegido por un momento.
Los especialistas en seguridad recomiendan evitar bajar del auto ante situaciones inesperadas en lugares poco transitados. Si aparece un problema extraño, lo ideal es detenerse en un sitio seguro, apagar el motor, cerrar las puertas con llave y observar el entorno antes de salir.
Mantener las ventanillas cerradas y las pertenencias fuera de la vista completa las precauciones básicas, ya que muchos robos ocurren cuando el ladrón detecta una oportunidad en apenas unos segundos de descuido.